Pobre Diablo

0
7

Da pena ver convertido a un artista excepcional como León Ferrari en uno más de los personajes que animan ese sector de su esperada “Retrospectiva” denominado “Ideas para infiernos”.POBRE DIABLO
León Ferrari. “Retrospectiva”.

Por Guillermo Bogani

Decepciona e irrita el menosprecio que supone para el observador la total ausencia de metáfora con que pretende desnudar la barbárie católica. Entre el mensaje y su vehículo (la obra) no ha dejado espacio alguno como para desarrollar el más mínimo recorrido simbólico.
Explícito e infantil en su fascinado rencor, cae en la trampa de convertirse él mismo en un nuevo Torquemada. Agente inquisidor de la contrainquisición.
Usar el lenguaje (y los dispositivos conceptuales) de los torturadores para denunciar la tortura es otra forma de perpetuar los infiernos.
Es tanto lo que da por descontado en nuestra mirada que sus trabajos adquieren una pobre función panfletaria.

Lejos, muy lejos de la conmoción, el asombro y la terrible belleza que habita en obras como “Civilización occidental y cristiana” (1966), “Ideas para infiernos” sólo ha logrado escandalizar a los doctores de la ley y establecer una parodia de combate entre “libertarios” versus “blasfemados”.
La decisión de clausurar la muestra implica un nivel de intolerancia y torpeza que repugna pero no sorprende. Ferrari quería “quilombo” (lo cito textualmente) y tuvo quilombo. En grado tal, que lo mejor de su producción (esculturas, grafismos, dibujos y pinturas) incrementa el número y caudal de lamentables desapariciones.
Lo estéril del proyecto no parece desanimarlo: a los 84 años y unido entrañablemente a su espanto, León persevera en inventariar atrocidades.

Publicado el 25-12-2004