Animarse a más.

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Este año, el Festival de Mar del Plata contempló por primera vez a la categoría “Cine de animación” con status de competitiva. Nueve cortos argentinos de diferentes estilos y objetivos integraron la muestra.
Competencia de cine de animación argentino / Vitrina Argentina.

Por Raúl Manrupe

El dibujo animado y el cine de animación nacional están en crecimiento.
Esta actividad hormonal sorprende a observadores -aún a los iniciados – y
críticos.

Este año, el Festival de Mar del Plata contempló por primera vez a la
categoría con status de competitiva. Nueve cortos de diferentes estilos y
objetivos integraron la muestra.
¿Pero se hicieron nueve cortos de animación durante el 2004 en la
Argentina? fue la pregunta incrédula de más de uno.

Que en la actualidad haya decenas y decenas de trabajos independientes
producidos por año, es algo que ocasiona perplejidad. Tal vez esa sea la
principal falencia: la difusión.
Basta recorrer la cantidad y variedad de cortos y técnicas en un catálogo
como el de ANIMA, la excelente muestra cordobesa que este año tendrá una
nueva edición.

Producción hay. Ahora se inicia el camino de difundirla. Internet, como decía
Pablo Rodríguez Jáuregui en este encuentro de Mar del Plata, ha posibilitado
la difusión de trabajos on line, pero a la vez ha sumido en cierto anonimato
al autor. Tal vez miles de personas ven o se bajan un corto, pero quién sabe
algo acerca de quién lo hizo, que edad tiene, en qué contexto vive o crea.
Por eso ha sido importante este primer paso. Los nueve trabajos representan
casi en su totalidad a artistas noveles, algunos estudiantes.

El encierro y la libertad pueden ser temas en común para Hilo de marionetas, de Lucas Schiaroli, la brevísima y poética Luz de Walter Hayos, o el oscuro y opresivo animarse al 3D de Martín Fox Douglas en Mateo.

El feísmo y urgencia y el humor post adolescente están presentes en un nuevo
capítulo de la saga del Pato Baratucci como Crimen Pasional (Federico Tarantola de la Iglesia) y en la alusión a Saint Exupery mezclada con animé de Pakun, de Alex Sux/Colita, generadora de risas en los espectadores. La presa, de Laura Pino y otros, intenta el relato de terror desde el laborioso trabajo de animación con muñecos. La toma de la pastilla, parte integrante de un trabajo mayor de Maxi Bearzi, está más cercana al trabajo de un V-jay, como que es complemento de las presentaciones de un grupo de rock, comienza con reminiscencias de algunos trabajos de El Sótano Cartoons para extenderse en una psicodelia rave que descontextualizada es extraña.

Tuercas, de Lucila Las Heras y Andrea Leiva, breve y simple, señala un camino diferente desde el cuadro a cuadro en el que afortunadamente no está ausente la poesía.

Y el más experimentado Juan Carlos Camardella se animó a cruzar los colores y
luz de algunas ilustraciones de Molina Campos con una estética 3-D de video
game, que alcanza buenos momentos de expresividad en La zamba del sueño.

En toda esta variedad hay alumnos de la cátedra de Saenz Valiente en Imagen y
Sonido,cordobeses, independientes y experimentados. ç

Que este saludable inicio dentro del marco del Festival , sea realmente eso y
que sirva para que en las próximas ediciones marplatenses, se pueda observar
y mostrar esta realidad a veces dispersa, otras marginal, ahora sorprendente
y siempre apasionada del dibujo animado local.

*Raúl Manrupe integró el jurado de dibujo animado en el 20 Festival
Internacional de Cine de Mar del Plata junto a Nora Araujo y Pablo Rodríguez
Jáuregui.

Notas relacionadas: Un largo sueño argentino: el dibujo animado, sobre la aparición del primer libro sobre Historia del dibujo animado argentino

Otra historia para la Animación en la Argentina

Publicado en Leedor el 16-3-2005