La muerte de Reynols

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Rock, Jazz, noise, space-rock o experimental. La música de Reynols no responde a los cánones de la música ?convencional?. Una banda amada a la vez que vilipendiada. El hecho de que uno de los músicos tenga síndrome de down es uno de sus detalles. Nunca repiten un tema, nunca ensayan, la banda escribió su despedida. Y esa carta te la transcribimos en Leedor.Por Benjamín Kozag y Salvador Biedma

Reynols siempre ha sido una banda tan querida como vilipendiada. Encaja a la perfección con el tópico ?grupo de lunáticos? que divide aguas. Y es lógico. El hecho de que uno de los músicos tenga síndrome de down atrae tanto como repele. Siempre hay quien cree ver malas intenciones atrás de movidas de este tipo. Y siempre hay quien aplaude cualquier cosa sólo por el hecho de ser ?rara?. Además, hay quienes suponen que un disco sin disco (una de las creaciones de Reynols, Gordura vegetal hidrogenada) es una estafa. Lo cierto es que la banda cuenta con seguidores como los Sonic Youth, Beck , Asmus Tietchens o Pauline Oliveiros.

Reynols ha editado discos (más de cien) en muchos países del mundo (sólo uno, el primero, se editó en Argentina). Uno de sus temas ocupó durante semanas el primer puesto en un ranking británico de ?space-rock?. Han realizado workshops de música para discapacitados en Europa e incluso tocaron en el programa de tv La salud de nuestros hijos. Éstos son apenas algunos de los ?detalles? que le han dado una extraña trascendencia a la banda.

Miguel Tomasin, baterista y cantante de Reynols, sí, tiene síndrome de down. Pero lo interesante es que no se lo muestra en una jaula ni se lo intenta disfrazar de ?normal? (obviamente, el concepto de ?normal? es cuestionable desde todo punto de vista). Reynols es una exploración, justamente, por otro tipo de pensamiento, por otro tipo de lógica. Es mostrar un universo muchas veces reprimido (u oculto) e intentar comprenderlo. Reynols es un expansor de conciencia, una forma de abrir la cabeza.

El hecho de que Tomasin afirme que dios es una cámara oculta, o que responda al dilema de si fue primero el huevo o la gallina insertando una nueva variable (el gallo), podría dejar patitieso a más de un ?pensador?.

De alguna misteriosa manera, los discos de Reynols son vendidos en categorías tan disímiles como rock, jazz, noise, space-rock o experimental (basta con echar un vistazo en internet).
Está claro que su obra no responde a los cánones de la música ?convencional?. De hecho, muchos de los que van, entusiasmados, a verlos, sienten el impulso de levantarse e irse. Y muchos efectivamente lo hacen.
Reynols nunca toca un tema dos veces, y el ensayo para ellos no existe.
Han editado discos en los que utilizan la Torre Eiffel o el Atomium de Bruselas como instrumento, grabaciones en un criadero de pollos de Entre Ríos (10.000 Chickens? Symphony) y música compuesta a partir de los fragmentos de supuesto silencio entre tema y tema de viejos cassettes (Blank Tapes).
La producción de la banda ha sido bestial: no sólo tienen más de 100 títulos sino que en su carta-despedida amenazan con publicar entre 100 y 200 horas más de experimentos. Aquí abajo va esa especie de carta abierta. En ella, Alan Courtis, Roberto y Patricio Conlazo y Miguel Tomasin explican que el proyecto Reynols ha terminado (la carta es de febrero de este año).

Hola a todos.

Esperamos que todo esté bien por allí. Queríamos que supieran que el ciclo de vida de Reynols llegó a su fin natural.

De todos modos, todavía saldrán algunos discos más con ese nombre, con material que grabamos durante el 2003 y antes. Y tenemos cerca de 100 o 200 horas de grabaciones que aparecerán tarde o temprano: suficiente para que nadie extrañe a la banda en los próximos años.

Ésta no es una decisión traumática, seguimos siendo amigos y sentimos que terminar el proyecto en el momento justo es la mejor manera de mantener el espíritu vivo… Seguiremos tocando con Miguel Tomasin en el Proyecto Sol Mayor, haciendo covers de rock clásico sólo a beneficio de colegios e instituciones para discapacitados. Y es probable que desarrollemos otros proyectos en el futuro.

Queremos agradecer a todas las personas que nos apoyaron en estos años: sellos, revistas, bandas, periodistas, músicos, festivales, radios, programas de tv, sitios, fundaciones, universidades, técnicos de sonido, productores, fotógrafos, tiendas de discos, distribuidores, público y amigos en general. Queremos agradecer también a nuestros detractores porque ellos también fueron parte de esta experiencia de gran aprendizaje.

Tengan en cuenta que estamos hablando de la muerte terrenal de Reynols: la banda siempre seguirá viva en Minecxio. Así que piensen en eso cuando sientan que quieren visitarla.

Reynols

Publicado en Leedor el 2-4-2004

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