Mercado Estético-Cultural

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Hablar hoy de políticas estético culturales supone una variedad de aspectos dignos de poner en claro. Desde generar riqueza y beneficiar a todo el conjunto social hasta construir la identidad de la sociedad. En esta serie de artículos María del Carmen Romano analiza desde la teoría una serie de cuestiones, utilísimas para aquel que se preocupa por el tema de la Gestión Cultural.MERCADO ESTÉTICO-CULTURAL

Por María del Carmen Romano
Instituto de Políticas Culturales
Universidad Nacional de Tres de Febrero.
Argentina

Si bien entendemos por cultura todo aquello producido por el hombre en su integralidad, ya sea, en forma individual o en cualquiera de las formas de lo colectivo, las manifestaciones culturales que nos ocuparán en el presente trabajo, son aquellas que incorporan en algún grado, elementos de expresión estética.

Incorporamos entonces en este concepto, a productos culturales en un arco que abarca desde las denominadas ?bellas artes?, hasta las más elementales formas artesanales que contengan como parte de la intencionalidad de su creador , algún elemento de expresión estética. Por todo esto en el desarrollo del presente, utilizaremos la designación de ?estético cultural?, cuando nos queramos referir a cualquiera de las problemáticas emanadas de este tipo de expresión.
Consideramos también, que estas expresiones estético- culturales, son productos de una necesidad esencial del ser humano; por lo que no será posible diseñar la política cultural capaz de anularla o fomentarlas más allá de las necesidades y apetitos de cada sociedad.
Hemos observado también que a pesar de esto, existe un margen sobre el cual se puede operar para engrosar, deprimir u orientar estos apetitos estéticos-culturales mediante el efecto de la manipulación de las circunstancias que se derramen sobre las sociedades, a esto lo llamaremos estado de ánimo estético-cultural.
Otras de la observaciones de las que partimos, es que las políticas que modifican este estado de ánimo estético-cultural no sólo son aquellas específicas del área, sino que la implementación de toda política, acciona positiva o negativamente sobre él; sea ésta o no la intención de quiénes les correspondió la decisión de aplicarlas. Es por esto que consideramos que toda acción política es factor de influencia sobre las actividades estético-culturales de la sociedad.

Por lo que, toda aquella acción política dirigida específicamente al campo de lo estético cultural, que no corra, cualquiera fuera la intencionalidad ideológica o demagógica, por los mismos carriles que la política general, serán de una completa e hipócrita impotencia. Asimismo, aquellas Políticas Culturales que sí acompañen al sesgo de las políticas generales, serán , si somos capaces de analizar y cuantificar sus resultados a largo plazo; superfluas, si comparamos su poder de accionar sobre la realidad, con respecto a la potencia con que las políticas generales accionan sobre el estado de animo estético cultural de la sociedad.
En el análisis histórico al que nos hemos avocado para poder encarar el presente trabajo, encontramos en algunos casos la particularísima situación de la existencia de grupos con capacidad de decisión en las políticas específicas sobre lo estético-cultural, que difieren notablemente en lo ideológico con aquellos con capacidad de decisión en las Políticas Generales. En estos casos consideramos que la intención de quiénes diseñan las políticas culturales, es la de influir sobre la sociedad de tal forma que se modifiquen las políticas generales hacia posiciones ideológicamente más compatibles. En estos puntuales casos, entendemos nosotros, que nos encontramos ante una situación prerrevolucionaria, por lo tanto de excepción y por ello, fuera del campo de interés de nuestro análisis.

Sintetizando lo hasta aquí expuesto, diremos que cualquiera fuera la orientación de la acción política, es capaz de influir en el estado de cosas estético-culturales, ya sea con una influencia consolidatoria o modificatoria. Los responsables de las Políticas Estético-Culturales son por lo general agentes de los presupuestos ideológicos de los grupos de poder generales, ya sea en una actividad afirmativa de estos, o en forma mentirosa para distraer a la sociedad de los reales fines de dichos grupos de poder.

