Kazuya Sakai

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Una retrospectiva de Kazuya Sakai en el Centro Cultural Recoleta redescubre a este pintor de la abstracción libreKAZUYA SAKAI
Itinerarios
Centro Cultural Recoleta. Sala Cronopios.
Junín 1930, Buenos Aires.
Hasta el 10 de abril de 2005.

Por Julio A. Portela

Con los auspicios de la Asociación de Amigos del Centro Cultural Recoleta, se presenta esta retrospectiva acotada de Kazuya Sakai con obras realizadas en Buenos Aires, y también en los Estados Unidos y México.

Entendemos ha querido ser llamada ?itinerarios? en alusión al recorrido de caminos, al reconocimiento de la ruta a seguir para llegar a un lugar prefijado, o a como lograr el objetivo perseguido.

Porque de eso se trata en la vida de Sakai, quien nacido en Buenos Aires en 1927, se educó en Japón en disciplinas ajenas a las artes plásticas pero relacionadas en esencia con éstas como literatura y filosofía.
Regresado en 1951 presentó sin embargo una primera muestra de pintura al año siguiente como autodidacto. Es el comienzo de su ?itinerario? como artista plástico que lo llevará a transitar el camino como entusiasta animador de la abstracción libre, en oposición a la vertiente geométrica.
Son las telas que en los ´60 veremos transformarse en ?nebulosas? o en grandes signos donde el negro de la pintura pretende remedar a la caligrafía japonesa. De ellas se presentan varias de grandes dimensiones como el exhibido y datado en 1962 ?Sin título?, un óleo y collage de papel japón sobre tela, conformado por manchas en negro y azul petróleo contrastadas con otras en blanco puro y bordeaux.
También de ésta época es un óleo sobre tela ?Sin título? (1964) de pinceladas gruesas, quizás manchas espesas, en una oposición del color negro con el fondo naranja y amarillo.

Mención especial merece la enorme sala central donde se dispusieron una serie de cuadros, reunidos en paneles de dos, tres o siete secciones, con sus representaciones de figuras geométricas como símbolos de cosas inmateriales. Se trata de ?recorridos? representados por cintas paralelas de vibrantes colores, que sobre fondos uniformes nos llevan nuevamente a transitar los caminos elegidos.
Sorprendentes también las representaciones de su época americana, creemos nunca vistas en exposiciones públicas en nuestro país, consistentes en acuarelas y tintas sobre papel en planos de colores, a veces en azul y verde como frondas, otras en diferentes tonalidades desde donde pretenden surgir formas expresionistas.

Finalmente debemos destacar la curaduría de Mercedes Casanegra por la sobriedad y elegancia observada en la presentación de los distintos sectores de la muestra. También resulta destacable el estado de mantenimiento de las salas, realmente impecables, a lo que estimamos no serán ajenos los Amigos del Centro Cultural Recoleta.

Notas relacionadas: Informalismo argentino

Publicado en Leedor el 9-3.2005

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