Yamandú Ringuelet

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El proyecto nació de un breve comentario de Carlos: “Cuando camino en la calle y encuentro viejos remedos de muebles, me encanta fantasear en qué animales se pueden convertir esos trozos de madera”; era una cálida tarde de 1998…
Vida y obra de Yamandú Ringuelet Rivera

por Csaba Herke

Esta frase se sumó a una vieja intención mía que consiste en adaptar el Odiseo a una travesía urbana, y así, juntos (Carlos Marini y yo), nos lanzamos a descubrir esta extraña historia.

Al comienzo la intención era un catálogo de aves y peces imaginarios, pero que en su “delirio descriptivo” dé cuenta de la ciudad, un texto articulado de tal manera con imágenes que ni una ni la otra pudieran ser suprimidas. Imaginamos desde el comienzo un libro objeto, de múltiples entradas, -a la manera de un gran “hojaldre”- el cual se compone de capas superpuestas, articuladas en un continuo de imágenes, de texto, para y metatexto.
Programáticamente, texto e imágenes debían dar cuenta de Buenos Aires.

Al tiempo, la biografía de Ringuelet que en un comienzo sólo iba a ser una forma de introducir un principio de veracidad, se convirtió con el correr de los días en el eje axial del libro, y nos fuimos dando cuenta que el personaje no sólo hablaba de nosotros sino de una “realidad” de nuestra ciudad y su gente.
Nos dimos cuenta que estábamos hablando de las personas que habían creído ciegamente en las utopías, en los exilios y derrotas, nos dimos cuenta que estábamos escribiendo sobre una Buenos Aires que en pocos años cambió su fisonomía, más al estilo de una diva en decadencia que otra cosa, si bien podemos hacer junto a Latinoamérica una continuidad de regímenes de facto, lo cierto es que a partir de 1976 Argentina entró en un camino sin retorno, quizás lo mas trágico fue la patética conciencia de la militancia (toda) de verse derrotada en todo los aspectos.

Ringuelet ve todo esto, pero lo ve en una profundidad no accesible a la persona común, lo ve tan profundamente que su rostro es el delirio.
La historia de Ringuelet es la meticulosa reunión de toda nuestra experiencia en la vida, nuestras experiencias en torno a las actividades que fuimos desarrollando a lo largo del tiempo Carlos y yo.
La mía como estudiante y técnico en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales en un laboratorio de biología evolutiva, asesor de ciencias en distrito escolar, actualmente adjunto de una cátedra de Estética en la Facultad de Imagen y Sonido UBA, y fotógrafo, Carlos como pintor, escultor y escritor, antiguo corrector del diario La Nación (despedido por reducción de personal) los dos como antiguos militantes de partidos ambos distintos pero con común idea de hacer de esto un país mejor.

Ringuelet es nosotros, pero otros muchos también, hombres y mujeres que hoy no están y cuya resonancia se conserva todavía en las calles de esta gran ciudad, hombres y mujeres que no hablan pero no están ciegos, Ringuelet es nuestra confusión y desazón, también es el resultado de entender epicúreamente nuestro contexto.

Notas relacionadas:

Aquellos pájaros de Ringuelet
Pájaro Antena