Muertes indebidas

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Sin privarse de la experimentación formal para abordar el duro tema de los desaparecidos la santafecina Muertes indebidas, asume el doble desafío de documentar y crear al mismo tiempo.MUERTES INDEBIDAS

Por Fernando Varea

Pocos de los varios documentales que se han hecho en nuestro país sobre la temática de los desaparecidos por la dictadura militar, denotaron mayor interés por expresar que por informar. Entre las excepciones, pueden recordarse Tierra de Avellaneda (1996, D. Incalcaterra, construido alternando dos entrevistas con la búsqueda de restos y con escenas de manifestaciones de organismos de derechos humanos), Los rubios (2003, A. Carri, que implicaba una doble, insegura búsqueda: de respuestas y de recursos audiovisuales para plantear esas dudas), Raymundo (2004, Ardito-Molina, creativa exposición de una discutible selección de datos), y Nietos (identidad y memoria) (2004, B.Avila, noble, sensible aprovechamiento de distintos materiales).

Muertes indebidas (2003/04, largometraje producido y dirigido por el santafesino Rubén Plataneo, exhibido por primera vez en el Centro Cultural Parque de España de Rosario el pasado 24 de octubre), si bien ofrece testimonios de familiares de desaparecidos como aquellos y otros documentales lo han hecho, va bastante más allá en cuanto a la forma elegida para exhibirlos. En el comienzo, los entrevistados son presentados mediante lentas panorámicas sobre sus rostros, que se funden una después de otra. En varias ocasiones, sus voces van apagándose, mezclándose con nuevas voces o sonidos del ambiente.

Generalmente, esos testimonios son interferidos por fundidos a negro, dando la oportunidad al espectador de reflexionar sobre lo que se va diciendo. La luz -responsabilidad del propio Plataneo con Pablo Romano- hace que estos hombres y mujeres aparezcan ensombrecidos, semiocultos, mostrando planos detalle de sus ojos o sus bocas para después (una vez que sabemos quiénes son y qué les ha pasado) ver sus caras. Cuando quienes hablan son, en cambio, los más jóvenes, los hijos de los desaparecidos (algunos encontrando en sus propios hijos una especie de compensación, de revalorización de la vida), la película cobra luminosidad.

Plataneo recurre, también, a la pantalla dividida y a un montaje horizontal o vertical, logrando que una misma situación pueda ser observada desde distintos ángulos en el mismo plano. Por otra parte, las escenas que informan sobre discursos y hechos políticos de los años de la dictadura, no sólo son mínimas, sino que están resueltas de manera poco común, con alguna leyenda que va atravesando la pantalla mientras se muestran imágenes de archivo.

El film termina siendo un mosaico de momentos cuidadosamente elegidos, dentro de un clima siempre misterioso, casi fantasmal. Puede objetársele cierto apresuramiento al referirse a las leyes de punto final y de indulto, obviando los avances y retrocesos que hubo en torno al enjuiciamiento de los responsables de aquéllas desapariciones (como en Raymundo, nada se dice del juicio a las Juntas), así como, también, el hecho de ilustrar irónicamente con una canción imágenes de funcionarios en un acto público, recurso ya muy gastado por la TV.

Los testimonios probablemente no permitan descubrir algo novedoso (al menos, para quien esté medianamente informado sobre el tema), aunque mucho de lo que se dice es digno de análisis, y no faltan escenas reveladoras, como la de la mujer arañando suavemente la tierra (en una de las pacientes búsquedas de restos óseos) o la de un inesperado “escrache” en las puertas de la Jefatura. A su vez, la intromisión con la cámara en lugares que alguna vez fueron centros clandestinos de detención, logra materializar los malos recuerdos, recuperar sensaciones del pasado.

De todas maneras, lo más valioso o arriesgado de Muertes indebidas es el hecho de no privarse de la experimentación formal para abordar este duro tema, asumiendo el desafío de documentar y crear al mismo tiempo.

La copia presentada, de 133 minutos de duración, será reducida -según palabras de su director- para una versión de noventa minutos, en función de nuevas exhibiciones el año próximo. Se puede recabar información sobre el mismo a calandaproduce@hotmail.com

Publicada en Leedor el 26-10-2004