PRODUCTO, PRODUCTOR Y PRODUCCIÓN ESTETICO CULTURAL

Si nos concentramos en el objeto devenido de la actividad cultural,deberemos darle nombre. Para ello tenemos en cuenta que es un producto humano; no solo físico mediante su habilidad artesanal o industrial, sino que también intelectual, dado que es resultado de los conocimientos, creencias y análisis intelectuales que conforman el criterio estético de su creador. Por esto, lo llamaremos Producto Estético Cultural (PEC).
Ahora bien, si hablamos de Producto, debemos hablar de productor y preguntarnos ¿Cuál es el interés de éste para desplegar el trabajo que culmina con el producto?. Si bien entendemos que el PEC nace como resultado de una compulsión esencial del productor a expresarse; podemos reconocer que en muchos casos dicha necesidad se realiza para la autocontemplación del propio espíritu en un objeto. No es éste el caso que interesa en nuestro análisis, pues éste tan solo tiene implicancias psicológicas y no sociales, que son las que nos interesan. En cambio, el caso del productor que despliega su trabajo con intención de proyectar su espíritu en sus semejantes, introduciendo para esto el producto estético- cultural en la sociedad, sí nos interesa, pues esta es la situación que hace el referido producto tenga consecuencias sociales. Para continuar en nuestro análisis; debemos preocuparnos ahora en reconocer cuáles son las formas que se utilizan para ingresar este tipo de productos en la sociedad; y encontramos que la más extendida es la venta.
Esto es así, porque ésta es la única forma que permite al productor satisfacer no tan solo sus necesidades espirituales, sino que también las materiales. Esta conducta puede realizarse en forma esporádica o habitual. En el primer caso, el éxito en la venta de sus productos lo elevarán al segundo caso: la habitualidad, ésta lo conducirá a la especialización y perfeccionamiento y contribuirá a la calidad de la producción estético-cultural general, elevando sus stándares y limitando de esta forma a los actores de dicha producción, todo esto acrecentando los niveles de exigencia estéticos de la sociedad toda.
Ahora, si hablamos de venta, tenemos que hablar de precio, por lo tanto, de valor, pero de un valor más constante que el estético, que por lo general difiere en demasía entre la percepción del productor y del consumidor; y si hablamos de un valor de las características que necesitamos, tenemos que hablar de un mercado estético-cultural capaz de determinarlo..
Bien, si hacemos un alto en este punto de nuestro análisis en pos de la conclusión final y echamos un vistazo a nuestro alrededor, descubriremos que nos hemos sumergido hasta el cuello en Economía.

