Joyce en el Borges

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El 20 de octubre a las 19 se inaugura en el Centro Cultural Borges la muestra Joyce International, dedicada a la vida del genial escritor irlandés. A través de fotografías y textos se narra la historia de James Joyce, uno de los artistas más relevantes del siglo XX.Joyce International en Buenos Aires

Internacional en lo que se refiere a sus ideas y proyección, pero siempre con raíces intelectuales en su Dublín Natal, podría decirse que Joyce representa el espíritu de la Irlanda moderna. Ulises, la historia de un día en la vida de Dublín hace cien años, se celebra en todo el mundo como ?Bloomsday? el 16 de junio ?quizás sea el único día internacional dedicado a una obra de arte. A través de los personajes y lugares que describe, Joyce proyectó al mundo entero el Dublín de 1904. Asimismo, mediante sus innovaciones literarias demostró que Irlanda, a pesar de su imagen tradicional, era un precedente a tener en cuenta en el mundo moderno.

La exposición, organizada por la sección cultural del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irlanda, se propone abarcar diferentes aspectos en la vida de James Joyce, lo que permitirá al espectador lograr un mayor acercamiento no sólo a la obra sino también a aspectos fundamentales de la vida del artista.

James Joyce nació en Rathgar, un barrio de Dublín, el 2 de febrero de 1882. Era el hijo mayor de John Stanislaus Joyce y May (Murray) Joyce. John Joyce era conocido en Dublín por ser una persona dicharachera y alegre, pero también por su mala suerte con los negocios. En el momento del nacimiento de James la familia gozaba de una posición acomodada, dado que habían heredado bastantes tierras, pero la suerte de John Joyce fue cambiando radicalmente durante los años de colegio de James. John y May Joyce tuvieron otros nueve hijos después de James, quien se sentía muy cercano a su madre; por eso su muerte en 1903 le afectó sobremanera, aunque se negó a seguir la fe católica que tan importante era para ella.

Dublín

Durante la niñez de Joyce Dublín fue el centro administrativo del dominio británico en Irlanda, y lo había sido desde la ley que unió a los dos países en 1800. La ciudad era escenario de controversias entre diferentes movimientos culturales, muchos de los cuales intentaban configurar un futuro autónomo mejor para la nación. Aunque los primeros escritos de Joyce reflejan sus frustraciones con la parálisis y aislamiento de la ciudad, más tarde se centraría en su belleza, la viveza de su historia y su profunda hospitalidad. Joyce dejó Dublín en octubre de 1904 con su futura esposa, Nora Barnacle, para volver sólo en contadas ocasiones, y por última vez en 1912. Ulises es uno de los retratos más detallados y emocionados de una ciudad en toda la literatura, a pesar de que Joyce no escribió ni una sola línea de su novela en dicha ciudad.

Como el hijo mayor que era, Joyce se benefició de la riqueza poco duradera de su familia. A la edad de seis años ingresó en Clongowes Wood College, uno de los colegios más prestigiosos de Irlanda, aunque tres años más tarde la familia no podía hacerse cargo de los gastos. Durante algún tiempo asistió al O?Connell Collage en Dublín, para luego pasarse al Belvedere College. Después fue al University College de Dublín, en el que se graduó en 1902. Joyce era un intelectual bien formado pero un estudiante errático. Aunque ganó premios con sus ensayos críticos, ganó terreno su interés por la creación frente a otros intereses más puramente académicos.

Ulises como héroe

Ya desde pequeño a Joyce le fascinaba la antigua historia de Odiseo, el guerrero griego que a regañadientes luchó en la guerra de Troya y que tardó diez años en regresar a casa. Cuando, a la edad de doce años, se le pidió a Joyce que escribiera sobre su héroe favorito eligió a Odiseo, que venció gracias a la astucia y a la inteligencia, más que con la violencia. Mientras escribía Ulises (que es el nombre latino para el mismo personaje), Joyce les contó a sus amigos que Odiseo era el personaje más completo y humano de la literatura. En su novela le convirtió en un hombre corriente, y las luchas épicas de Odiseo se transformaron en los pequeños acontecimientos de un día cualquiera.

Durante los primeros años de vida de Joyce, Irlanda luchaba por conseguir la independencia de Gran Bretaña. Uno de los héroes de los jóvenes irlandeses era Charles Stewart Parnell, líder del partido irlandés en Westminster. Parnell estuvo a punto de obtener la autonomía mediante la llamada Home Rule, pero perdió influencia cuando se vio envuelto en un caso de divorcio. Murió en 1891. Joyce estaba orgulloso de ser irlandés y deseaba la independencia del país, pero también era escéptico respecto a los modos en que los movimientos políticos suelen negar las libertades personales. Joyce sentía que la pasión individual era la fuerza impulsora de todo, incluidos el arte y la filosofía.

