Capturing the Friedmans

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BAFICI: Día 3. Nominada al Oscar y considerado el mejor documental del año por la Asociación de Críticos de Boston, Dallas, Florida, Las Vegas, New York, Seatlle, Toronto y sao Paulo, la proyección de Capturing the Friedmans resulta todo un acontecimiento dentro del Festival.Verdad / mentira

Por Julián Rimondino

Cuando se ve un documental como Capturing the Friedmans (cuando se ve una película de cualquier género tan buena como ésta), tan sólo se puede hacer una cosa. Aplaudir. Aplaudir, porque cuando la narración es excelente, el tema elegido es complicado y su tratamiento es inteligente, tan sólo se puede demostrar agradecimiento y devoción.

En 1988, Arnold Friedman, padre de familia, maestro de toda la vida, casado, tres hijos, hombre respetado en el suburbio tan norteamericano en el que vivía, fue arrestado por múltiples cargos de abuso de menores. Poseedor de varias revistas de pedofilia, Arnold pronto se ve acusado de actos terribles y perturbadores de violación a chicos que eran sus alumnos. El caso es endeble y hace agua por todos lados, pero de todos modos, pronto, la acusación suma a su hijo menor, Jesse, de 18 años.

Lo que sigue, es el proceso de desintegración de la familia ante el juicio y posterior condena del padre y el hijo, las reacciones de los demás hermanos y la esposa, a los que Jarecki suma las filmaciones caseras que la familia misma realizara antes, durante y después de las acusaciones. La alegría familiar, la devoción de los hijos por su padre, contrapuesta con las acusaciones (probablemente falsas, o al menos exageradas) de la policía.

Porque éste no es sólo un film sobre cómo esta tragedia golpea a los Friedmans. Es también un debate sobre la verdad y la justicia. Arnold poseía revista pedófilas, sí, pero no existe ninguna evidencia de que jamás haya abusado de ningún niño. Las pruebas contra su hijo son aún menores. La mayoría de los niños acusadores han sido obligados por la policía a sumar cargos. Los actos sexuales con que enjuician a los acusados son ridículos y exagerados. No existe ninguna evidencia palpable de ningún abuso. Y sin embargo, el caso sigue su curso, los medios se posesionan con la noticia, la familia se destruye.

Es imposible saber si los Friedman son culpables. Jarecki mismo no lo sabe. Arnold murió antes de la realización del documental (si su muerte fue un accidente o un suicidio nunca se sabrá), y los dos hermanos Friedman restantes, y su madre, han tenido que aprender a vivir sin conocer la verdad, teniendo que aceptar que aquél que los amó y que ellos amaban se excitaba con, al menos, fotos de niños. Y han tenido que vivir con una duda terrible: ¿las violaciones existieron? ¿fueron tan terribles como se afirmó en el juicio? ¿existieron pero fueron sobredimensionadas? ¿fue una caza de brujas? La duda persiste, intocable, inevitable.

Jarecki no disipa ninguna duda. Al contrario: las plantea todas. Afirma con Capturing the Friedmans aquello que el documental ha aprendido a decir en los últimos tiempos: la verdad es imposible. Hay hechos parciales, recuerdos borrosos, muchas versiones de una misma historia. Hay un Arnold monstruo que recuerdan los acusadores, un Arnold adorado que recuerda su hermano, un Arnold confuso que no entiende su esposa. Hay víctimas de un sistema legal y un circo de los medios de comunicación que, lejos de aclarar nada, complica y confunde todo.
Este documental no da certezas ni calma conciencias. Se atreve a explorar todos los caminos posibles, y a contrastarlos. Construye en la superposición de estos puntos de vista el complejo entramado que parcialidades que es la vida. Éste es su gran logro: hacernos entender que la verdad y la mentira son conceptos que poco tiene que ver con el mundo real.

Próxima Función de Capturing The Friedmans en BAFICI
Domingo 17 a las 13:45 en Hoyst 10

Atención: si te la perdiste podés verla por TV en HBO: el martes 19 de abril a las 0:15 hs

Publicado en Leedor el 16-4-2005