Como una imagen

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Más madura y ordenada que El gusto de los otros, la segunda película de Agnès Jaoui podría formar con aquella una sola película.Por Alejandra Portela

Tanto como la música que invade la historia y el relato, esta segunda película de Agnès Jaoui fluye sobre un hilo conceptual que tiene mucho de autobiográfico: ?Yo era gorda, de joven y quería ser actriz para sentirme menos rechazada? dice, por su paso a Bs As. Su nueva película vuelve a las mismas obsesiones de El gusto de los otros y tal cómo la trama está armada podría formar con Como una imagen, una sola película, delicada, sutil, inteligente.

Lolita se resiste a la imagen en el espejo al probarse la remera roja. La novia de su padre, el famoso escritor Etienne Cassard, insiste. Lolita es gorda, baja, desaliñada. Tiene 20 años y vive con un fantasma: que la gente se le acerca por interés: es ?la hija de?. ?Probó muchas cosas pero nunca termina nada?, dice su padre cuando tiene que definirla. Es esta relación padre-hija que estructura la película, lo que en El gusto de los otros se desplegaba en historias múltiples en Como una imagen es unitario, pese a que Jaoui nunca descuide a todos sus personajes, hasta el asistente del escritor tiene una presencia significante que da sentido a esas relaciones de sometimiento y poder que se establecen. Son las relaciones personales que se entablan a partir de las profesionales, o mejor aún de las intelectuales. En el plano de la autovaloración y ser el ?hijo de? o el ?amigo de? instaura una marca social a la que la película apunta.

Imposible dejar de comparar las dos obras de Jaoui, esta actriz que trabaja de directora, para poner en pantalla su guión. La música es el anclaje: como la escena final de El gusto de los otros el final de Como una imagen es conciliador: más todavía en la segunda película la belleza de la trama lineal se mide en la armonía de la instancia musical, con una presencia más compacta. Lolita quiere cantar, le deja un casette a su padre, admira y necesita la aprobación de la profesora de canto, el concierto en la iglesia de la campiña es conmovedora.

Sutil, con diálogos riquísimos y una música soberbia: Verdi, Mozart, Monteverde, Schubert , Como una imagen es intelectual pero inteligible, más ordenada que El gusto de los otros trata también sobre el tema del gusto, y el mundo de los escritores en un medio exigente, cholulo (ver el programa de TV al que es invitado Pierre), víctímas o héroes la crítica literaria (Ver el titulo de la página entera que le Le Monde le dedica al tercer libro de Pierre ?Sortie d´un impasse?), al hablar de los escritores como padres, esposos, amigos, está hablando de las personas y esto, claro, vale la pena siempre.

Publicado en Leedor el 31-3-2005