Puro Pappo

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¿Quién no se conmovió al ver la despedida que le hicieron a Pappo vecinos de barrio, hombres y mujeres grandes desconsolados, rudos motoqueros, cuarentones, cincuentones fornidos que acompañaron con una guardia de honor hasta llegar a la Chacarita, al grito de ?queda mucho por hacer?, como decía un tema de Riff?Por Viviana Garay

Autentico. Directo. Frontal. Entrañable.
Querido. Amado. Autodidacta musical. Respetado y reconocido.
Cuántas calificaciones más hacen falta para retratar a una persona única que dejó su sello musical a lo largo de casi treinta cinco años de carrera y que fue fiel y leal a ?su música?, esa que fue encontrando cuando trajinó los peldaños iniciales de los Abuelos de la Nada y Los Gatos promediando el final de la década del 60.

Se fue Pappo. Así de simple. Hace apenas unas semanas atrás en una mala maniobra en su Harley Davidson quedaron truncos los sueños de cruzar en moto hasta Chile, de zapar alguna vez en el Valle de la Luna y de tocar nuevamente este año junto al gran blusero B.B.King.

Cuántas personas atesoran en vida tantos atributos a riesgo de ir siempre de frente, respetar las convicciones propias y tener fidelidad a los amigos, el barrio y a la familia?. En fútbol ? quizás más en el de antes- se dirá que son códigos.

Norberto Nappolitano a lo largo de casi 55 años manejó no sólo Chevrolets y vehículos de altas cilindradas, sino códigos de vida, lo que en los tiempos actuales cobran una dimensión diferente, donde los valores para los jóvenes y los adultos están bastante distorsionados y mal encausados.

Así de golpe, en una noche, en una ruta y de madrugada se fue Pappo, el más grande guitarrista de rock y de blues argentino. El rock criollo sufrió su segundo mazazo en dos meses, luego de la tragedia de Cromañon. En su último disco aparecido el 11 de noviembre pasado titulado ?Buscando un amor?, El Carpo aparece en la tapa caricaturizado como un angelito que toca la guitarra. Qué imagen tan premonitoria.

De este gran trabajo, con producción de Jorge ?Corcho? Rodríguez, arreglos de vientos a cargo de Javier Malosetti y coros de las Blacanblus hasta el inicial ?Pappo´s Blues Volumen I? aparecido en 1971, el de la tapa con un Pappo barbado y muy joven abrazando a un chico en una plantación de choclos (el lugar era la quinta de la vedette Nélida Lobato, lugar donde ensayaban Los Gatos) mucha música corrió por las venas y las cuerdas de un artista singular, humilde, talentoso, que logró el reconocimiento general en la última década. Un tipo que nunca se la creyó, que soportó los vaivenes musicales de diferentes épocas, haciendo la música que le gustaba y en la que creía firmemente. Rocanrol, blues, rock pesado con Riff en los 80.

En uno de los tantos reportajes a B.B. King antes de un recital junto a Pappo le preguntaron si él era su maestro; sorprendido el viejo músico respondió con humildad: ?Aprendemos juntos, esa es la máxima tradición del blues. Uno aprende del otro?.

Se dio el gusto de tocar con todos porque todos querían tocar con él. Esto sucedió a lo largo de tres décadas. Es imposible mencionar a todos los artistas con los que grabó discos propios y ajenos, a quien invitaban con placer tanto en estudio como en actuaciones en vivo. Los músicos más viejos son próceres, padres fundadores del rock nacional y con los más jóvenes también es injusto mencionar sólo a La Renga o Los Piojos, que son algunos de los más reconocidos.

Y el cariño de la gente es un capítulo aparte. Por un lado sus fanáticos, los de siempre y los novatos, y por otro, el público común, ese que lo había visto crecer y desarrollarse como músico y como persona en La Paternal. ¿Quién no se conmovió al ver la despedida que le hicieron personas tan diferentes como sus vecinos de barrio, hombres y mujeres grandes desconsolados junto a sus seguidores, rudos motoqueros, cuarentones, cincuentones fornidos que lloraban despidiendo a un amigo de ruta a quien le hicieron una guardia de honor hasta llegar a la Chacarita al grito de ?queda mucho por hacer?, como decía un tema de Riff?

No hay nadie con cultura musical en la Argentina que no sepa quién fue y qué hizo Pappo dentro del rock y el blues, con su magnífica interpretación de la guitarra y letras que algunos tildaron de elementales pero que retrataban la realidad sin tantas vueltas.

Y quien aún no escuchó nada o no prestó atención a su obra, todavía está a tiempo de descubrir ?El hombre suburbano?, ?El tren de las 16?, ?Desconfío?, ?Macadam? (?no se bien lo que quiero, pero quiero más?,1981), ?Susy Cadillac?, ?Longcahmps boggie?, la magnífica interpretación de un clásico de Manal ?Una casa con diez pinos?, la descarnada visión de ?Pantalla del mundo nuevo? (Riff, 1982), o los últimos ?Yo te amo más?, ?Ella es un ángel? y la balada ?Juntos a la par? (?el honor no lo perdí, ese héroe que hay en mí, nada como ir juntos a la par?), solo por nombrar algunos temas.

Ni títulos ni finales previsibles como vimos en televisión o en medios gráficos.
Ni guitarra vas a llorar, ni sucio y desprolijo y mucho, menos, el último blues. Tampoco como grita una vieja canción, el rocanrol no morirá jamás.
Se fue Pappo, así nomás, en una ruta, en una noche. Su vozarrón y su guitarra acompañará a los callejeros que se fueron hace poco, se reirá y zapará con Steve Ray Vaughan, Jimmy Hendrix y con su amigo John Bonham, legendario baterista de Led Zeppellin.

Hace 24 años, el periodista Victor Pintos le hizo una entrevista para “El Expreso Imaginario” y le preguntaba si se sentía un músico de rock nacional. ?Yo soy un músico de rock nacional. El rock no lo inventé pero mi música es nacional porque está fabricada acá. Puede tener muchas raíces e influencias pero si lo hacés acá, es nacional?. Pappo puro. Genuino.

Como grito de guerra cuando algo no nos gustaba y había que marcar disconformidad y rebeldía unas décadas atrás, VIVA PAPPO!!.

Publicado en Leedor el 14-3-2005

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