La caída

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Largó el Festival de Mar del Plata. Julián Rimondino nos envía sus primeras crónicas: La caída y Les revenants participan en la Competencia por el Astor.A favor y en contra

Por Julián Rimondino (desde Mar del Plata)

La caída ya está en DVD: conseguílo en Leedor.com

(Nota: la siguiente nota no hará referencias de ningún tipo al hecho de que el negativo de la película se quemó transcurrido un tercio del film y la proyección se interrumpió por un rato.)

Llega con estruendo y anticipación La caída. Recorrida por múltiples festivales, nominación al Oscar, controversia por una supuesta ?humanización de Hitler?? Digamos que prometía ser, al menos, interesante.

Y, en algunas cosas, lo es. Primero lo mejor: Bruno Ganz se luce como el susodicho Führer. Y también se destaca el elenco femenino. La reconstrucción de época es muy lograda, el trabajo de sonido es remarcable. Además, de yapa, el ritmo de la primera sección de la película es indetenible (diría que dura hasta que se quemó la película? uy, falté a mi promesa. Qué se le va a hacer).

La historia de La caída es llamativa: retratar los últimos días de Hitler, encerrado en su bunker, mientras los rusos terminan de tomar Berlín. Hay, entonces, un final que todos sabemos de antemano: Hitler se suicida. Sin embargo, el interés no decae y la tensión se mantiene. Otro punto a favor.

Porque este es un film muy tenso. Devastador: más que una humanización de Hitler, es un retrato del amor de un pueblo por un líder despótico, que incluso en medio de la devastación de la guerra, la locura de la guerra, del inevitable y evidente fracaso, se mantiene fiel a su Hitler. Todos le ruegan a Hitler que no los abandone, todos los aman, lo adoran: para ellos, que pusieron su fe en él, es el Mesías redentor. El sueño de todo déspota (de todo líder político), que lo acosa en su peor momento: cuando ya nada pude hacer.

Aquí, Hitler, cercano a la locura, mezcla de cansancio, desilusión y obstinación, se niega a creer que la guerra está perdida y reclama batallones que no existen, ataques imposibles, lealtades insostenibles. Todo esto hace una película valiosa e interesante.

Ahora, lo malo.

La caída es larga. Dos horas y media, que se hacen más pesadas que nunca después de que Hitler muere y sus subalternos continúan con la trama. Porque el personaje fuerte murió, y la figura de su secretaria (cuya voz en off cierra y abre el film, cuya mirada curiosa, leal, inocente, el espectador debe asumir como punto de vista) está poco explotada dramáticamente, y se queda en un estereotipo muy común en el cine sobre la Segunda Guerra Mundial: la chica linda y medio ingenua que se redime un poco al final. Un poco, porque este film es alemán y se supone, quieren hacer pensar, son más complejos y profundos que los norteamericanos.

Pero si esta figura no se desarrolló tanto como me hubiera gustado, no le quita demasiado el resultado final. La caída es interesante, un film logrado cuyos puntos flojos no arruinan el producto final.

No empezó mal la competencia final.

Nota relacionada: Festival de Mar del Plata: toda la programación

Publicado el 11-3-2005