Chiche Bombón

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Con ciertos trazos interesantes en las historias periféricas, la nueva propuesta de Fernando Musa, termina siendo un producto fallido, ideológicamente cuestionable.Santa Chiche.

Por Nicolás Kusmin.

En esta semana en la que se estrenaron ocho films, ninguno de Asia o Europa, todos americanos, de estos tres argentinos. Entre ellos está Chiche Bombón, una sencilla película del director Fernando Musa, que relata la historia de una chica de 27 años que se enamora de su vecino de enfrente: 10 años menor. Del coup de foudre (?flechazo?) termina embarazada, lo que genera una hecatombe en el seno de las dos familias. En la de Mariano le quitan el saludo y no le queda otra que mudarse a lo de Chiche. Y así, con pocos días de embarazo, empiezan a convivir, con los roles totalmente invertidos; ella sale a buscar trabajo pasando por un montón de situaciones inverosímiles, incluida la idea de seguir los pasos de su padre tratando de conseguir un ?puesto? a través de un concejal (del que su padre es un ?ñoqui? envuelto en el manejo de un local partidario) que termina acosándola.

?Vos no tenés que trabajar, vos estudiá?, le dice Chiche a Mariano, pero él cursa de noche, aunque ni siquiera asiste a clases, para ir a tomar cerveza con sus amigos y pensar (qué, no se sabe). ¿Qué hace el resto del día?, tampoco que da muy claro.

La banda sonora cuenta con las canciones de la genial banda Bersuit Vergarabat, incluido el tema ?La Soledad?, cuyo video clip fue hecho por Musa. Luego de sus dos películas anteriores como Fuga de Cerebros y No Sabe/No contesta, que tenían como protagonistas a Nicolás Cabré y Mariano Martínez, respectivamente. Ahora no eligió estrellas de la T.V.: la debutante Andrea Galante es muy bonita pero se la presenta de una manera demasiado voluptuosa, maquillada en extremo, y con una ingenuidad a los 27 años tan poco creíble, que la deja al ridículo en cada paso. A su vez parece no haber demasiada química en la pareja que conforma con el joven actor Federico Cánepa.

El film logra ciertos trazos interesantes, en las historias periféricas, como el nene que subido a la bici (Musa ha dicho que ese es un marcado hecho de su infancia) coloca petardos al grito de ¡Viva Perón!, en el local partidario ubicado en el garage de la casa de Chiche. Es ahí donde la parsimonia de una vida de provincia queda más en manifiesto.
Un hecho a tener en cuenta en este proyecto es que está apoyado en parte por el fondo para el cine de la provincia de San Luis, donde fue filmado. Que también financió Próxima Salida, y a Leonor Benedetto, que está por filmar allí, relación sentimental con el gobernador incluida. Pero más allá de lo auspicioso que una provincia cree un fondo así, puede quedar flotando en el aire una sensación extraña, dado que se sabe que San Luis es uno de los últimos feudos del país, lleno de causas de corrupción, nepotismo, falta de libertad de prensa, entre muchos hechos lamentables.

El tema ideológico que plantea el film no es muy auspicioso, como las decisiones que toma Mariano al final de la historia y la tarea que termina realizando Chiche. Enrique Liporace e Ingrid Pelicori, como los padres de Chiche. Uno soñador y la otra con los pies sobre la tierra, se muestran tocados de manera muy diferente por el futuro abuelazgo y están muy bien en sus actuaciones.

Entonces, más allá de algunos aciertos Chiche Bombón es un producto fallido, ideológicamente cuestionable: con un retrato de juventud perdida que no se ve planteado como problema quedando a mitad de camino.

Publicado en Leedor el 23-10-2004