Sin Aliento

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BAFICI. Ultimos días. Pese a que en lo artístico el BAFICI volvió a tener la solidez de siempre, en lo organizativo hay muchas cosas para mejorar.A las Corridas.

Por Nicolas Kusmin, desde el Bafici.
nicolaskusmin@leedor.com

Resulta bastante cómico para cualquier concurrente del Abasto Shopping ver temprano por la mañana a un raid de críticos corriendo para llegar a la cola que les garantice poder conseguir una entrada de prensa para el otro día. Lamentablemente este año es aún más pequeño el cupo destinado a entradas de prensa e invitados, en especial en las salas del complejo (al parecer por normas del Hoyts Abasto sólo se reservan una treintena, menos el 30% que corresponden a medios como Clarín y La Nación). Hasta ciertos jurados tuvieron que “pelear” por que se les garantice que pueden ingresar de manera libre a las salas.
Ya que desde diversos medios se ha planteado la inconveniencia de tener “pegados” dos festivales tan importantes (en referencia al de Mar Del Plata de mediados de marzo), se trata en estas líneas establecer conflictos y similitudes entre ambos.
En el festival de Mar del Plata, que cuenta con salas no de la misma calidad pero si de mayor capacidad, hay una disponibilidad muy grande de entradas. Y se divide en dos la entrega: se deja anotado el día anterior por orden de llegada qué películas se desean ver, y según disponibilidad se entregan a la prensa (o sea, no se hace cola hasta que se acaben como aquí). El resto se divide entre otros niveles de prensa e invitados y se retiran el mismo día.
El lector se podrá preguntar qué problemas puede traer acarreado este tipo de sistema empleado en el Bafici. Por un lado, que la prensa sí cubre todo lo posible en tiempo y forma no dispone del espacio necesario para hacer las colas para compra de entradas. Por el otro, una demora en estos asuntos hace retrasar todo tipo de cobertura.
En la 6ta edición (2004) se podía ingresar con credencial de prensa en el cine América, el más grande de todos. Este año esta posibilidad se quitó, pese a que se destaca la novedad que a los estudiantes de carreras vinculadas al cine se les deja ingresar sin entrada. ¿Estas dos opciones no podrían convivir?

Sin Aliento“.

El Diario del festival (se comenta que posee ese nombre no por el clásico del maestro Jean-Luc Godard, sino por cómo quedan los críticos luego de la corrida) ha quedado una vez más como muestra de la forma en que parece se ha planteado este acontecimiento cultural.
Si por festival entendemos una fiesta, más si en su mayoría es solventado por dineros públicos, no se comprende él por qué de tanta publicidad. “Sin Aliento” posee sólo ocho páginas, de las cuales casi la mitad corresponden a publicidad. La publicación presenta en general una entrevista principal (cuyo nivel y “plumas” son muy buenos), una nota suelta, y dos pequeñas sobre directores. El resto es la publicidad mencionada, la grilla y las actividades del día, junto a una contratapa llena de fotos, que pueden ser muy divertidas y acordes para distender la lectura, pero que suelen quedar fuera de lugar ante tan poco espacio destinado al texto.
No es el único caso. En las funciones hay entre cinco a diez minutos de propaganda previa, cuando en el festival de La Feliz, estos se limitan a unos pequeños cortos de los auspiciantes.
Todos estos son aspectos a mejorar y que hacen mucho al clima que se intenta generar. Por ejemplo, sí se publica un diario, habría que tratar que sus páginas puedan ser mínimamente acordes al tamaño de la muestra (más de 400 títulos).
Entonces, el Bafici, ¿cuánto tiene de negocio, y cuanto de acontecimiento cultural? Recuérdese, que las entradas tienen un valor de $5 y estudiantes $3. En la ciudad balnearia es de $3, y hasta el 2004, de $2. Pero a favor de Buenos Aires, aquí se pueden adquirir vía telefónica.

A su vez fue muy buena idea implementar esos “fiacas” (más grandes que la edición anterior) en la plaza del Zorzal del Abasto, que sirve de marco y descanso a todos lo que por allí pululan.

Estos, son sólo una muestra de ciertos aspectos a mejorar. La fraternidad y buena predisposición se repite año tras año (aunque un poco de unión y conversación entre los organizadores y asistentes podría mejorar las piezas de relojería que se dan durante doce días). ¿Hay urnas para sugerencias? ¿O sólo para el ?voto del público??.

Todos (se quiere creer) desean que el festival mejore en cada edición. Que así sea!!!

Publicado en Leedor el 22-4-2005