Whisky Romeo Zulú

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Entre tanto documental, la película de Piñeyro retoma la corriente de denuncia, pero desde la ficción.El regreso del cine argentino de denuncia

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por Fernando Varea

Una característica de la obra realizada por los nuevos directores de nuestro cine en los últimos años, es el hecho de mostrar defectos y problemas de los argentinos de manera indirecta, sin dar demasiados nombres propios ni recrear hechos extraídos de la crónica periodística. En todo caso, el cine de denuncia encontró un terreno fecundo en el documental, mientras que pocas historias de ficción (Próxima salida, Pyme) asomaron su dedo acusador para poner en evidencia algo de la decadencia sufrida en el ámbito del trabajo, de los años noventa en adelante.

Whisky Romeo Zulú retoma esa corriente, que sigue teniendo en Costa-Gavras, y en cierto cine italiano de los años sesenta y setenta, modelos de cómo pueden ser reinstalados en la opinión pública casos recientes de corrupción o de injusticia. Este film argentino, precisamente, trae a la memoria el trágico episodio ocurrido el 31 de agosto de 1999, cuando un avión comercial de LAPA se estrelló frente al Aeroparque Jorge Newbery, en Buenos Aires, dejando sesenta y siete muertos, varios heridos y muchas dudas acerca de los motivos del accidente.

Realizador, guionista e intérprete ?después de haber vivido de cerca los hechos?, Enrique Piñeyro sugiere que hubo complicidades, negligencias y denuncias desatendidas que provocaron la tragedia, y lo hace alternando distintas situaciones, en distintos tiempos: la infancia del protagonista, su lucha por convencer a compañeros y autoridades de las fallas que ve en la empresa, y las amenazas que sufren los investigadores del caso una vez ocurrido el hecho. Como actor, no transmite la fuerza, la convicción que evidentemente ha tenido como denunciante, pero debutando detrás de cámaras, en cambio, ensambla escenas con fluidez, conduce con habilidad el crescendo dramático y consigue cierta intensidad, que llevan a reconocer que ?más allá de su bronca o su necesidad de dar a conocer sus vivencias? hay en él un director. En cuanto al resto de los intérpretes, parecen librados un poco a su suerte: Adolfo Yannelli, por ejemplo, tuvo la fortuna de contar con las escenas más tensas, así como Mercedes Morán se vale de su conocida expresividad para dar vida a un personaje desdibujado y dudosamente necesario.

La denuncia se hace a veces declamada, y así como el título de la película es muy poco elocuente, el final ?con imágenes del accidente real y de posteriores programas periodísticos de televisión? es certero. Pero, a pesar de sus desniveles, de Whisky Romeo Zulú valen sus objetivos: sembrar interrogantes, buscar responsables, no olvidar.

Publicado en Leedor el 26-4-2005