El sueño de Cecilia

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Una atmósfera pasada, el sueño de la memoria y un tiempo dilatado en una obra lograda de Patricia Suárez.

Por Cecilia de la Cruz

Dos realidades coexisten en este drama resultado de la lucha interior de
Cecilia y Eva, hermanas alemanas que sufrieron las duras consecuencias del
holocausto y el exilio a la Argentina.

Es así como el pasado se actualiza a través del recuerdo que construye una
realidad paralela y contradictoria con una fáctica. A pesar de ello, el
único modo de conocer lo real es por medio del recuerdo y la memoria que
condensa sin contradicciones, al igual que el sueño, diferentes momentos que
dejan cicatrices en la vida de una persona.

Para crear una atmósfera remota, la ambientación escénica consigue este efecto
estableciendo la acción en una pequeña casa del sur argentino llena de muebles
y objetos de antaño y a su vez, tanto Cecilia como Eva, se visten como en
la “epoca dorada” durante su vida familiar en Alemania.

Contribuyendo a este efecto, la articulación temporal dilata el tiempo para
la creación progresiva de la tensión dramática mantenida hasta su punto
cúlmine, donde todo parece quedarse en el pasado, y con una iluminación tenue
se le da vida a una vieja foto en sepia de nuestros antepasados.

Con respecto a las actuaciones, a través de un proceso de identificación con
los personajes, las dos actricen logran sumergirnos en el drama para dar
cuenta de la importancia de la memoria como condicionante de todas las
acciones humanas. Por eso, El sueño de Cecilia construye una historia sencilla y lineal que deja abierto interrogantes universales inscribiendo la acción en un espacio y tiempo actual para que nada resulte ajeno al espectador.

Publicado en Leedor el 30-5-2005