Fragmentos de Abril

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Fragmentos de Abril pertenece al más puro cine independiente norteamericano: una conjunción de técnica e historia que el director Peter Hedges equilibra perfectamente.Todo lo que odio de ti

Por Julián Rimondino

Fragmentos de Abril es un film muy propio del cine independiente norteamericano. Al menos, del más reciente, donde las relaciones familiares parecen el principal foco de atención de los directores. Aquí, la caótica, rebelde y atípica April (Katie Holmes, ex Dawson?s Creek) es una joven veinteañera, llena de tatuajes y piercings, que vive con su novio negro (Bobby, interpretado por Derek Luke) en un pequeñísimo y derruido departamento en un espantoso barrio de Nueva York. Ha invitado a su familia a visitarla para el Día de Acción de Gracias, familia a la que odia, resiente y que mucho le repele. Y su familia ?su padre, su madre, sus hermanos y su abuela? tienen los mismos contradictorios y complejos sentimientos hacia ella: la odian, la envidian, la rechazan, la resienten, la menosprecian.

Como para marcar aún más su pertenencia al cine más acérrimamente independiente, la película está filmada en video digital, y totalmente con cámara en mano, aunque por ningún momento se acerca al dogma o cualquier cosa que se le parezca. Además, estos elementos, más que crear una estética ?urgente?, como sería esperable, pronto se transforman en una puesta de escena que crea el perfecto marco para el desarrollo dramático de la historia, permitiendo el máximo impacto emocional en el espectador. Una conjunción de técnica e historia que el director Peter Hedges perfectamente equilibra, aunque en desmedro (no negativo, sino tan sólo remarcable) de los personajes masculinos.

Porque la complejidad de las relaciones familiares, el amor-odio que todos sienten entre sí, el miedo mezclado con el desprecio, el dolor mezclado con el cariño, sobre todo esto habla Fragmentos de Abril, pero centrándose en la relación entre April y su madre Joy (Patricia Clarkson), dos mujeres totalmente opuestas y profundamente resentidas la una con la otra. El film crea un mundo donde las mujeres son el principal foco de atención y conflicto. Son estos dos personajes (junto con el de la hermana menor Beth, brillantemente actuada por Allison Pill), los más interesantes, los que cargan con el peso de la película y los que más conmueven y emocionan.

El film transcurre enteramente en el Día de Acción de Gracias, articulando los avatares del viaje de los Burns hacia Nueva York, los intentos de Bobby por conseguir un traje para impresionar a la familia de su novia, y la locura a la que April se somete cuando descubre que su horno no funciona, debiendo entonces recorrer todo su edificio buscando a alguien que le preste el suyo para cocinar el masivo y tradicional pavo. Tres historias que nunca se pisan, sino que se comentan: conocer a April por medio de su derrotero de departamento a departamento es comprender, y conocer, a su madre y su familia, que a su vez nos hacen comprender la dificultad de conciliar a las personas que componen esta familia. Una idea dura y al mismo tiempo valiente, quizás lo más valioso del planteo de Hedges.

Los Burns son liderados por la egocéntrica y enferma de cáncer Joy, que a Clarkson le significó una merecidísima nominación al Oscar como Mejor Actriz de Reparto. Clarkson construye a la perfección a esta mujer despótica, concentrada en sí misma y en su enfermedad, hastiada de los cuidados de los demás pero no por eso menos egoísta y malintencionada. Una enferma que ostenta serlo, con una familia que parece tratarla únicamente con guantes de seda y almohadones de pluma. Una tratamiento doloroso, realista y pesimista del cáncer, que podría haber dado lugar al exceso melodramático: en cambio, Hedges mira a sus personajes como más que buenos y malos, y los construye como individuos contradictorios y difíciles.

Y en la dificultad que todos tienen pegada a su misma esencia, es de donde nacen los conflictos de dos generaciones que no se entienden, y que no piensan hacer nada por acercarse. Lejos del estereotipo y la noñez de los dramas familiares hollywoodenses (tipo Quédate conmigo o Cosas que importan), Fragmentos de Abril asume la complejidad y lo irresoluble de su situación, y no plantea más que las emociones por las que los personajes pasan al irse acercando progresivamente el momento de su encuentro.

(NOTA: el párrafo que sigue revela el final de la película. Si quiere ver el film ?y esto no lo puedo recomendar lo suficiente? y no quiere conocer el final, no siga leyendo)

Pero un gran problema afecta a la película. El final contradice todo lo que venía diciéndose, y es éste el punto más flojo de Fragmentos de Abril: tras él parece modificarse totalmente la tesis de la película. Ahora, la conciliación se vuelve posible, porque el cariño se sobrepone a los problemas y las diferencias. Un final que molesta, por su diferencia con el tono general del film, por su oposición al realismo que antes de ostentaba.

Un final que, más que nada, enoja por no animarse a proponer un final más pesimista, más duro, más osado, y que hubiera sido mejor recibido. Es como si Hedges finalmente no se hubiera animado y se dejara vencer por el sentimentalismo que tan bien había evitado.

Publicado en Leedor el 28-10-2004

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