La femme de Gilles

0
5

Segundo día de festival: La femme de Gilles no es mala. Podríamos darle un 7. El número que se le da a un film cuando está bien, pero? hay algo que no va.Ni muy muy, ni tan tan

Por Julián Rimondino

Entré con muchas, muchas ganas. Una relación particular me encantó, así que fui a ver la nueva película de Frédéric Fonteyne con la mejor predisposición. Y a las nueve de la mañana, eso no es común.

Y no es que La femme de Gilles sea una película mala. Ni nada parecido tampoco. Es un 7. El número que se le da a un film cuando está bien, pero? hay algo que no va.

La historia va así: Elisa (Emmanuelle Devos, la misma de Lee mis labios) es una ama de casa en un paradisíaco pueblo francés en la década del ?30. Está embarazada, tiene dos hijas gemelas, un marido trabajador al que ama. Y una hermana. Hermana que, le parece, tiene un romance con su marido.
De la sospecha, Elisa pasa rápidamente a la certeza. Y a ser la confidente de su marido, que le admite el affaire y le empieza a contar los celos que de la que su hermana se vea con otros hombres. Elisa soporta la humillación de escuchar cómo su marido no la ama, cómo desea a otra mujer, estoicamente. Tozudamente. Valerosamente. Estúpidamente si me preguntan a mí.
Si la idea era hacer una película sobre el lugar de la mujer a principios de siglo, y su incapacidad de salir de ese lugar de esposa y madre, entonces habría aquí la historia de una mujer encorsetada por las circunstancias. Pero no es exactamente eso: ni la casa de Elisa es una prisión, ni los quehaceres la atormentan.
En la conferencia de prensa, Fonteyne dijo que Elisa ama a su marido como otros aman a Dios. Es decir, se lo ama, se lo acepta y no se lo critica. Las dudas que uno tiene, a comérselas. Conmigo o contra mí: Elisa se queda a su lado pese a todo, perderlo es algo inconcebible.

El problema es que el rol de Devos no termina de ser atrayente. Quizás sea su actuación, quizás sea su personaje, quizás el guión, quizás la marcación del director. Probablemente, lo sea todo.

Para ser justo, hay varios logros en la película. Si en Una relación particular el peso fuerte era el diálogo (y lo que no se dice aunque se hable mucho), aquí los silencios son la clave. Y una pereza en el ritmo que no es aburrida, sino sólo calma. Manejar bien los silencios y un tiempo ocioso no es poco elogio: muchas películas abusan de ellos o, directamente, no saben usarlos. Así que bien.
Pero la historia?

(Que nadie se sorprenda si La femme de Gillesse lleva algún premio. Es una película seria ?sea lo que eso sea?, francesa ?un plus para llevarse algo en un festival de cine? y le da a la Devos mucho tiempo en pantalla. Pero si me preguntan a mí, mejor sería premiar a Inconcientes, de Joaquín Oristrell, que es más divertida, fue la única con una respuesta del público que sonara auténtica y, seamos honestos, se disfruta mucho más.)

Publicado en Leedor el 12-3-2005

Compartir
Artículo anteriorCINE-ARTE
Artículo siguientePromedio rojo