Andy Warhol

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Andy Warhol como nunca se lo pudo ver en Buenos Aires. Cuando el original se convierte en copia. ANDY WARHOL y el consumismo.

Por Julio Portela

Centro Cultural Borges
Galerías Pacífico. Viamonte esq. San Martín. Buenos Aires.
Lunes a sábados de 10 a 21 horas. Domingos de 12 a 21 horas.

El Centro Cultural Borges presenta esta exposición antológica de la obra gráfica, documentos y filmes de Andy Warhol, proyecto realizado en colaboración con la Fondazione Antonio Mazzota de Milán y la Galería Sonnabend de Nueva York
Hablar de la obra de Andy Warhol (1930-1987) implica introducirnos en la temática de esa tendencia social exagerada hacia el consumo de bienes materiales, -aún cuando éstos fueran prescindibles-, a la que se denomina ?consumismo?. Pero además se trata de un consumo dirigido hacia aquello que se nos dice debemos consumir, no obstante pretender que forma parte voluntaria de una decisión de los individuos.
Claro que en la interpretación de Warhol este hecho significa reconocer la existencia de una entidad social donde los individuos de diferentes estratos se igualan al consumir los mismos bienes.
Esta cultura del consumismo que tiene su auge en los Estados Unidos en la década de los ?60, es llevada por Warhol a la obra de arte, ese otro bien consumible que satisface las necesidades culturales en una sociedad de masas.
Asimismo se trata de un nuevo intento de destrucción del mito de la obra de arte única caracterizada por ser el ?original?. Esta puede ser ahora duplicada o repetida hasta el cansancio convirtiéndose en la ?copia?. A su vez la copia puede ser intervenida por otros sujetos que se transforman de espectadores de la obra de arte en protagonistas de ella, pudiendo interpretarse se ha creado una nueva obra de arte donde la copia se ha convertido en original.. Claro que todo esto fue posible para nosotros en una sociedad como la norteamericana que privilegiaba el consumo dentro de un modelo económico cuyo objetivo era el de aumentar el lucro mediante un sistema de producción dirigido a las masas..
Se podrían formular numerosas teorías sociológicas sobre el tema y todas parecerían valederas.
Se podría discutir sobre si la igualación en el consumo elevaba al individuo en la escala social o bien si el consumo del magnate podía ser comparable al del pordiosero. Se podría concluir que, por lo menos, deberían diferenciarse en la copa en que tomaban la misma bebida cola o en la asiduidad y el confort del ambiente en que se desarrollaba la acción de beber.
También la interpretación de la democracia podría ser diferente de la nuestra.
Sin embargo, se admite que en los antecedentes personales de Warhol todo esto tiene consistencia desde el momento que provenía de una familia de bajos recursos y que en su búsqueda de elevación social se inició en los temas de la publicidad. De aquí que resulte aceptable percibir en su obra la intención de vender, propia de los objetivos de la publicidad.
También resulta interesante de observar la repetición casi obsesiva de algunas de las figuras, diferenciadas sólo con la aplicación de distintos toques de color de manera de forzar que el ojo se acostumbre a ?ver y aceptar? el modelo a seguir que aumentará las ventas.
Pero lo que sí parece cierto es que el producto tratado pierde su contenido original para hacerse cargo de otro más amplio y categórico en el ámbito de la sociedad de consumo, como es el de los bienes culturales.
La intervención del objeto o espacio hace presumir además que los artistas del movimiento pop, -del que Warhol es considerado uno de los fundadores- han querido formular una crítica mordaz a una civilización asediada por los bienes de consumo.
Esta dualidad entre aceptación y rechazo de una cultura de masas y arte de consumo luego de un largo período de arte abstracto, pareciera indicar, no obstante, el momento de reconciliación entre un arte de vanguardia y las masas, ya que aparentemente éstas podían ver entonces exposiciones con cuadros donde el significado resultara de fácil lectura.
De las obras expuestas, su serie ?Flowers? (1970) seduce por su fuerza gráfica y la armonía de sus colores. Se trata de diez serigrafías sobre papel que forman un conjunto de tonalidades decoloradas y a la vez dulces, como si se tratara de un estampado sobre linóleo o para lucir en una cretona colgada en la ventana, creando un juego óptico entre las corolas de sus flores.
En la misma tendencia podrían agruparse las diez serigrafías sobre papel, del rostro de ?Marylin? (1967), donde Warhol hace uso de sus dotes de gran colorista combinando tonalidades en rosa, en rojo, amarillo verde o azules que pueden aparecer diseminados en el rostro, en los párpados o en la boca que otorgan al conjunto vibración cinética.
También aparecen en sus obras los rostros de otras estrellas de cine de Hollywood como Liz Taylor (1964) o Greta Garbo (1981) o su serie de Mick Jagger de 1975 . El rostro de Jacqueline Kennedy también fue utilizado al modo de las divas mostrando el drama de Dallas, como si se tratara de una ficción, de gran atracción pública y por lo tanto transformándolo en un bien de consumo masivo que diluye la tragedia.
De gran delicadeza en el trazado de sus animales, resultan las diez serigrafías y colofón ?Endangered Species? (1983) en lo que se entiende como un esfuerzo para llamar la atención sobre las especies amenazadas.
Comentarios sociológicos aparte, resulta interesante poder contemplar en Buenos Aires esta exposición de características nada frecuentes, por reunir en colección obras de uno de los movimientos artísticos trascendentes de la segunda mitad del siglo pasado, que además se estima no habrá sido fácil traer al país.
Consideramos que para comprender los movimientos artísticos de avanzada es imprescindible ver esta exposición que se puede contemplar en un ambiente propicio dentro de las espaciosas salas del Centro Cultural Borges.

Nota relacionada: Super Warhol

Publicado en Leedor el 20-6-2005

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