Adorables familias

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Con elenco estelar, Nunca estuviste tan adorable es un biodrama sobre la vida familiar según Javier Daulte.Una familia en tres décadas

Por Micaela Pereira

Un espectáculo que toma como modelo a la familia materna del autor y director, que se propone en este proyecto de biodrama buscar el desarrollo de una trama en la escena cotidiana.

El escenario será el living de una casa ambientada en los años ´50, que irá poblándose de cambios de objetos, en el paso de la década. La búsqueda en esta puesta bucea en aquellos datos de lo cotidiano y familiar que van dejando su marca en la formación del sujeto que viene al mundo. Los integrantes de la familia son Blanca (madre), Salvador (padre), Noe y Rodolfo los hijos del matrimonio, Roly marido de Noe. Amalia la mujer de Rodolfo y Marta la vecina.

La obra comienza en los años 50 cuando, Marta, tiene un gran problema: su maldita hija Carmen no le habla y no le permite ver a los nietos, Marta no puede admitir la ofensa de Carmen por haber dicho que la niña se parecía a la negrita del paquete de harina Blancaflor.

Blanca escucha el relato de Marta y le cuenta que recibe regalos y cartas de un admirador secreto. Salvador trabaja en un taller mecánico en que tiene ayudantes y Blanca le lleva la contabilidad. Las situaciones entre hombres son de muy pocas palabras, las de mujeres desbordan.

En los años 60? podemos ver que Marta sigue estando sola y habita en esta casa como siempre. Blanca, en un trabajo muy sutil sobre el paso del tiempo, ha perdido el esplendor que tiene al comienzo de la pieza. Salvador, su marido, se ha ido, y el que le enviaba regalos con cartas del admirador, no era otro que él mismo, tomando aquí la cita que menciona a El ocaso de una vida film de Billy Wyler. Noe se casó con Roly y tuvo dos niños (Javier y David). El padre se fue a vivir a Bragado con un amor. Rodolfo sigue de novio con Amalia.

En los años ´70 tenemos la apertura de la década con el casamiento de Rodolfo y Amalia. Noe y Roly viven con los niños en casa de Blanca. Marta dice que recuperó contacto con su hija Carmen, y que vendrá a verla hoy su nieta Matilde, está muy contenta. Están todos en los preparativos para el casamiento de Rodolfo y se escuchan los gritos de bambalinas, cuando suena el timbre, el padre ha venido al casamiento, se repite la situación en la llegada de Roly a la casa.

En la puesta se propone un juego que plantea poner en escena la misma situación vivida por protagonistas de las distintas generaciones.
Noe, tendrá una ataque de llanto fatal el día que presenta a Rolando su familia y una vez que él ha tocado el timbre, ella no le quiere abrir.
Esta situación con el mismo diálogo la repetirá la madre, en la llegada de Salvador para el casamiento de Rodolfo y será Roly quien abrirá la puerta. Estaremos entonces frente a un encuentro similar al de la primera vez, que Roly vino a la casa y Salvador tuvo que atenderlo, incomodidad, silencio, y un poco de tensión rodean éste diálogo precario.

Estas repeticiones son ejes o marcas que conllevan algo de la circularidad, del eterno retorno. Es aquí creo donde el autor busca lo extraordinario de lo cotidiano, pensando al sujeto como un producto de todos los detalles que le anteceden y lo esperan en el universo familiar. Daulte dice: “el sujeto es producto de una innumerable sucesión de hechos extraordinarios, un inabarcable sin fin de historias de amor, algunas afortunadas, otras truncas, muchas sin duda equivocadas”.

No quisiera dejar de lado un dato técnico muy divertido, las elipsis adquieren forma de comedia musical, ya que hay coreografía vestuario, y cantantes. El vestuario contendrá el cambio de época, acompañado por la modernización de ciertos objetos como el teléfono, estos cambios estarán actuados entre la comedia musical y el video clip posmoderno.

El punto más amargo, el destino de Marta, su contraposición, el final al estilo Hollywood con escaleras, levita, vestidos de largo, galeras y la palabra fin el telón.

Publicado en Leedor el 23-5-2005