Kinsey

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No es casual que este tipo de biopics se estrenen para estas fechas, cuando los grupos conservadores y de derecha, han triunfado nuevamente en el país del norte, estableciendo la prohibición todo tipo de conducta que no se compadezca con los llamados ?actos morales tradicionales?.Historias de Sexo de Gente Común.

Por Nicolás Kusmin.
nicolaskusmin@leedor.com

En la línea del más claro auge de los biopics (palabra que surge de la mezcla de biography y pictures-películas) Kinsey, más conocido como ?El Científico del Sexo?, es un film sobre la vida del controvertido científico que por los años 50 revolucionó a la sociedad norteamericana con un libro que recogía historias y presentaba teorías basadas en el comportamiento sexual de la sociedad (tema que en ciertos Estados aún hoy es tabú).

Dirigida por Bill Condon (gran director de actores, como se puede constatar en Dioses y Monstruos con Ian McKellen) la historia parte de la infancia, con un padre pastor protestante y ?castrador?, su predilección por la biología y su aficción por los insectos. Que cambia radicalmente cuando conoce a su futura esposa comenzando a experimentar con el sexo. Tal es el descubrimiento del placer, que pide a la junta de su facultad hacer un seminario para parejas. El éxito de convocatoria es inmediato.
Es muy interesante para el espectador conocer y disfrutar lo cómicas que hoy parecen los mitos e historias que envolvían hasta hace pocas décadas a la actividad sexual.

Kinsey, es un film de largo metraje que pasa por todas las épocas y desnuda los manejos necesarios para trascender si no se dispone de dinero u apoyo universitario. No están ausentes el Macartismo y la persecución de la CIA, como así tampoco las marchas y contramarchas a la hora de dedicar toda una vida al descubrimiento de una ciencia, junto a los miedos e inseguridades de grandes personalidades como fue Kinsey.
Liam Nesson, muy adepto a este tipo de caracterizaciones está bien en su papel, aunque corre el riesgo de quedar encasillado, después de interpretar a Schindler y a Jean Valjean en la obra épica de Víctor Hugo Los Miserables.

Un párrafo aparte merece Laura Linney (nominada al Oscar por el papel de la mujer de Kinsey), libre pensadora que lo acompaña en todas sus aventuras. Linney, cuyos comienzos fueron en Congo y luego fue reconocida en La Verdad Desnuda, como la nerviosa fumadora ex mujer de Richard Gere, sabe generar mucha emoción (ya había hecho de una esposa controvertida en Río Místico) siendo la ?vulnerable? compañera del científico. Se destaca aquí enormemente con una sencillez poco usual.

¿Casual?

No es casual que este tipo de biopics se estrenen para estas fechas, cuando los grupos conservadores y de derecha, han triunfado nuevamente en el país del norte, estableciendo la prohibición de las uniones civiles de homosexuales en muchos Estados, y a todo tipo de conducta que no se compadezca con los llamados ?actos morales tradicionales?. De hecho, organizaciones religiosas han salido al ataque de films como Alexander (de Oliver Stone) por su cuota de bisexualidad (tan común en esa época, tres siglos A.C.). Pero más extraño resulta que FOX sea la productora y distribuidora de este tipo de films ?liberales? (en el sentido anglosajón de término) cuando desde su cadena de noticias han apoyado a la derecha más radicalizada. Se puede observar como dieron vuelta la votación de la primera elección de George W. Bush (Fahrenheit 911).

Como buena película histórica Kinsey presenta ideas y situaciones que pueden generar risas en los espectadores modernos por lo naif de la época. Pero dejando lo exagerado de lado se verá que los fanatismos y los colores políticos pueden llevar a estados no muy lejanos de esa ingenuidad.

Finalmente la cinta cuenta con una estética muy lograda, como en la escena cuando Kinsey, después de toda una vida dedicada a un propósito, se puede ver a sí mismo, como parte de la natura, envuelto en unos árboles centenarios.

Publicado en Leedor el 1-5-2005