Esto también es cine

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Con un corto mexicano y otro argentino, largó el III Feisal. Estuvimos ahí. Esto también es cine

Por Julián Rimondino

Formato ?menor?, paso anterior al largometraje, sin lugar en las salas de exhibición, plato débil en los festivales de cine y de difícil acceso en general, el cortometraje lleva décadas condenado a un escasísimo alcance. Entonces, todo esfuerzo por otorgarle un espacio para mostrarse es bienvenido. Y si se trata de un festival, más aún.

El III Festival FEISAL (la Federación de Escuelas de la Imagen y el Sonido de América Latina), entonces, es un espacio único y que busca dar relevancia al trabajo de quienes aún estudian en sus escuelas de cine, dentro de Latinoamérica, región poco amable con la producción cinematográfica pero donde de todos modos siguen surgiendo más y más institutos para su enseñanza.

En la función de apertura, ciertamente, todo parece muy prometedor. Los dos cortos exhibidos (el mexicano Héroe, de Eduardo Covarrubias, ganador de la edición anterior, y el argentino Veinticinco minutos, realizado por estudiantes de la Universidad de Entre Ríos, ganador en el último Festival de Mar del Plata) son excelentes ejemplos de cuán expresivo, conmovedor y conciso puede ser este formato. La realización de Covarrubias es una lograda historia de tono a medio camino entre la burla y nostalgia sobre un ex boxeador infantil, hoy mero limpiador de ring, que fantasea sobre las peleas que lo remontan a una época llena de ilusiones. El contraste entre la realidad y la fantasía, y el paso entre éstos, quizás los más arriesgado del cortometraje, es un procedimiento complejo pero perfectamente resuelto. Y si Héroe resulta sorprendente por esta complejidad, Veinticinco minutos es conmovedor por su simplicidad. Crónica de los fatales 25 minutos durante los cuales, a comienzo del 2001 la ciudad de Santa Fe se vio superada por 2 metros y medio de agua, este trabajo que no acusa director y prefiere indicar al creador de la idea y montajista (Julio Gómez), trabaja la combinación sencilla, en ciertos sentidos hasta televisiva, de las imágenes del durante y el después de la inundación, para mostrar la violencia destructora del agua, la tragedia colectiva de los desplazados y la verdad implacable de que el tiempo pasa y todo sigue girando.

La visión de estas dos producciones no deja lugar a la duda: el cortometraje puede ser tan maduro y expresivo como el largo. Ya lo dijeron los mismos organizadores del festival: ?esto también es cine?. Es cine hecho por los estudiantes, casi siempre con historias pequeñas, pocos recursos y, principalmente, ganas de experimentar, de probar, de hacer algo nuevo, distinto. Ojalá las cuatro jornadas de este festival demuestren que es cine, sin ningún otro adjetivo, y tan valioso como cualquier largometraje.

Ver Programación completa del III Feisal.

Publicado en Leedor el 24-6-2005