Promedio rojo

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Tomando como muestra las películas que nos alcanza el Festival de Mar del Plata, Leedor se interna en el cine latinoamericano y argentino para responder una simple pregunta: ¿qué sucede en el cine latinoamericano hoy?Hormonas chilenas

Por Julián Rimondino

Desde el catálogo, Promedio rojo parece ser una película de escuela secundaria de ésas que a las que, en el mejor de los casos, se les pide dos o tres chistes buenos. Pero para descomprimir un poco la cabeza tras tanto cine arte, no viene mal.

Y la verdad es que este film chileno se las trae. Aclaro: no es El ciudadano del otro lado de la cordillera, pero tiene más ritmo, gracia y valor que muchas películas de temas ?serio?.

Porque la historia no prometía demasiado: Roberto, un auto-reconocido freak de 17 años, se enamora perdidamente de su nueva compañera, recién venida de España (cosas de las coproducciones), y gordo, tímido y fanático de los cómics, se avergonzará constantemente tratando de alejarla de su enemigo, el típico chico seductor/malo.

No hay demasiado novedoso en el punto de partida de esta historia (luego, entra en terrenos más difíciles de tratar y que manejar con una soltura intachable), pero el director Nicolás López mezcla animación, estética de cómic y un humor desenfadado (guarro, delirante más que nada) creando una narración con un estilo y un tiempo que más de uno envidiarían. Nada sobra en Promedio rojo: cada chiste da gracia, cada peripecia de la trama funciona en hacerla avanzar, cada actor toma su caricaturesco personaje (el gordo tímido, el amigo calentón, la chica linda), asume que no está haciendo Chéjov y, sin grandilocuencia, actúan lo que historia les pide.

Promedio rojo es sin dudas una película para jóvenes. Parece más apropiada para una sección como “Cerca de lo Oscuro” que para “Punto de Vista”, donde se supone se muestra lo más valioso del circuito de festivales. “Cerca de lo oscuro”, más desprejuiciada, muestra films de terror, de suspenso, violenta películas orientales y cómicos films sangrientos. El público, joven como el que fue a ver Promedio rojo el viernes a la noche, disfruta de un relato tradicional, sí, pero que sabe manejar todo los recursos típicos de la narración y agregarles un desenfado refrescante.

Algo está pasando en el festival de Mar del Plata (y en el de Buenos Aires también). Lo más interesante, lo más convocante, lo más recordado, son películas de géneros históricamente menores: comedias, películas sobre adolescentes, de terror, de suspenso. Que el cine latinoamericano se sume a esta tendencia, demostrado que puede relatar con la misma velocidad y fluidez que los norteamericanos, con el mismo humor de una alocada charla de amigos, con la divertida estética de un cómic, demuestra que Nicolás López es alguien a seguir. Y también que el cine chileno es mucho más que los films franceses de Raúl Ruiz.

Que, si se hace bien, ningún género es menor.

Algo de la estética de Promedio Rojo se puede ver en su Página Oficial

Publicado en Leedor el 13-3-2005