Caballito y Flores

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Una veleta con forma de caballito en lo alto de un mástil, una fábrica de pólvora, basílicas católicas dan nacimiento a la trilogia de barrios: Caballito, Flores, y Parque ChacabucoBarrios Centrales de Buenos Aires: Caballito, Flores y Parque Chacabuco

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Por Héctor Portela

La Avenida Rivadavia- ex Camino Real del Oeste- es una larga cinta que separa a Buenos Aires. Nace en Plaza de Mayo y asciende suavemente en lomadas hacia el oeste. Limita los barrios de Monserrat y San Nicolás; atraviesa los de Balvanera, Almagro y Caballito donde alcanza una altura aproximada de 40 metros sobre el nivel del mar. Continúa por los barrios de Flores, Floresta, Vélez Sarfield, Villa Luro y Liniers para perderse en los suburbios bonaerenses.

Las vías del Ferrocarril Domingo F. Sarmiento corren paralelas a Rivadavia y forman una angosta franja que divide la ciudad. Al norte con desarrollo urbano armónico de parques, plazas y calles arboladas; monumentos y obras de arte; edificios de alto valor arquitectónico y variedad de sitios para esparcimiento. Al sur sólo lugares aislados de aceptable proyección urbanística; escasos espacios verdes; poca arboleda; deficientes medios de comunicación y proliferación de Villas de Emergencia.

El plano de Buenos Aires tiene en el centro los barrios de Caballito, Flores y Parque Chacabuco. En esta zona se inicia una meseta de tierras altas que se prolonga hacia el oeste en la provincia de Buenos Aires y se pierde en la inmensidad de la campaña.

Al sur de los tres barrios el nivel desciende hasta los Bañados de Flores y Cuenca del Río Matanza- Riachuelo. Al norte se forman las depresiones de los arroyos Maldonado, Vega y Medrano que producen inundaciones a pesar de estar entubados.

Juan de Garay funda la Ciudad de Buenos Aires afines del siglo XVI y otorga mercedes de tierras para colonizar. Las mayores extensiones de la zona oeste se adjudican a Don Pedro Hurtado de Mendoza, Don Diego de Trigueros y Don Domingo Griveo. Los campos se internaban en la pampa inculta y misteriosa, plagada de peligros donde correteaba el indio. Con el tiempo se fraccionaron y convirtieron en chacras y luego en quintas.

Los jesuitas compran en el siglo XVII tierras para el cultivo y cría de ganado. Construyen tambos, mataderos y talleres. También se radican familias como los Berois, Belén y Pesoa. Se instalan hornos de ladrillos y criaderos de aves. Llegan negros esclavos de Africa para las tareas más duras que viven en ranchos y se agrupan en sociedades.

Los senderos eran huellas que conducían a los ?huecos? donde se concentraban las carretas. Al oeste de Buenos Aires las huellas se dibujaban quebradas por los pantanos en lugares bajos. El Camino del Oeste se alejaba del centro urbano y perdía en la llanura. En los sitios de buena sombra paraban los paisanos con sus bueyes y carretas. Desde los inicios del siglo XIX el Barrio de Requejo (hoy Plaza Primera Junta) era de los elegidos. Por los años ´20 se abre una pulpería que se identificaba por la veleta de un caballito en lo alto de un mástil. La Pulpería del Caballito fue el punto inicial del actual y próspero barrio de Caballito.

Los herederos de Juan Diego Flores fundan a principios del siglo XIX el Pueblo de Flores. Ceden terrenos a Don Antonio Millán que diagrama el plano de la futura localidad. Toma como base el Camino Real y ubica la plaza y la iglesia en el lugar actual. Se erige la parroquia con el patrocinio de San José, enfrente hacían un alto las carretas. A pocas cuadras se instalan el matadero y corrales. La propiedad se extendía hasta los bañados del sur y la calle Aranguren al norte. Pertenecía al Partido de La Matanza que cambia por el de Flores.

A fines del siglo XVIII se establece en las tierras del actual Parque Chacabuco una fábrica de pólvora con límite Este en el Camino del Polvorín (hoy Emilio Mitre), al Oeste del Camino de la Pólvora (actual Curapaligüe), al Norte el Camino de las Carretas (hoy Av. Eva Perón) y al Sur los bañados de las tierras bajas. Funciona hasta finales del Siglo XIX, oportunidad en que es destruída por una explosión. El Gobierno Nacional cede los terrenos a la Municipalidad para la construcción de un parque público. En los primeros años del siglo XX se inaugura el Parque Chacabuco.

En el siglo XIX las chacras de Caballito y Flores se transforman en quintas, manteniendo un aire semirural. Se instalan familias de comerciantes, funcionarios y militares que las utilizan para descanso. En 1857 el Camino Real o Del Oeste toma el nombre de Rivadavia. Es la columna vertebral del desarrollo poblacional. Vecinos conocidos fueron Don Ambrosio P. Lezica (Lezica), Eduardo Mulhall, Irineo portela, General Joaquín Viejobueno, familias Marcó del Pont, Güiraldes, entre muchos más. En Parque Chacabuco, que pertenecía a Flores, estaban las quintas de los Montarcé, Cano, Lanas y Letamendia donde se encontraba el Pacará o Timbó, árbol de generosa sombra que cobijaba a políticos y poetas y aún existe.

