Half Price

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Dentro de la competencia internacional del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, la francesa y desoladora Half price obtendrá seguramente tantos retractores como defensores.Solos, incómodos y festivaleros

El puntapié inicial de la Competencia Internacional (a partir de esta edición, tan sólo una de las 2 secciones oficiales) inició con un film muy al estilo de lo que el BAFICI ha definido como cine independiente desde su primera edición. Un film pequeño, de historias mínimas, alejado de la narrativa tradicional, con mucha cámara en mano y una estética ?desprolija?, justamente aquellos lugares donde radica el valor de la francesa Half Price.

Tres hermanos de apenas 7, 8 y 9 años, dos mujeres y un varón, viven su día a día (ir a la escuela y jugar, básicamente) sin ningún adulto: son hijos de padres distintos y de una madre que los deja vivir solos en un departamento que ellos (niños al fin y al cabo) mantienen hecho un desastre, con alguna muy, muy esporádica visita. La desolación de esta historia se cuela por entre las acciones de los hermanos, casi siempre vivaces, felices, juguetones. Vivir solos es su secreto, secreto que guardan celosamente de todos los demás.

Estos tres protagonistas no tienen ninguna relación ni con otros niños ni con otros adultos. La joven directora del film, la también actriz Isild Le Besco (de 25 años), entonces, crea un relato sobre el aislamiento de la infancia, retratando el mundo que estos niños se crean para sí mismos, eternamente optimista y sin ningún rastro de la desolación que los espectadores vemos en sus vidas. Es decir: Half Price no juzga a sus personajes, ni siquiera al mundo que presenta; todo lo contrario, se suma a la tendencia cada día más fuerte en el cine independiente de mostrar, meramente retratar y poner en pantalla, sin condenas morales o éticas.

Hay algunos puntos negativos que remarcar: en su realización aparecen momentos demasiado largos, demasiado infértiles para el desarrollo total de la película. Y la falta de juicios no es en sí misma un valor: en vez de presentar una situación para que el espectador opine sobre ella, opera sobre él dejándolo sin saber qué pensar. La felicidad de los 3 hermanos es abrumadora y juguetona. Es incómoda. Y ser un film incómodo significa que plantea problemas, quizás, irresolubles. No sabemos qué hacer ante un mundo donde los niños son ignorados por los adultos, donde pueden vivir despojados de todo, felices entre sí pero en un marco de abandono devastador.
(Esta incomodidad me hace dudar. ¿Es este un buen film o no? Aún más: ¿me gustó o no? Francamente, no lo sé. Lo mejor del film no es poco: por momentos, sus imágenes, por lo poéticas, por lo inocentes, parecen propias de alguna película de la nouvelle vague; por otros, parecen salidas del neorrealismo italiano. Es decir: el trabajo sobre la estética es muy fuerte y producto de una voluntad artística clara e innegable. Half Price está filmada de una manera original, emulando el documental, jugando con la ligereza de la cámara, con la capacidad del video digital de meterse en la intimidad. Que Le Besco tenga todas estas capacidades no es poco.
Pero la sensación que me ha dado este film es lo que no me gusta. No me gusta, porque me dice que hay ciertas cosas en esta sociedad que, como sociedad, no sabemos cómo resolver. Mientras escribo esto me doy cuenta de algo: Half Price tiene personajes muy alegres, pero es muy pesimista.)
Es esta una película muy apropiada para el perfil que el festival se ha creado. Y cuenta con algo no menor a su favor: es un film con un planteo estético y temático claro, definido, fiel a sí mismo en su desarrollo. Es una obra íntegra y coherente. Que guste o no, es otro tema.

Próximas funciones de Half Price en BAFICI
Viernes 15 a las 15:25 en el América

Publicado en Leedor el 14-4-2005