Estrenos del 24-3-2005

0
5

La variada oferta de estrenos de esta semana incluye dos novedades locales y dos de los Estados Unidos. A la hora de elegir, la producción europea Conociendo a Julia aventaja netamente al resto.Por Fredy Friedlander

Conociendo a Julia
Hace apenas dos semanas señalábamos nuestras dudas en cuanto a la procedencia de haberle otorgado el Oscar femenino a Hilary Swank, desplazando a la protagonista que hacía de Vera Drake (Imelda Staunton). Ahora que se acaba de estrenar ?Conociendo a Julia? (?Being Julia?), este convencimiento se afianza aún más y es difícil entender cómo no fue Annette Bening la receptora del premio femenino. Su Julia Lambert es una interpretación tan rica en matices que logran que su personaje se convierta en inolvidable. Se nota la mano maestra de Istvan Szabo, su director, que ya supo lograr espléndidas caracterizaciones en films tales como ?Mefisto?, ?Hanussen?, ?Coronel Redl? o ?Sunshine, el amanecer de un siglo?, por sólo nombrar algunos de sus títulos más logrados.
La ambientación de fines de la década del ?30 de un Londres que ya sentía la proximidad de una guerra que parecía inevitable es uno de los múltiples aciertos de esta historia basada en una obra de W.Somerset Maugham. Julia es una actriz de teatro que supera los cuarenta años y cuyo matrimonio con su director de teatro (un correcto Jeremy Irons) ya no funciona. Será un joven admirador norteamericano (Shaun Evans) quien le hará redescubrir primero el amor y luego los celos y la ira. En otros roles se destacan Michael Gambon, Juliet Stevenson (magnífica como su asistente Evie) y Bruce Greenwood. Para los memoriosos y nostálgicos será un placer reencontrar en un corto papel a Rita Tushingham, vista en ?El Knack?y cómo lograrlo? de Richard Lester, en ?Sabor a miel? de Tony Richardson e incluso en ?Doctor Zhivago?, todas de la década del ?60.

Robots
El codirector de ?Robots?, Chris Wedge, ya había deslumbrado con ?La era del hielo?, que tenía la ventaja (y mayor facilidad) de presentar diversos animales, para los cuales el dibujo animado es un medio sumamente idóneo. En cambio, el mundo de los robots exigía mayor imaginación la que, sin duda, no escasea en este producto apto para chicos y adultos. La calidad de los dibujos, el notable diseño de la ?Ciudad Robot? como una especie de enorme parque de diversiones, la gran cantidad de referencias a películas y personajes (?Cantando bajo la lluvia?, por ejemplo) hacen de ?Robots? una agradable sorpresa. Pese a algunos inevitables clichés en este tipo de producciones: el robot ?rojo? que vendría a ser el equivalente de Burro en Shrek por caso, o el malo de turno (Rachet), ?Robots? incluso ofrece una tenue pero bienvenida crítica a una sociedad que bien podría ser la humana y se recomienda por la impactante belleza de sus imágenes.


Vida acuática

El mayor mérito de ?Vida acuática? (?The life aquatic with Steve Zissou?), es el intento de originalidad, que ya se apreciaba en las obras anteriores de su joven director, Wes Anderson. La inmediatamente anterior ?The Royal Tenenbaums?, rebautizaba localmente como ?excéntricos? a sus personajes, adjetivo que podría perfectamente describir a los de esta nueva película. Pese a contar con un reparto, que produciría la envidia de muchos de sus colegas, la historia de Steve Zissou (Bill Murray) resulta por momentos forzada y carente de credibilidad. Owen Wilson, actor fetiche y coguionista de las tres anteriores películas de Anderson, compone a un personaje, quizás hijo de Zissou, de escaso interés. No le va mucho mejor a Cate Blanchett, aquí como una reportera británica. Por momentos da la impresión que tanto los actores antes nombrados como el resto (Angélica Huston, Willem Dafoe, Michael Gambon, el reaparecido Jeff Goldblum) estaban disponibles y que era necesario crear personajes que justificasen su presencia en ?Vida acuática?. Lo anterior se aplica incluso al músico de Brasil, Seu Jorge, a quien se le hace cantar una docena de temas de David Bowie, que hubiese sido preferible incluir en las versiones originales de uno de mis cantantes favoritos de rock. En cuanto al argumento es poco lo que puedo aportar ya que la búsqueda de un tiburón jaguar, que mató a un amigo (Seymour Cassell) del émulo de Cousteau, es una pobre excusa para justificar un film menor. Muy lejos de su segunda película: ?Tres es multitud? (?Rushmore?), donde también actuaba Bill Murray, y que fue la primera de Wes Anderson (y hasta el momento mejor) en ser estrenada localmente.

?Un año sin amor?
es una obra con un tema trascendente y grave que amerita el mayor de los respetos. Es la opera prima de Anahí Berneri, quien la presentó en el reciente Festival de Mar del Plata. Está ambientada en 1996 que es cuando, como comentara la directora durante la conferencia de prensa después de su primera exhibición oficial en el teatro Auditórium, se empezaron a usar los cócteles de drogas que han logrado extender la vida de aquellos afectados por el HIV. Como ocurría con ?Vereda tropical?, el personaje principal es homosexual y también la interpretación, en este caso a cargo de Juan Minujin (Pablo), es descollante. Son dos los temas centrales sobre los cuales pivotea ?Un año sin amor?. Por un lado, el tema de los médicos y hospitales y la desconfianza de Pablo frente a las nuevas drogas se presentan con gran verosimilitud. Por otra parte, está la descripción de ciertos ambientes (cines porno, clubes ?leather? con prácticas sadomasoquistas) frecuentados por Pablo en búsqueda del amor a que alude el título, que revelan también la mano del coguionista, Pablo Pérez, en su relato parcialmente autobiográfico. Pareciera sin embargo que a la directora le faltó más contundencia en esta última descripción o que quizás quiso evitar un impacto mayor en el público. De todos modos no es un mal comienzo aunque parece discutible el premio que el jurado Fipresci le otorgó en Mar del Plata, cuando había otros títulos que estimo de mayores méritos (?El noveno día? de Schlöndorff, por ejemplo).

El quinto estreno de la semana: ?El jardín de las Hespérides? de Patricia Martín García, totalmente rodado en la Patagonia, se presentó en Mar del Plata el año pasado y es una más de las numerosas producciones locales de escaso mérito. Pese a tratar un tema (la paleontología) que tenía a priori algún interés, la película no logra despertarlo y la respuesta del público será probablemente muy poco significativa.

Publicado en Leedor el 24-3-2005