En el año 1890 los barrios de Caballito y Flores, que abarca a Parque Chacabuco, pasan a integrar la Capital Federal. Era época de grandes cambios iniciados con la federalización de Buenos Aires en 1880. Había una línea ferroviaria desde el centro hasta Floresta; se abren calles; se instalan servicios de tranvías; llega la electricidad y se habilitan parques y plazas públicas.

Terminando el siglo XIX la Sucesión de Don Miguel Duggan cede terrenos al noroeste de Caballito a la Asociación Católica Irlandesa para la erección de una capilla bajo la advocación de santa Brígida y construcción de un complejo educacional que se realiza en estilo inglés Tudor-isabelino. Posteriormente vende a la Municipalidad tierras anexas que habilita como plaza pública en el año 1927 con el nombre de Irlanda. El parque es amplio, de buena forestación y varias obras de arte entre las que se destaca una escultura del francés Jean Battiste Gillaume. Actualmente se encuentra depredado con falta de mantenimiento y precarios galpones para uso de personas jubiladas.

Hacia el sur se alinean los Parques Centenario, Rivadavia y Chacabuco. El Centenario está en el ángulo noreste de Caballito. Semeja una flor circular con pétalos en dirección a los cuatro puntos cardinales. Es un remanso en un espacio muy característico del barrio. Los terrenos fueron quintas de Don Agustín Canale y Parmenio Piñero. Posee buena estructura para distintas actividades, añosa arboleda y esculturas del plástico de Caballito Don Luis Perlotti y el francés Emilio Peynot. Cerca están el Hospital Durand en edificio neoclásico de principios del siglo XX, el monumento al Cid Campeador de la escultora norteamericana Ana Hytatt Huntington; el Instituto de Astronomía; el Museo de Ciencias Naturales y varios templos religiosos y centros educacionales.

El Parque Rivadavia se ubica en la que fuera quinta de Don Ambrosio P. Lezica. Conserva árboles como el aguaribay, varios ómbúes, palos borrachos y casuarinas. Tenía fama por los buenos viñedos. Hay obras de arte destacadas como el monumento a Simón Bolívar del escultor argentino José Fioravanti, conjunto de estatua ecuestre con gran arco y alegorías en estilo art decó. Otra obra importante es la escultura de ?La Madre? de Luis Perlotti, vecino del parque.

La Avenida Rivadavia es el límite norte del parque. En ella se hallan edificios de notable calidad como el del Club Italiano de principios del siglo XX con gran cúpula de pizarra; de esa época son varias casas seguidas conocidas como las ?Friburg?, estas construcciones son de estilo academicista. En la primera cuadra se encuentran la Iglesia Nuestra Señora de Caacupé, neorrománica y el Café El Coleccionista donde se reúnen los filatelistas y libreros de la feria que funciona en el extremo oeste del parque.

El Parque Chacabuco completa la trilogía de parques al Sur de los barrios centarles. Comprende un espacio verde cercenado por la Autopista 25 de Mayo, ubicado en los inicios del Bañado de Flores. Posee árboles centenarios como ombúes y eucaliptos. Fue proyectado por el paisajista Carlos Thays y se halla embellecido por obras de arte de gran calidad. En Emilio Mitre y Av. Eva Perón se encuentra el bronce ?La cosechera? del francés Constantin Meunier en una plazoleta semiabandonada. En la esquina de Emilio Mitre y Asamblea hay dos bronces que representan a un ?Leopardo al acecho?, muy art decó, y ?Una niña con jarrón? de Emilio Andina, moderno, ambos de los pasados años ´30, son obras de jerarquía, que no están expuestas con criterio artístico. El parque está complementado con instalaciones deportivas y un rosedal, todo el conjunto con necesidades urgentes de mantenimiento.

Al este del parque se extiende el barrio Cafferata, bien arbolado y pintoresco; más al sureste el pequeño barrio Butteler, en una manzana de terreno donada por Doña Azucena Butteler, simpático cuadrado con calle que la divide en cuatro triángulos con plazoleta en el centro; al oeste la colectividad coreana constituyó un centro comercial y al noroeste está el barrio Simón Bolívar, ejemplo de urbanización con edificios en monobloques y plaza central.

El barrio de Flores carece de parques, hay sólo plazas y plazoletas. Fue considerado como el ?Jardín de la aristocracia porteña? y hoy no dispone de un espacio verde amplio. Quintas con casonas y parques de viejas arboledas, como la de Don Francisco Murature en el lugar de la actual Plaza de la Misericordia, se demolió y vendió en parcelas que bien podría haber sido conservada para transformar el parque. Quedaron solamente casas antiguas aisladas y calles bien arboladas en los sectores altos, diferenciados de los bajos donde se encuentran el Hospital Piñero y Cementerio de Flores.