MERCADO ESTÉTICO-CULTURAL

El rótulo con el que hemos titulado el presente punto, no mantiene la correspondencia deseable entre la facilidad de su enunciación con las posibilidades de su análisis, y veremos porqué.
Si intentamos hacer una comparación de este mercado particular con otros con más tradición en su estudio, comenzaremos a delinear las particularidades del que nos ocupa y a comprender la afirmación con la que iniciamos este punto. En primer lugar, nos encontramos con la característica más diferenciadora de este mercado que es la heterogeneidad.
Los otros mercados los puede caracterizar la variedad, ya sea en sus productos, en su mayor o menos costo, en su practicidad, en la eficacia en el alcance de los fines para lo que son producidos, en la mayor o menor capacidad de subrayar el prestigio social de sus consumidores, etc; pero casi todos ostentan una completa homogeneidad de intención. ¿Qué queremos decir con esto?. Todos los productos que integran los diversos mercados tienden a cumplir con las promesas funcionales demandadas, estableciéndose la variedad en los detalles periféricos que hagan a la elección de tal o cual producto por parte de los consumidores, más allá de su utilidad específica. Por el contrario, el mercado que intentamos analizar nos plantea una heterogeneidad que lo hace único.
En principio podemos diferenciar entre aquellos productos considerados por la generalidad de dicha sociedad, como artísticos; sin pretender adentrarnos en los criterios estéticos imperantes en dicha sociedad para realizar esta distinción y los meramente artesanales. Luego podemos hacer otra gran distinción de los primeros, o sea, de los artísticos, entre aquellos que se encuadran dentro de las denominadas ?bellas artes? o ?artes cultas? y las artes populares.
Es cierto, que ésta distinción a comenzado hace un tiempo a padecer un marcado descrédito en algunos círculos académicos y que buena parte del público se ha hecho eco de estos a tal punto, que hoy podríamos hablar de una verdadera crisis de esta distinción. Si bien, nosotros en lo teórico adherimos a esta tesis, debemos reconocer que en el funcionamiento del mercado que nos ocupa es aún muy importante para explicar su dinàmica y segmentación.
Alguien podrá señalar el gran número de otros mercados que también se muestran profundamente segmentados; con lo que se cuestionaría el valor de la diferenciación que proponemos. Aceptamos que es así, pero que dichas segmentaciones se basan fundamentalmente en el poder adquisitivo y no en la intención del productor y la apreciación del consumidor.
Es muy cierto que la franja del mercado capaz de adquirir un modelo de Ferrari es delgadísima, pero es también cierto que quién se transporta al volante del utilitario coreano que su magro poder adquisitivo le permitió, es perfectamente capaz de desear ardientemente también manejar un Ferrari; y de apreciar sus bondades técnicas y de diseño. Pocos son los que están dispuestos a pagar el precio de una lapicera Mont Banc, pero el escribiente de oficina que usa una birome, es perfectamente capaz de apreciar las cualidades de dicha costosa lapicera. Lo que también es cierto, es que tanto la Ferrari, como el utilitario coreano, son completamente capaces de transportar a sus dueños en los espacios urbanos que suelen moverse, como así también, la birome es tan efectiva en la finalidad de escribir como la más costosas de las lapiceras. La diferenciación del mercado radicará entonces en una necesidad periférica a la intencionalidad del producto que va más allá del transporte o la escritura, y que significa hacer notar a los demás el poder adquisitivo de sus dueños.
En el caso del mercado que nos ocupa el poder adquisitivo es un factor de explicación de la segmentación muy pobre por sí, y cada vez más insignificante. Hoy gracias a los adelantos técnicos, una grabación de música clásica de muy buena calidad es a menudo, sensiblemente más económica que la del último hit de moda; los adelantos gráficos ponen, a los menos exigentes en contacto con las más altas expresiones de la plástica con un nivel muy satisfactorio y para los más exigentes, que requieren de estar en presencia del original para procurarse la satisfacción del placer estético; los museos de Bellas Artes son por lo general de entradas muy accesibles, cuando no gratuita, como lo son la mayoría en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Podemos apreciar por lo tanto, que la distinción de los segmentos está dada fundamentalmente por las particularidades que conforman la apreciación de los individuos que conforman la sociedad.
Otra distinción que nos habla de la heterogeneidad de este mercado la hemos de llamar transversalidad del mercado estético-cultural.
Nos referimos con esto, a la cualidad que hace que este mercado en particular, rompa con todos los moldes que se quieran imponer mediante las clasificaciones utilizadas por los especialistas en mercadeo. Podemos observar mediante la proliferación de publicaciones que nos muestran las andanzas de los más perfumado del sector A1, A2, A3 del mercado general, que el gusto de la mayoría de sus miembros está más acorde al consumo de lo producido por la mona Jiménez, que por Stavinsky, o podremos explicarnos porque Aniko Szabó, fue la prócer del buen gusto hasta no hace poco años. Por otra parte, las asociaciones y fundaciones de fomento de Bellas Artes, ya no cuentan entre sus miembros a representantes de nuestra vieja e incomprendida aristocracia, y si los hay, son escasísimos y en su ancianidad; pero si engrosan sus filas mayoritariamente miembros de los sectores B1 y B2; muchos de ellos provenientes del campo académico, unidos, algunos por el prestigio social que esta pertenencia todavía acarrea; pero la mayoría por el amor que sienten por las manifestaciones más elevadas del espíritu humano.
Otro de los elementos que determinan esta heterogeneidad tan mencionada por nosotros, la encontramos en la diversidad de ramas y disciplinas artísticas que conforman a éstas. Diferencias éstas que no solo hacen a su apreciación sino que también determinan formas de comercialización diferentes a tal punto, que requiere de actores especializados para gerenciar su comercialización; esto lo en a tal medida, que en su mayoría padecen de una completa ignorancia sobre la comercialización de las otras expresiones artísticas, lo que los hace incapaces de concebir el Mercado Estético-Cultural en su integralidad y unidad.
Hasta aquí; pretendimos, muy sintéticamente , destacar las complejidades de la porción del Mercado Estético-Cultural correspondiente a las denominadas bellas artes. Creemos que a pesar de la brevedad y la superficialidad del trato, quedó lo suficientemente expresada su complejidad y heterogeneidad, como para comprender su particularidad y la incompatibilidad e insuficiencia de las recetas de mercadeo que se aplican a las demás porciones del Mercado General. Pero si el lector se sorprendió por la complejidad de este sector del Mercado Estético-Cultural, el de las denominadas ?bellas Artes?, en el sector de las llamadas ?expresiones culturales populares?, esta complejidad se elevará a una potencia inverosímil. Tal es la complejidad y la diversidad de este sector, que si hemos coincidido con el lector en las particularidades del mercado que tratamos, en función del sector anteriormente descripto , sería ocioso el análisis y descripción de éste dado que le fatigaríamos inútilmente , tan solo para reafirmar conclusiones que creemos que en este punto, ya acordadas con él. Tan solo diremos a modo ilustrativo, que las expresiones culturales populares padecen de las mismas complejidades que el sector anteriormente tratado, pero multiplicadas por los diferentes manifestaciones de las expresiones dichas , como la folklórica, la tradicional urbana, la étnica por colectividad, la étnica exótica, expresiones sectorizadas por edad, por educación, por clase social, nuevas expresiones que se impulsaron y perduran desde hace aproximadamente un siglo como la cultura devenida del Jazz, el Rock, el Pop, expresiones laicas, expresiones religiosas tradicionales exóticas, etc, etc, etc; todas ellas surcadas por subcorrientes tradicionales, vanguardistas, regionales, de fusión y otra vez, etc, etc, y etc. Para colmo desde hace algo más de una década a esta parte, nos enfrentamos a una revolución tecnológica de una profundidad inédita desde la Revolución Industrial, con todo el avance de posibilidades ciertas y a explorar que surcan todas las corrientes mencionadas.

