Zatoichi

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Más palpable a los sentidos estéticos que a una racionalidad del llamado ?cine arte?, Kitano, parece haber logrado la conjunción de la cultura beat y pop con la sátira y la crítica social. Imperdible.100 % Beat Takeshi Kitano

Por Nicolás Kusmin

?Imaginen un mundo……?. Así podrían ser las primeras líneas de un relato sobre la fascinante experiencia de compartir en comunidad un film de Takeshi Kitano (o Beat Takeshi como se hace llamar en su rol de actor).
El pasado abril, durante la 6ta edición del Bafici (Festival de Cine independiente de Buenos Aires) se habilitó la enorme (como las de antes) sala del cine América. Con sus casi mil butacas albergó en el último día del festival a una legión de seguidores del singular director, actor, showman, bailarín, periodista, pintor y guionista nipón.
No cabía un alfiler. Y todos querían festejar y disfrutar con Zatoichi. Un Kitano, de rubio platinado, como un samurai ciego, de aparente profesión masajista, llega a una comunidad gobernada de manera feudal por diversas familias a fines del siglo XIX. Todos quedan tocados por su presencia, para bien o para mal. Él, habla poco, pero no deja de accionar su guerra interna contra estas injusticias.
Sí Ozu * relataba la vida cotidiana de la sociedad japonesa (o la nada que en realidad era todo) Kitano adentra al espectador en un mundo lleno de áspera belleza, donde la violencia está a la orden del día. Con el humor y los guiños a los cinéfilos, es que logra despertar la euforia de aquellos que disfrutan de un cine capaz de mezclas tales como: el amor, la hermandad, el travestismo, la danza cuasi murguera-beat, entre muchas otras.

Si de ritmos se trata, la columna vertebral del film consiste en el desdichado destino de dos pequeños hermanitos (cuya familia de comerciantes fue asesinada por unos competidores), que ya de grandes harán el intento de vengar esas muertes para frenar el dolor, aunque las heridas ya se han forjado.

Zatoichi, es un ícono del héroe mítico popular en el Japón (como un superman) del que se hicieron más de 20 films para cine y una exitosa serie de tv, protagonizados por el mismo actor: Shintaro Katsu, que falleció en 1989 (tan popular que a su entierro concurrieron 15.000 personas). A través de una amiga, ex stripper para más datos, a la que Katsu le debía una deuda, Kitano consiguió los derechos, pero con la condición de sólo respetar la base: un masajista ciego, con grandes dotes de espadachín y eximio jugador de dados, el resto quedaba, como se ve, a su libre albedrío.

Conviene no adentrarse mucho más en relatar un film: más palpable a los sentidos estéticos que a una racionalidad del llamado ?cine arte?. Kitano, parece haber logrado la conjunción de la cultura beat y pop con la sátira y la crítica a lo social (como lo hizo también Alex de la Iglesia en Crimen Ferpecto, con la cultura del shopping). Creando un mix que atrae seguidores en todo el mundo. Como lo demuestra los 30 millones de dólares que el film recaudó en Japón.
Por radio pasillo se supo que al parecer fue el propio Kitano el que cedió la copia del film que fue visto en abril. Dado que la distribuidora Buena Vista, la había adquirido y no pensaba estrenarla. Luego se supo que llegaría a la salas en julio del 2004. Sin embargo es recién ahora cuando Kitano inaugura el año y llega a importantes cines (aunque no en las salas de mayor capacidad). 100 % Beat Takeshi Kitano, cierra el film a manera de héroe y anti al mismo tiempo, con la frase: ?Pese a tener ojos, no puedo ver aquello que nadie puede ver?.

*Yasujiro Ozu (1903-1963), director cuya cámara siempre estaba ubicada a menos de un metro del suelo y casi nunca se movía. Según el filósofo Gilles Deleuze, Ozu fue el único cineasta que logró ?tornar sensibles el tiempo y el pensamiento, volverlos visibles y sonoros?.

Publicado en Leedor el 18-1-2005