Clean

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La desolación de una mujer separada de su hijo en una película mayúscula de Olivier Assayas. De lo mejor del año.
Por Alejandro Zuy

Emily Wang (Maggie Cheung) es una cantante casada con una estrella de rock que transita la decadencia. Ambos son adictos a la heroína. Luego de la muerte de su esposo por sobredosis es encarcelada durante seis meses mientras que sus suegros se quedan con la custodia de su hijo. Aislada de los círculos que frecuentaba pero con la ayuda de muy pocos amigos deberá rehacer su vida y luchar para recuperar la tenencia del niño.

Un horizonte de columnas de humo se alzan altas y majestuosas dirigiéndose hacia el cielo gris azulado de un frío paisaje suburbano canadiense. Frente a ellas, separado por un curso de agua se encuentra un automóvil de alquiler estacionado de espaldas a la cámara que registra la escena.
Aquello que se encuentra a lo lejos recuerda la visión de un campo de batalla, se perciben lenguas de fuego acompañadas por sordos estertores fabriles mientras se adivina el amanecer de un nuevo día.
El plano prefigura las acciones que se sucederán a lo largo del film. Condensa espléndidamente la tensión correspondiente a los instantes previos al enfrentamiento de Emily con ese otro mundo desconocido, inabarcable y amenazador que la aguarda. Cargado de significados, es simple y maravilloso, de él se desprende inequívocamente un sentimiento de desolación, el mismo que acompañará a Emily a lo largo de su arduo y escabroso camino luego de la muerte de su pareja.
Este hecho y las circunstancias que lo originaron la convertirán en una mujer de ningún lugar, padecerá poco a poco la marginación de aquellos a quienes frecuentaba y el dolor de la separación de su hijo.
El mundo que deberá comenzar a recorrer será el que para otros es el mundo de todos los días, el de los empleos alienantes y en el que gobiernan las apariencias. Lo que la mantendrá en pie es el deseo de reencontrarse con el niño. Este deseo será el elemento movilizador para que ella aprenda a descubrir aspectos de su personalidad que permanecían desconocidos.
Interpretada por una sobresaliente Maggie Cheung, musa indiscutible tanto por su talento como por su belleza, Emily deberá reinventarse constantemente a pesar de los peligros que siempre acechan, especialmente los interiores. El título ?Clean?, por lo tanto, no sólo alude a un proceso de desintoxicación sino a un proceso de purificación y de redención.
El támdem actoral lo completa Nick Nolte, nuevamente demostrando todo su oficio de manera formidable como anteriormente lo había probado en ?Affliction? de Paul Schrader, componiendo un personaje conciente de sus limitaciones afectivas, de sus temores y de las condiciones que le impone el destino.

Un aspecto importante a ser tenido en cuenta es cómo Assayas enfatiza el seguimiento del personaje a través de la disposición de la cámara. Esta se sitúa desde la inmediatez de un anónimo perseguidor, con intensidad emotiva pero sin estridencias, guardando una cercanía contenida y al mismo tiempo acertada.
Otros dos elementos terminan de completar la película definiéndola como una obra muy bien elaborada y coherente. Estas son la utilización dramática de las locaciones y la banda de sonido. Las primeras, independientemente se trate de ciudades de Canadá o Francia, transmiten esa frialdad próxima a los síntomas producidos por la abstinencia a la heroína (Recordar ?Cold Turkey? de John Lennon) con los omnipresentes y ya citados cielos gris azulados y el clima invernal. En cuanto a la B.S.O a cargo mayormente de Brian Eno acompaña con cuidado y sensibilidad los estados de ánimo que vemos en la pantalla.

Publicado en Leedor el 17-5-2005