De Polo a Pauls

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Volver a ver los programas de Polo nos lleva a una inquietante comparación entre aquella fusión de periodistas, videastas y escritores de los ´90 y el muy progre “Ser urbano” de la factoría Tinelli. Raúl Manrupe estuvo en el ciclo-homenaje que se dio en el Centro Cultural San MartínDe Polo a Pauls.
A propósito de La Vaca, dentro del Ciclo El otro lado/Homanaje a Fabián Polosecki en la sala Muiño del CCSan Martín.

Por Raúl Manrupe

Con sala llena, en la anteúltima exhibición del ciclo, Polo volvió a caminar por las calles con dibujos de Pablo Paez en marzo de 2005.

El visionado de un material del que hace años no tenemos más referencia que el recuerdo, suele traer recelos, expectativas y a veces decepcionantes.
Es como esas canciones que recordamos desde siempre y que al volver escuchar comprobamos con menos fuerza o menos ritmo que el que nuestra vivencia les sumó en aquellos tiempos. No fue éste el caso. Si la estética de mediados de los noventa parece primitiva en la presentación de los títulos de aquel ciclo de los lunes por ATC, todo el conjunto restante sorprende y sale ganador en la comparación con el “Ser urbano” que recreó TELEFE el año pasado. El tono de las entrevistas y la presencia del periodista es uno de las diferencias más notables, junto a una que nos parece importante: el anonimato de Polo frente al caracter de estrellato de Pauls.

En la rutina de centrar la investigación en distintos personajes (no muy urbanos en este caso) relacionados con el ganado vacuno, como un paisano, el locutor del mercado de Liniers, un par de matarifes, Polo saca provecho con un espíritu algo burlón, que hasta podría (puede) ser tomado como algo desagradable o soberbio, pero en ningún momento busca quitar protagonismo a esos personajes. El manejo de cámara y encuadre, con verdadero sentido de lo dramático y hasta poesía visual, hoy perdida, hace reflexionar hasta qué punto lo explícito ha hecho olvidar otros caminos expresivos en el video nacional, aúnen un producto cuidado y “de calidad” como es la remake de Ideas del Sur.

Ver a Polo con delantal manchado de sangre observando fríamemte la faena en Mataderos, tienta a imaginarse a Pauls en una situación similar, tal vez vomitando o llenándose los ojos de lágrimas, como ocurrió durante el ciclo 2004. Esa sensibilidad del actor con respecto al periodista tal vez marque otra diferencia a anotar: Polo, un periodista, desconocido, frío, buscando en su ficción historias para una historieta. Pauls, un actor, famoso, expuesto más como un espectador común, representando un papel. Uno, representante de una producción independiente pasada en canal 7 en horario marginal. El otro, producción de Tinelli en su costado más progre, pero como en tantos casos de la TV argentina actual, bien alejado de lo realmente alternativo. Como se vio en este capítulo, no se trataba tanto de mostrar el modus del forzudo que aplica cuatrocientos martillazos por día y no se arrepiente, o las lágrimas del que se apena cuando un ternero llora “como un cristiano”. Tal vez el mayor mérito de aquella fusión de periodistas, videastas, escritores y aquel joven, haya sido el de sugerir, inspirar, provocar, sin dejar todo servido, o insistir en temas una y otra vez, como nos acostumbra la televisión de investigación actual. Se están rescatando y ordenando los trabajos de Polo. Para empezar, se están viendo. En un medio en el que la memoria no es la moneda más corriente es bueno tener en cuenta algunos tesoros que caen delante de nuestros ojos, como este ciclo que vimos en el Rojas.

Nota relacionada: Homenaje a Fabián Polosecki

Publicado en Leedor el 20-3-2005

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