La jugada

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Esta película con actores poco conocidos y un director con altibajos en su carrera se presenta a partir de esta semana en apenas tres salas. Nuestra recomendación es que trates de verla y pronto.
La jugada

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por Fredy Friedlander

El estreno más interesante de la semana es una película del año 1998, con actores poco conocidos, un director con altibajos en su carrera y que se presenta en apenas tres salas.
Lo anterior hace temer que en pocas semanas ya no esté en la cartelera y de allí nuestra recomendación: tratar de verla y pronto.
La Jugada efectivamente tiene seis años de antigüedad. Uno podría preguntarse por qué tardó tanto en llegar y es probable que no tenga una respuesta clara.
Pero el hecho es que pocas veces en este año se ha podido ver una obra con diálogos tan filosos y caracteres tan bien definidos como los que componen esa verdadera fauna que suele frecuentar casinos. Allí se desempeña como croupier el personaje central y eje de esta historia, Jack Manfred. Está interpretado por Clive Owen, que recién alcanzó notoriedad este año con la película Rey Arturo, y cuyo éxito comercial hace sospechar por qué se estrena ahora La jugada.

El director Mike Hodges deslumbró hace más de treinta años con Carter, asesino implacable, que contaba con la inolvidable caracterización que hacía Michael Caine de un ser impulsado por su deseo de venganza. Hodges hizo algunas obras interesantes (Arco iris negro, El robot humano, incluso Flash Gordon) pero recién volvió al nivel de su ópera prima en 1998. Y su película permite remitirse a algunos films de uno de los más grandes directores de cine inglés en la actualidad, Mike Leigh. El clima y los personajes de La jugada pueden recordar a Naked, otra película maldita, ni siquiera estrenada en cine en Argentina. Incluso la proximidad de ambas obras se acrecienta teniendo en cuenta que Gina McKee aquí en uno de los principales roles femeninos (es Marion, la novia de Jack) tenía un papel menor en la nombrada obra de Leigh.

La riqueza del personaje de Jack se percibe en los ricos monólogos que el frustrado candidato a escritor expresa. Y muestra cómo una vocación puede aín realizarse en medios tan adversos como el ambiente que se ve obligado a frecuentar para ganarse la vida.

El resto de los actores, todos excelentes, no son muy conocidos y en tren de elegir algunos cabe mencionar a Kate Hardie, como Bella y a Nicholas Ball como el padre de Manfred. El guión pertenece a Paul Mayersberg, entre cuyos créditos figuran El hombre que cayó a la tierra y Furio, ambas interpretadas por ese gran intérprete musical y a veces actor: David Bowie.

Publicado en Leedor el 4-11-2004