Toc Toc… llamadores

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¿Alguien puede coleccionar llamadores de puertas? Esta nota nos explica por qué y cómo..
LLAMANDO A LA PUERTA

Por Julio Portela

Encontramos frases hechas que nos acercan al valor de excepción adjudicado socialmente a la puerta. Así nos ubicamos a las puertas de la gloria cuando creemos estar próximos a disfrutar de un beneficio extraordinario. También actuamos a puertas abiertas como manifestación que lo hacemos públicamente o a puerta cerrada cuando aplicamos el sigilo. Finalmente buscaremos la puerta para entrar triunfalmente, salir, huir o escapar rápidamente.

Pero la puerta es ante todo aquello que se le adjudica en términos arquitectónicos: un vano de forma regular abierto en la pared. Se complementa de un armazón de madera, hierro, bronce u otros materiales que es fijado con goznes y asegurado con un sistema de llaves y cerrojo.

En síntesis sus elementos esenciales son: uno fijo al muro al que llamamos marco y otro móvil integrado por la hoja u hojas adosadas.

Podríamos agregar que la puerta es básicamente un sujeto social, desde el momento que facilita o impide el acceso de las personas, en un proceso de aceptación o exclusión asimilable a la sociedad de consumo, ahora globalizada.

Entre los elementos accesorios de las puertas encontramos los llamadores, que en su expresión más antigua estuvieron representados simplemente por una argolla, a la que se llamó aldabón.

El aldabón fijado en la parte central de la hoja facilitaba su apertura o cierre, permitiendo el desplazamiento de puertas de mayores pesos. Pero además, era utilizado para atraer la atención de los moradores, por un efecto de percusión sobre un clavo de igual material, produciendo un sonido generalmente amplificado por la caja de resonancia del recinto de entrada.

Este sistema encontrado mayormente en Pompeya, también fue utilizado en aldabones bizantinos y romanos. Baste recordar que en la Edad Media, existía la costumbre de asilar a la persona encontrada asida a la argolla de la puerta.
Posteriormente se las adaptó en sus formas a usos diversificados, adoptando tamaños menores que por lo general se ubicaban a la derecha de la puerta, desplazando la preferencia por el lugar central que ocupaba la aldaba.

Algunos testimonios del arte gótico muestran piezas donde el hierro fue forjado, cincelado y recortado como si se tratara de un metal precioso. En otros diseños Art Nouveau de fines del siglo XIX y principios del XX, se observan llamadores en bronce con relieves trabajados en forma de hojas y tallos de enredadera que simulan trepar por ellos.

Pero los modelos encontrados lo son de todo tipo, siempre adaptados a las actividades del hombre desarrolladas en el interior de los edificios, que hace de ellos objetos netamente utilitarios. Así observamos figuras de santos y promesantes en llamadores de iglesias y monasterios; diseños de manos amigables para llamar en residencias particulares; figuras de toneles que anticipan los placeres a encontrar en el interior de las tabernas y muchos más en una variedad que pareciera no encontrar límites.
La decadencia en el uso de los llamadores se inicia con el descubrimiento y aplicación de la electricidad, que permitió instalar los efectivos timbres de accionamiento y efecto inmediato en los interiores.

Les presentamos algunos de los llamadores hallados, de distintas épocas, de gran diversidad de diseños y orígenes que pueden contribuir a la formación de una idea para la formación de una colección. En el hogar se los ubica fácilmente agrupados en mesas bajas o en muebles diversos y también en tablas adosadas a la pared, lográndose grandes efectos decorativos.

Referencia de imágenes:

Foto 1. Imagen protectora de Santa Claus delante de una embarcación a vela.(Alturas entre 7 y 11 cm). Pertenecen a una colección particular de Buenos Aires.

Foto 2 Antiguo, curioso e importante llamador de hierro fundido, de gran peso lo que da idea fue destinado a una puerta maciza. Con respecto al personaje representado en la primera sección del llamador, se trata de un togado o sea del ?que viste toga?. Se han encontrado antecedentes en otra figura similar en piedra tallada que pertenece al Museo Arqueológico Nacional de Madrid (España), datada en el siglo IV-II a.c. En la pieza que mostramos la sección adosada a la puerta, representa la flor de lis, símbolo de nobleza en las monarquías europeas. Largo extendido 24 cm.(Colección particular. Buenos Aires)

Foto 3. Serie de manos de bronce utilizadas como llamadores, que en la palma presentan una esfera . Se trata siempre de manos izquierda, un misterio que no pudimos develar. Las aquí mostradas son de fines del Siglo XIX y principios del XX y tienen entre 11 y 13 cm de largo. (Colección particular. San Isidro. Provincia Buenos Aires)

Foto 4. Llamador de una taberna con figuras de toneles y en su interior la inscripción ?the donkey of Carisbrooke? debajo de la figura de un burro.

Foto 5. Figura de perro en actitud jocosa.

Foto 6. Llamador de bronce cincelado con efecto de enredadera en estilo ?Art Nouveau? vigente hasta los primeros años del Siglo XX. Francia c. 1905. (Colección particular Buenos Aires).

Foto 7 ?Formas de sol y sombra ? (2001) óleo-hardboard de 40 x 30 cm del pintor plástico Roma Gerber, quien tiene una serie de pinturas sobre puertas antiguas. (Gentileza Galería Ursomarzo. Arenales 921. Buenos Aires).

Fotografías de los llamadores gentileza de Miguel Chilotegui.

Publicado en Leedor el 11-7-2005

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