Debemos recordar siempre que estamos hablando de mercado. Para muchos es incómodo utilizar esta palabra en relación a las actividades estético-culturales, tal es el prestigio que nuestra educación nos inculcó sobre el producido del espíritu humano, que la idea de mezclarlo con la pedestre Economía, a muchos repugna. Pero no debemos olvidar que cuando alguien está dispuesto a pagar por algo, este algo se convierte en lo que en términos económicos se denomina un bien; que si alguien movido por la necesidad de expresar el contenido de su espíritu, genera algo por lo que alguien más está dispuesto a pagar, también está generando riqueza, riqueza que correrá por el afluente del mercado estético-cultural, hacia el gran mar del Mercado General, enriqueciendo así a la Sociedad toda.
Desde hace algunos años, la Universidad Nacional de Tres de Febrero, a través del Instituto de Políticas Culturales, publica un anuario de Indicadores Culturales, en el que; sin poner aquí relevancia las diferencias metodológicas que podríamos tener con ellos, en el del año 2003 , puso de manifiesto las dimensiones del mercado; este dato causó la sorpresa a muchos, a tal punto, que su publicación fue comentada por los diarios de mayor tirada del país y en su cuerpo principal, no en el suplemento cultural. En el caso puntual del diario ?La Nación?, alcanzó la primera plana de su edición dominical, en donde con sorpresa anuncia, que este mercado se equipara al tan tradicionalmente protegido de la Industria Automotriz.
Esto significa, que las actividades estético-culturales en nuestro país no solo es capaz de alimentar el espíritu de los integrantes de la Sociedad, sino también de llenar el estómago de muchos de ellos; mediante una gran generación de riqueza que engrosó nuestro mercado nacional, lo que permitió que además de generar empleos en el sector, se generara en los otros también.
En definitiva, el sector del mercado que se está analizando, tuvo responsabilidad protagónica en el bienestar que nuestra crítica y alicaída economía pudo generar para nuestra sociedad.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Si bien este puñado de reflexiones que con cierta temeridad hemos arrojado sobre el papel; no constituyen, por su metodología (o falta de ella) y por su insuficiente profundización, un cuerpo teórico capaz de abrir, en le comunidad científica; el debate sobre las cuestiones aquí tratadas; si, creemos nosotros, cuenta con la sutil fuerza de una telaraña, para capturar la atención del lector desprevenido hacia la importancia del papel que juegan las actividades estético culturales en el desenvolvimiento y construcción de la felicidad de nuestra sociedad.
Hablamos de ?expresiones estético culturales? como aquellas que incorporan, en algún grado, elementos de expresión estética.
Hablamos también de ?Estado de ánimo estético cultural?, que es aquel capaz de ser influido por los cambios en la realidad, como los producidos por la acción política.
De todo lo dicho desprendimos términos como?Producto, productores y producción estético cultural?, ?Producto bruto estético cultural?, ?Mercado Estético cultural?, etc. .
Pusimos de relieve la posibilidad de realizar reflexiones económicas sobre la actividad estético cultural. Reflexionamos también sobre el mercado estético cultural ; pusimos en relevancia sus particularidades diferenciadoras con respecto a los otros segmentos del mercado general ; por lo que concluimos en la necesidad de darle un tratamiento particular, para poder manipular exitosamente este segmento del mercado en beneficio de la sociedad toda.

Pero, sin duda, lo que entendemos como de mayor importancia en todo esto; es la capacidad de este segmento del mercado, para generar riqueza y beneficiar así a todo el conjunto social; así como también la importancia de las actividades estético culturales en la construcción de la identidad de la sociedad, como así también en el apuntalamiento de su autoestima y en el aporte de nutrientes esenciales para la alimentación del espíritu de todos sus individuos.

Buenos Aires, 24 de marzo de 2005.

Publicado en Leedor el 12-4-2005

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