Un mundo redondo

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Julio Verne, creador de la novela científica y geográfica, pudo dar la vuelta al mundo en ochenta días, en un relato de aventuras del siglo XIX, con derroche de fantasía. Sin embargo con el tiempo, algunas se transformaron en reales y las restantes esperan su turno.Por Julio A. Portela

Nosotros podemos dar la vuelta al mundo en sólo unos segundos; se trata simplemente de girar una esfera para poder trasladarnos de Buenos Aires a Tokio sin abordar ningún medio de transporte.
Para lograrlo, hacemos uso de los globos terráqueos, elementos que, montados en una estructura de sostén, tienen forma de esfera sólida, terminada por una superficie curva cuyos puntos equidistan de otro interior llamado centro.
Estos representan la geografía de la Tierra. Pero existen otros, los globos celestes, que se refieren a todo el universo o a los símbolos del Zodíaco.

Además de los objetos de forma esférica, debemos considerar los mapas representados en cartas de navegación y grabados de libros antiguos, los globe a plat. Estos incluyen en un plano, superficies parciales, como si se tratara de gajos de una naranja que, ensamblados, constituyen el todo. Este procedimiento posibilitó, a partir de la invención de la imprenta en el siglo XV, la confección de los esféricos, ya que las secciones en papel pudieron adherirse a otra superficie redonda, presuntamente de cuero.

La actualización de los globos terráqueos acompañó los descubrimientos geográficos a medida que los intrépidos viajeros iban describiendo con mayor precisión los rincones del planeta. La información proveniente de los navegantes abocados a la expansión colonial de España, Portugal y Holanda permitió que, por primera vez, el continente americano se incorporara a los globos terráqueos, en el siglo XVI.

Con anterioridad, los árabes del siglo XI pensaron la Tierra como una superficie plana. Sin embargo, escudriñaron el cielo y pudieron determinar con sus mediciones, las rotaciones de los planetas, efectuando predicciones astronómicas y astrológicas. Estos estudios apoyados en el espíritu nómade de los árabes, permitieron el desplazamiento seguro de los viajeros y su arribo a La Meca. Se trató de una orientación del Cielo más que de la Tierra, que se representó en superficies planas grabadas en cuero, con forma de globos, pero celestes.
Los griegos a pesar de su inclinación viajera y de su poder, según los relatos, para desafiar los poderes maléficos de los monstruos de la Tierra y de los dioses del Olimpo, también tuvieron que esperar al siglo XV para tener la certitud de que el mundo era redondo. Fue Cristóbal Colón quien, en el mismo siglo, confirmó finalmente con sus viajes, la redondez que había sostenido en teoría.
De estos tiempos data el globo terráqueo más antiguo, que fuera confeccionado en Nüremberg, Alemania , en 1492.

Como sucedió en todas las épocas con los inventos y descubrimientos, el uso de los globos estuvo reservado, al principio, a los príncipes y burgueses, por el poder adquisitivo y también por el simbólico que representaba la posesión de objetos de lujo.
De éstas épocas se recuerdan los suntuosos globos realizados para Luis XIV de Francia, con esferas de diámetros que se aproximaban a los cinco metros. En la segunda mitad del siglo XVIII, se popularizaron en Inglaterra los globos pocket. Por sus escasos centímetros, podían portarse en los bolsillos, y consistían en una esfera que representaba la Tierra, mientras que el cielo ocupaba un hueco interior de la caja, en un movimiento envolvente.

Durante la Revolución Francesa, los globos fueron mutilados; se eliminó su Norte, que representaba la flor de lis, emblema de la monarquía.

En la segunda mitad del siglo XIX, los globos se democratizaron a la par de su diversificación, por la fabricación en serie en tiempos de la Revolución Industrial. A los materiales tradicionales empleados con técnicas artesanales, como cartón, peltre, cuero, cobre, latón, madera ?parqueterie?, vidrio y marfil, se incorporaron otros más novedosos como hierro, acero y celuloide, hasta llegar a los plásticos de nuestros días.

Así abaratados en su costo, pudieron ser adoptados en la escuela pública, para facilitarles a los alumnos la comprensión de textos geográficos. En cambio en el plano científico, fueron superados por elementos de mayor precisión.
Para los coleccionistas revisten gran interés, especialmente los de más de doscientos años, y suelen encontrarse ejemplares de gran calidad en sus materiales y de exquisita belleza en su concepción.
También aparecen en pinturas, esculturas y objetos diversos, adaptados en su uso a distintas interpretaciones y a mensajes culturales y religiosos.
En los hogares, estos objetos suelen ser ubicados en las bibliotecas, pero pueden ser adoptados para todos los ambientes sin desentonar. Eso sí, los jerarquizan y les otorgan un toque intelectual, transformando nuestras casas en un mundo redondo.

Referencias Imágenes:

Foto 1:
Globo terráqueo con armazón de bronce patinado y base circular de mármol con columna central. El pie de bronce presenta hojas de acanto y guarda perlé. El aro lleva números y signos zodiacales. Altura total 63 cm; diámetro 40 cm. Francia, época Imperio, circa 1810 ( gentileza de Antiguedades Vetmas, Bs.As,).

Foto 2: uan Doffo (argentino contemporáneo) ?El presente inmóvil? acrílico sobre tela de 2×2 m., año 1999. La concepción de la pintura parece representar una versión simbólica del mundo. La esfera en sun interior aparece aprisionando la gran ciudad.

Foto 3: Globos terráqueos repujados en cuero rojo en libros de colección. Los globos se presentan custodiados por figuras alegóricas de la sabiduría y el conocimiento, que representan lo universal. Editados en Francia en 1873 (colección particular, Bs,As,).

Foto 4: Talla en madera del niño Jesús, con restos de policromía celeste. Altura 54 cm. La figura se presenta apoyada en un globo terráqueo, como expresión del dominio religioso. Origen luso-brasileño, fines del siglo XVIII ( gentileza de Cayastá Antiguedades, Bs. As.).

Foto 5: ?Mundo y Universo?, escultura en bronce de Esther Barugel, artista argentina contemporánea. Parece constituir una representación de la relación del hombre con el universo (gentileza de Galería Palatina. Bs. As.).

Nota gentileza revista Casa Country

Publicada en Leedor el 10-10-2004

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