Temporada del Mosquito

0
4

¿Puede un minúsculo tornillo cambiar la vida de un pueblo entero?. Reestreno el 6 de julio del 2006.La temporada del Mosquito

Por Cecilia de la Cruz

Ya desde el inicio La temporada del mosquito nos interroga, por ubicarnos en el centro del escenario para observar cómo se desarrolla el conflicto en un minúsculo espacio detrás de bambalinas. La tarea es difícil pero la puesta en escena logra perfectamente mantener la atención del espectador por medio de un buen manejo del ritmo en continuo acelere y desacelere.

Es así cómo un alumno y su viejo maestro van a reencontrarse en el sótano de una fábrica para revivir situaciones pendientes.

La obra se estructura en un largo encuentro personal recurriendo a la poética del absurdo a través de sus diálogos deductivos que conducen al desentendimiento, la construcción de una escena que agobia y lleva a los personajes a no encontrar escapatoria alguna al mismo tiempo que la extraescena se torna amenazante debido a que es el lugar donde ocurren los hechos que marcan un giro en la historia. Pero a pesar de no mostrarlos, nuestra atención jamás se desvía del modo de reaccionar que tienen estas criaturas en continua contradicción.

Por eso la pieza teatral va a unir a estos personajes, tan bien construidos, en un objetivo común que, aunque resulte minúsculo, termina involucrando a toda la sociedad ya que la destrucción de la fábrica que intentan conseguir depende de un solo elemento pequeño e insignificante como es un tornillo.

A partir de éste comienza a desatarse el conflicto y el debate sobre las consecuencias atroces que puede producir una mínima acción y puntapié inicial donde se mezcla (¿o confluye?) la ciencia, la religión y hasta la magia.

A través de dos hombres desequilibrados y desbordados por cuestiones sociales (bien argentinas) y la responsabilidad individual este absurdo existencial logra plantear, desde la utilización del espacio hasta el modo de actuar, cómo una pequeña variación puede modificar el todo, ya sea consciente o inconscientemente.

Publicado en Leedor el 15-5-2005