Ser un Lector fantástico

0
8

¿Cómo ser transformados por Borges en lectores fantásticos?¿Cómo se llega a ser un lector fantástico?

- Publicidad -

Por Elena Bisso
invitacionesaleer@yahoo.com.ar

Transformándose, por un azar que no se busca, en un Pierre Menard, en un insistente lector que muta en autor cuando es leído por una obra.

Concluye un taller de lectura que propusimos para leer 9 cuentos de Borges y se prolongó hasta superar los 40 cuentos. No son ?todos? sus cuentos, pero sí una gran mayoría.

Nos hemos encontrado desde abril a noviembre de este año. Hemos comprobado que las ficciones de Borges pudieron más que nuestras expectativas, que nos han capturado y nos han llevado bien lejos en una categoría ?macedoniana?: la de lectores fantásticos.

El genio argumental de Borges se deja entrever en esa rara erudición, parecida al juego, la revolución en el orden, la escritura en las orillas. Hay quienes lo consideran un Julio Verne de nuestra época, fue un poeta, y tal vez un mago como en ?La rosa de Paracelso?, ¿por qué no?.

También hemos pensado que después de esta experiencia sorprendente, ya no podemos escuchar de modo inocente las referencias a sus cuentos, sin ponerlas a prueba con nuestras lecturas particulares y las que el grupo, como trama compleja, produce en sí.

Conocemos un poco más su obra y estamos bastante más cerca de su humanidad que del personaje canónico. Nos hemos aproximado, con distintas ayudas, a esa orilla donde pudo leer el universo múltiple. Pasará el tiempo y este trabajo irá creando sus objetos como en Tlön.

¿Borges ha creado su posteridad? ¿Por qué sería necesario salir de sus textos? Borges seguramente no se propuso crear a sus lectores y a esa proliferación de textos críticos que es bueno poder seleccionar a medida que uno avanza con sus cuentos.

Me basta con poder transmitir que es posible un espacio como el que construimos entre todos, que es importante para los aficionados a la literatura tomar el desafío que este escritor inquietante y lúdico propuso.

Su verdadera humildad y su humor hacen del tiempo de la lectura compartida una fiesta creadora, donde nos acechan, silentes, las preguntas más remotas de la filosofía, la búsqueda del nombre exacto de la única luna, el amor, la metafísica y los tantos talismanes que nos dejó en herencia, a quienes como él, somos habitados por el lenguaje.

Publicado en Leedor el 5-11-2004

Compartir
Artículo anteriorAldana Loiseau
Artículo siguienteLoop 2004