Bitter Dreams

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Por fin aparece un film merecedor de todos los Astor en el Festival de Mar del Plata.La muerte toca a tu puerta

Por Julián Rimondino, desde Mar del Plata

Los días seguían pasando y faltaba, aún, que apareciera una firme candidata para la premiación del festival. Hoy, por fin llegó con la presentación de Bitter Dreams, film iraní de Mohsen Amiryoussefi, ex matemático y debutante en el largometraje.

Si el cine iraní de Abbas Kiarostami en adelante se había ganado reputación por ser lento, de espacios y tiempos muertos y muchos, pero muchos momento de callada reflexión, Bitter Dreams aparece para oponerse a todos estos estereotipos y narrar con un negro sentido del humor y un ritmo envidiable una historia que nació como documental y pronto (afortunadamente) se trucó en una historia de ficción donde los documentados se vuelven actores que se interpretan, y cómo, a sí mismos.

Abbas Esfandiari, dando una actuación impresionante (más impresionante aún para un no profesional), es el encargado de lavar los cadáveres en una importante ceremonia funeraria musulmana en un pequeño pero antiquísimo cementerio en medio del desolado paisaje iraní. Y de su alianza con Azrael (la personificación de la muerte), quien afirma que jamás lo tocará, el film relata la progresiva aceptación de su propia mortalidad. Hombre solitario, reacio a la compañía, despreciado por su trabajo (ninguna civilización jamás ha querido a los enterradores), ante las visitas de Azrael, una presencia intangible y perturbadora, Esfandiari descubre algo que pensaba superado: el miedo a morir. Bitter Dreams, entonces, muestra cómo este hombre se cree sobrehumano porque, a través de sus rituales, cree que controla la muerte, que a su vez no teme en recordarle que puede llevárselo cuándo se le ocurra.

Y todo esto, narrado con un humor contagioso, inteligente y hasta costumbrista, con momentos realmente emotivos (especialmente la relación de Esfandiari con Delbar, la encargada de lavar los cadáveres femeninos) y combinando dos planos en el relato: la historia lineal del protagonista y las imágenes que su televisor, única compañía, le provee sobre la muerte en el mundo occidental, su futuro y hasta su propio fallecimiento.

Es de un gran talento la mano de Amiryoussefi, que bucea entre el documental y la ficción, juega con los límites de cada género, y crea una película de una profundidad refrescante, un estilo hábil y una compenetración total con el espectador.

Si alguien alguna vez se preguntó si el cine iraní se había agotado en sus temas y recursos, que vea Bitter Dreams para descubrir un film vitalizante e inspirador.

Publicado en Leedor el 16-3-2005