El silenciero

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Antonio Di Benedetto nació en Mendoza en 1922 y murió en Buenos Aires en 1986. Fue periodista y guionista de Cine. Detenido por la dictadura militar en 1976, estuvo un año en la cárcel, luego se exilió en España, de donde regresó poco antes de morir.EL SILENCIERO

de Antonio Di Benedetto*.
Adriana Hidalgo Editora
1999

por María Comito

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Y esa búsqueda tiene un fin el de la escritura, poder escribir su libro. En un comienzo el resguardo se halla en la casa “yo abro la cancel y encuentro el ruido… De vuelta, la vereda de mi casa marca el límite del recelo: más allá pueden encontrarse planteadas las condiciones definitivas para una lucha. Adentro sólo están mi madre y los benignos ruidos domésticos”. Entrar al refugio, al lugar donde puede conectarse consigo mismo para lograr escribir, porque necesita del silencio, de la introspección para poder escribir su libro y, el libro trata sobre el desamparo cuyo título será “el techo”; hasta ahora la coincidencia establecía el orden.
La instalación de un taller mecánico al lado de la casa hace a la invasión de lo externo en el propio ámbito. Ahora hay que lograr, nuevamente, el amparo y se presentan, otra vez los planos de la escritura que se entrelazan en su forma de conseguir la tranquilidad: por un lado la denuncia a la comisaría, lo concreto -real, y por otro la utilización del azufre porque ese taller es el infierno y el Averno, una de las bocas del infierno, despedía olor a azufre, lo mítico- ancestral.
No hay resultados positivos y la búsqueda del silencio sigue en las sucesivas mudanzas de casas. ¿la soledad? La soledad es imposible nunca se está del todo solo.
Un paliativo la recomendación de unos tapones de cera. El logro de la disminución de la capacidad auditiva de los ruidos de los de afuera y una noche el sueño de brujas que cuchicheaban.
“De día pensé que me faltaban, hasta en el sueño, dones de héroe, ya que nunca me había asimilado a Ulises, a pesar de que la cera fue el instrumento de su treta para desoír el canto traidor de las sirenas”. Un primer costo, se borró el canto de Nina, su mujer, porque también los usaba de día.
Y ya la obsesión
“La noche fue silencio.
Precedió el silencio a la Creación.
Silencio era lo increado y nosotros los creados venimos del silencio.
Al claustro materno, ¿tenían acceso los sonidos?
¿No se habían desarrollado mis órganos de oír, que de todo sonido carezco de huella y de memoria?
De silencio fuimos y al polvo del silencio volveremos.
Alguien pide: “Que pueda yo recuperar la paz de las antiguas noches”… Y se le concede un silencio basto, serenísimo , sin bordes. (El precio es su vida)”.
Un tiro en los oídos que de todos modos no logra apaciguar.
El delirio, una bomba el estruendo – el más ruido – hacia el silencio.
La cárcel y el compañero de celda, un ratero apodado “el techista”.
“El Techo” esa porción superior de mis propósitos”. La única dignidad posible por el sacrificio realizado.
“Siento el cerebro machucado; como si estuviese al cabo de un esfuerzo de creación. Como si hubiera escrito un libro.
Pero mi cansancio no es feliz.
La noche sigue… y no es a la paz adonde fluye”.
El libro ya está escrito.

*Antonio Di Benedetto nació en Mendoza en 1922 y murió en Buenos Aires en 1986. Fue periodista y guionista de Cine. Detenido por la dictadura militar en 1976, estuvo un año en la cárcel, luego se exilió en España, de donde regresó poco antes de morir.
Autor de novelas y varios libros de relatos:
– Mundo Animal. 1953
– El pentágono. 1954; reeditado en 1974 con el título de “Anabella”.
– Zama. 1956.
– Grot. 1957; reeditado en 1969 con el título “Cuentos claros”.
– Declinación y ángel. 1958.
– El cariño de los tontos. 1961.
– El silenciero. 1964.
– Los suicidas. 1969.
– Absurdos. 1978.
– Sombras nada más. 1984.

Nota relacionada: De ruidos y silencios, sobre El silenciero de Antonio Di Benedetto.

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