Un tríptico de basílicas católicas hermanan a los barrios de Caballito, Flores y Parque Chacabuco. La de Nuestra Señora de Buenos Aires tuvo su origen como capilla a fines del siglo XIX. En el año 1932 el arquitecto Vespignani construye el nuevo templo en la Av. Gaona y Espinosa en estilo gótico-lombardo; fachada de dos altas torres con balconcitos y cúpula con ventanas-vitraux. El interior es columnado de cinco naves donde se destaca el altar mayor con baldaquino de columnas graníticas rosas debajo de la bóveda de la cúpula. El recinto es amplio e imponente aunque ausente de calidez.

La Basílica San José de Flores tuvo su origen a principios del siglo XIX como modesta capilla. En los años ´30 se consagra la iglesia proyectada por el ingeniero Enrique Senillosa que la diseña con dos pasajes laterales para darle realce. En esa década se velan los restos del caudillo Don Facundo Quiroga asesinado en Barranca Yaco. El nuevo templo construído en los años ´80 por los arquitectos Benito Panuzzi y Emilio Lombardo en estilo neoclásico con fachada de dos columnas corintias adosadas; torre reloj-campanario; dos panales con los trabajos de San José; gran cúpula de pizarra e interior suntuosos, conforman una hermosa iglesia. Enfrente está la plaza Juan Martín de Pueyrredón con la que constituyen el núcleo central de Flores.

Parque Chacabuco se enorgullece de poseer uno de los templos católicos más queridos de la ciudad. El Santuario Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa se ubica en el flanco oeste del parque. Construida en el año 1930 por el arquitecto Carlos C. Massa fue donación de la Señora Arríalos de Olmos, con la advocación de la Medalla Milagrosa de la Virgen María, de donde se proyectan rayos con las cualidades curativas. El estilo arquitectónico es neorrománico de fachada con dos torres, rosetón y arquitos; importante cúpula con ventanas y la Virgen María en lo alto, secundado por tres pequeñas cupulitas. El interior es de tres naves iluminadas por la luz del exterior que penetra por ventanas-vitraux, con el altar mayor en el abside.

Los primeros inmigrantes españoles e italianos compartieron con los nativos los futuros tres barrios. A mediados del siglo XIX comienzan a radicarse otras colectividades. Los ingleses tenían sus quintas con preferencia en la parte central como Mr Agar (de Agar-Cross) con la Quinta de Las Lilas; la de Mr Mulhall; la de Mr Wanklyn; la del irlandes Don Martin Duggan y más al sur la Quinta de Stegman, donde está el famoso Pacará. Al noroeste la colectividad judía compone un centro comercial, crea instituciones religiosas con sinagogas y colegios de enseñanza de distintos niveles. Al sureste se ubican colectividades chinas, coreanas y armenias con centros religiosos y la Avenida Carabobo como cita comercial. Más al sur sectores de viviendas precarias con inmigrantes de países americanos y nativos del interior.

Los barrios tienen rincones ocultos en lugares visibles. Sitios emblemáticos que los definen. En la Plaza Primera Junta de Caballito se puede observar en lo alto del mástil la Veleta del Caballito, réplica de la que existía en la antigua pulpería. Enfrente, el Mercado del Progreso en edificio con pretensiones modernistas, nos ubica en épocas más cercanas, nos muestra la curiosidad de sus murales cerámicos, el constante trajinar de la gente y el cromatismo de los puestos de frutas y verduras.

Flores, barrio antiguo y señorial, conserva la primitiva Estación Ferroviaria de arquitectura ecléctica, con el hueco del imprescindible reloj de estación faltante en la coronación del edificio. La calle por la que se accede es corta y angosta con el empedrado de época. Muy cerca, en la Avenida Rivadavia, la Galería San José de Flores exhibe en la bóveda central pinturas al fresco de los plásticos Castagnino, Urruchua y Policastro, bella composición unitaria de los orígenes de Flores.

Al sureste, Parque Chacabuco es un barrio progresista y activo con retazos del Buenos Aires de principios del siglo XX. En una esquina, muy porteña, está el histórico y olvidado Pacará de la fresca sombra veraniega, lugar de reunión de los vecinos. En el parque cercano esculturas de bronce del francés Meunier y los argentinos Andina y Fioravanti, colocadas en lugares desprotegidos como ?dejadas por descuido al azar?.

Los barrios de Buenos Aires son la esencia de la ciudad. En sus entrañas hay espacios donde se respira el aroma de lo cotidiano, tanto en las sinuosidades del Parque Centenario, con el gusto de los paisajistas de principios del siglo XX como el sabor del siglo XIX en el casco antiguo de la quinta de Don Marcó del Pont con su galería de columnas toscazas y en el sur, los pequeños barrios Cafferata y Butteler como toques policromos en la tela del artista.

Referencias Imágenes

Foto 1: Basílica de San José de Flores
Foto 2: Edificio de Aguas Argentinas, de 1915 en José María Moreno y Pedro Goyena, lugar más alto de Bs As (aproximadamente a 40 metros de a.n.m.)
Foto 3:Veleta del Caballito en Plaza Primera Junta
Foto 4: Santuario Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, Parque Chacabuco

Publicado en Leedor el 4-5-2005