Ay Dios!!!

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La TV argentina va a tardar en producir otra telenovela de las características de Padre Coraje: una ficción diaria que recreó durante 10 meses el micromundo de un pueblo de provincia de hace 50 años y una intensidad narrativa basada en la idolatría religiosa.Padre Coraje: La era del exceso

Al mejor estilo de aquellos finales de las novelas de Migré en la década del 70, cuando reunido todo el elenco, intercambiaban opiniones y experiencias sobre el trabajo realizado, el final de Padre Coraje fue un programa especial aparte, con sorteo y recaudación para la Fundación Garraham cuyo premio principal era el sayo de monje de Coraje (!).

La TV argentina va a tardar en producir otra telenovela de estas características: una ficción diaria que durante 10 meses recreó el micromundo de un pueblo de provincia de hace 50 años, en escenarios y actitudes, vestuario y puesta en escena, exteriores pueblerinos que aprovecharon las tantas locaciones de San Antonio de Areco. Y una densidad narrativa que no perdió detalle de alternar adecuadamente momentos de extrema tensión (el último capítulo fue el culmen de esto) y de tensa calma.

El final, decíamos, fue un programa aparte, una definición de imagen poco vista, cuidadísima también en los encuadres de la muerte, el descendimiento (incluso se podía contar a las tres Marías, en el grupo que lo lloraba) y resurrección de P.C (como lo llaman en algunos foros de Internet), la redención de sus personajes, el milagro, el perdón del pecado, el nacimiento del Mesías (de nombre dudoso).

Un contenido de elevada religiosidad, curiosamente en un año que empezó con la polémica sobre La Pasión de Cristo de Mel Gibson, y que termina en Buenos Aires con grupos extremos católicos irrumpiendo en debates sobre el aborto, en reuniones legislativas que intentan decretar leyes de Educación Sexual, o en muestras artísticas conceptuales que problematizan la iconografía tradicional cristiana. Violentando la libertad en muchos sentidos.

En un año signado, además, por muchos tipos de violencia: la de la inseguridad, los secuestros, las muertes violentas, Padre Coraje se excedió en amenazas con armas, violentas discusiones, asesinatos, suicidios y tiros en la frente (cuya apoteosis fue la muerte de la hija malévola del médico gay o el harakiri del personaje de Leonor Benedetto).

Entre la idolatría y el infierno, Padre Coraje , curador, taumaturgo, orador en el templo, resucitador, exorcista, se movió en la línea del exceso, la obsesión por el milagro y la salvación del cuerpo por amor sexual. “Porque te amo mi vida pongo en tus manos” dice el Paz Martinez desde el tema musical, “Prohibida esta pasión y qué?, nos van a lapidar y qué?, peor es no saber tener por un amor en carne viva el corazón”.

En ese mundo “en carne viva”, la única posibilidadad de solución de todos los males sólo proviene de una expectativa milagrosa y ahí sí que estamos entonces, totalmente perdidos.

Publicado en Leedor el 24-12-2004