Entre copas

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Algo ha cambiado en las road movies. El nuevo siglo ha archivado los sueños de cambio para un futuro indeterminado pero ha dejado una tímida alternativa burguesa de placer: recorrer la ruta del vino californiana.
ENTRE COPAS
(Sideways)

Por Alejandro Zuy

El plan de Miles es muy simple, se trata de ofrecer a su amigo Jack una despedida de soltero de alto vuelo, recorrer los viñedos californianos, disfrutar de sus mejores vinos, visitar rincones donde saborear exquisitos platos, jugar golf relajadamente y realizar algunos altos en el camino desde donde apreciar la belleza de los valles.
Esta hoja de ruta se trastoca cuando Jack confiesa que sus objetivos son mucho menos sofisticados. Es entonces cuando conocen a dos mujeres con quienes comparten algunos salidas pero que más allá del oportuno romanticismo causarán en ellos un replanteo acerca del curso de sus vidas.

ON THE ROAD

Algo ha cambiado en las road movies. En 1969 los viajes por las rutas de EE.UU. estaban impregnadas de un espíritu lisérgico hijo directo de la literatura de la Beat Generation. Hoy en día las Hardleys montadas por seres nacidos para ser salvajes son una especie en extinción o se convirtieron en iconos para nostálgicos paseadores. El nuevo siglo ha archivado los sueños de cambio para un futuro indeterminado pero ha dejado una tímida alternativa burguesa de placer: recorrer la ruta del vino californiana.

LOS BACANTES

Alexander Payne ? director y al mismo tiempo guionista – pone en boca de uno de los personajes secundarios al comienzo del film una frase que se constituye en una ironía con cierto sabor trágico. Se trata del suegro de Jack quien observa que las historias de ficción no tienen valor y sólo sirven las biográficas.
Recorrer una historia de ficción puede resultar una experiencia análoga a la degustación de vinos. Ambas pueden constituirse como vivencias embriagadoras.
El proceso de degustación exige que los sentidos se acomoden progresivamente, la apertura de las puertas de la percepción se va produciendo mediante un paciente descubrimiento de matices, sensaciones que nos predispondrán a las que vendrán demandarán celosa atención y las que no se evidenciaron en primera instancia encontrarán el momento adecuado.

?Entre copas? es un film muy bien construido, cuenta con un guión finamente elaborado que deja entrever indicios de otras historias detrás de cada personaje y que operan desde su invisibilidad otorgándoles una dimensión específica. Miles tiene una novela que espera publicar, la obra en sí tiene contenidos autobiográficos que el espectador desconoce pero éste puede observar como su vida actual se apaga ante el inevitable patetismo que encuentra a su alrededor. En cambio su entrañable amigo Jack es un actor de segunda que intuye que su futuro matrimonio lo salvará de otro descenso de categoría. Tanto Paul Giamatti como Thomas Haden Church responden fisonómicamente y desde su oficio actoral a estos seres, uno obsesivo, lógicamente siempre al borde de la depresión, el otro confiado en sus encantos pero elemental por donde se lo mire. Las actrices Virginia Madsen y Sandra Oh complementan el juego de opuestos dinamizando y enriqueciendo el desarrollo de la narración.

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO

El vino es una entidad viva que cumple un ciclo al igual que un ser humano. Las características para que estos alcancen su punto de madurez varían según cada cepaje, constituyen su identidad. Los cuatro personajes de esta historia promedian los cuarenta, sobrevuela en ellos la pregunta por el punto en que se encuentran y sus respuestas se encuentran condicionadas por sus personalidades. Afinidades y rechazos se establecen también de acuerdo a las mismas coordenadas.
El viaje se les ofrece a Miles y a Jack como una posibilidad de recuperar fragmentos de tiempo, días, horas, instantes que parecían arrebatados por la alienante normalidad pueden volver a pertenecerles. La conciencia de este tiempo recobrado los expone a las furtivas incursiones del azar, produciéndose una reconciliación momentánea entre lo lúdico y la vida que les devuelve el protagonismo de sus propias historias y decisiones.
Todas las piezas que conforman la puesta en escena encajan cuidadosamente. La banda de sonido es impecable, jazz de primer nivel que acompaña cada escena en la medida exacta. El humor construido a fuerza de frases acotadas e inteligentes hace que la odisea de estos amigos no se desborde emocionalmente hacia caminos trillados probando una vez más que no es necesario ponerse solemne para abordar la complejidad de la conducta humana.

Publicado en Leedor el 28-2-2005