El Cielito

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La notable economía de recursos, diálogos mínimos sustituidos a menudo por una simple mirada, la química que se establece entre algunos de los personajes o la tensión que genera el mal trato son algunos de los elementos que enriquecen el lenguaje cinematográfico de El cielito de María Victoria MenisPor Fredy Friedlander

El año 2004 será recordado como el primero en toda la historia en superar holgadamente la barrera de 60 estrenos cinematográficos locales. La cartelera argentina este año se ha renovado con la presentación de un grupo numeroso de obras de directores que pueden considerarse veteranos tales como: Aristaraín, Olivera, Puenzo, Solanas, Sorín y Campanella. Pero también 2004 se muestra pródiga en obras de directores más noveles, algunos ya consagrados (Burman, Trapero, Martel, Rejtman) y otros debutantes (Taratuto, Tuozzo, Di Cesare).

María Victoria Menis, la directora de El Cielito resulta, sin embargo, difícil de encasillar al no pertenecer a ninguno de los grupos anteriores. Su debut en el largometraje se remonta a algo más de 15 años cuando, en colaboración con Pablo Nisenson, dirigieron Los espíritus patrióticos. Pero su obra no puede considerarse prolífica ya que El Cielito es apenas su tercera película y sin lugar a dudas la más lograda.

Basada en un hecho real, aparecido en una corta nota de un diario de Buenos Aires, la historia que esta película relata corresponde a lo que en Francia se denomina un fait divers, es decir, un evento en apariencia minúsculo, y que sin embargo ha dado lugar a tantas obras maestras del cine francés.
La notable economía de recursos, diálogos mínimos sustituidos a menudo por una simple mirada, la química que se establece entre algunos de los personajes o la tensión que genera el mal trato son algunos de los elementos que enriquecen el lenguaje cinematográfico de esta obra.

Mérito mayor es el acertado casting, comenzando por Leonardo Ramírez en el rol de Félix, un joven raterillo que llega al humilde pueblo de Río Tala, huyendo quien sabe de algún turbio pasado. Su encuentro casual con Roberto (Darío Levy, quizás el más flojo del reparto) en un bar de mala muerte será clave en el destino del joven. Comenzará a trabajar de peón estableciendo contacto con los demás miembros de la familia: la silenciosa Mercedes (Mónica Lairana en estupenda caracterización) y ?Chango?, un bebé menor de un año, protagonizado por Rodrigo Silva en su obvio y acertado debut cinematográfico.

La relación que se establece entre Félix y Chango es el eje de esta película que elude con gran acierto lugares comunes como el que podría haber generado una relación entre Mercedes y el joven, o la rivalidad entre los hombres.
Cuando la historia se desplaza a Buenos Aires, parecemos asistir a otro film. Pero la acción no decae y la ambientación en una verdadera villa con la participación de auténticos habitantes de la misma, confiere al relato un interés que no decrece hasta el dramático final.

Pocas veces el cine argentino ha logrado transmitir tanta autenticidad en la descripción de ambos ambientes, el rural en su primera parte como el de la ciudad. Resulta saludable observar como el cine argentino se viene volcando con cierta asiduidad hacia problemáticas del interior en obras recientes y tan diversas como El perro, Los muertos, Familia rodante y ahora El Cielito. Al final de cuentas la Argentina no es sólo Buenos Aires. El interior existe y aún en plena capital hay lugares como aquel donde transcurre la última parte de esta película donde también viven muchos argentinos, cuyos problemas a menudo son ignorados.

Podés visitar el sitio oficial de El cielito

Publicado en Leedor el 28-10-2004