Joyce se sintió fascinado desde muy pronto por el dramaturgo noruego Henrik Ibsen. Le influyó sobre todo la honradez y valentía de Ibsen cuando representaba la vida de la clase media, y aprendió el noruego para poder leer sus obras en lengua original. A los dieciocho años (en 1890), publicó una reseña de When We Dead Awaken en una importante revista literaria. Ibsen la leyó y le envió a Joyce una elogiosa carta, lo que significó un importante incentivo para Joyce y le reafirmó en sus esperanzas de convertirse en escritor.

En 1902 Joyce se fue a París para estudiar medicina y para escribir, pero volvió a casa en 1903 porque su madre se estaba muriendo de cáncer. El 10 de junio de 1904 conoció a una hermosa mujer llamada Nora Barnacle mientras paseaba por Nassau Street en Dublín, y el 16 de junio tuvieron su primera cita. Ulises se desarrolla precisamente ese día, el 16 de junio de 1904, como homenaje al día en el que cambió toda su vida. Desde la publicación de Ulises, los lectores de todo el mundo conmemoran el 16 de junio como Bloomsday.

Nora Barnacle

Cuando James Joyce conoció a Nora Barnacle durante el verano de 1904 ella trabajaba de camarera en un hotel de Dublín. Era de Galway, al oeste de Irlanda, y aunque no había leído tanto como Joyce ni había recibido una educación tan esmerada era práctica y divertida, y se enamoraron. La familia y los amigos no les consideraban la pareja ideal, pero en octubre de ese mismo año abandonaron Irlanda y emigraron. Era una decisión valiente y arriesgada en el caso de Nora, porque las perspectivas de Joyce en Europa eran inciertas, y por fidelidad a sus principios se negó a casarse con ella. Fueron muchas las facetas de la personalidad de Nora las que Joyce recreó en uno de sus personajes más memorables ?el de Molly Bloom en Ulises. Tuvieron dos hijos, y acabaron casándose en el registro de Kensington en 1931.

Dublineses, una colección de catorce relatos breves, fue el primer libro de ficción de Joyce. Empezó a escribirlo durante el verano de 1904, mientras aún vivía en Dublín, y siguió trabajando en el libro durante los primeros años que pasó en Pola, Roma y Trieste, acabando el último relato, ?Los muertos?, en Trieste en 1907. Debido a que el libro era un atrevido retrato de los aspectos más sombríos de la vida contemporánea, Joyce tuvo enormes dificultades en encontrar quien quisiera publicarlo. Un editor dublinés lo imprimió en 1912, pero inmediatamente decidió destruir todos los ejemplares por miedo a la polémica. Al final se publicó en Londres en 1914.

Cuando Joyce y Nora abandonaron Irlanda en 1904, viajaron por toda Europa, asentándose primero en Pola, hoy Pula (Croacia), pero tras unos meses allí se trasladaron a Trieste, un puerto del Mar Adriático en lo que es hoy Italia y entonces parte del Imperio austro-húngaro. Joyce y Nora llegaron a amar Trieste, un lugar donde hicieron amigos y que consideraron su segunda casa. El hermano de Joyce, Stanislaus, y su hermana, Eielen, también fueron desde Dublín. Trieste tenía una población diversa, internacional, que influyó mucho en la obra de Joyce. Cuando Italia entró en la Primera Guerra Mundial en 1915, Stanislaus fue internado como prisionero de guerra, y la familia Joyce huyó a Zürich. Volvieron durante poco tiempo en 1920, pero no fueron tan felices como antes, y se fueron a París.

Roma y los comienzos de Ulises

Tras el nacimiento de su hijo Giorgio en 1905, Joyce decidió que tenía que trasladarse a Roma para ganar más dinero. Durante parte de 1906 y 1907 trabajó en un banco, pero no le gustaba ni el trabajo ni la ciudad, lo cual le creaba cada vez más desasosiego. A pesar de su infelicidad, este periodo fue importante para su carrera artística. Suavizó las opiniones críticas sobre Irlanda que había desarrollado en Dublineses, y empezó a trabajar en la que sería la narración más larga: ?Los muertos?. Por otro lado, le estaba dando vueltas a la idea de escribir una historia sobre la vida cotidiana de un dublinés normal, un hombre llamado Hunter, a quien él transformaría en un moderno Odiseo bajo el nombre de Leopold Bloom.

Al igual que otros muchos artistas e intelectuales europeos, Joyce se acogió a la neutralidad de Suiza durante la Primera Guerra Mundial. Una vez allí se percató de que Zürich no sólo estaba abarrotada de escritores y exiliados, sino que era una ciudad terriblemente cara. Dio clases y sacó algún dinero de sus escritos y también de sus patrocinadores. Los cuatro años que Joyce pasó en Zürich, de 1915 a 1919, fueron muy productivos: concluyó su primera novela, Retrato del artista adolescente, creó su única obra dramática conocida, Exiliados, y escribió casi la mitad de Ulises. Cuando uno de sus más importantes mecenas dejó de pasarle dinero en 1919, Joyce regresó a Trieste y de allí se trasladó a París. Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial retornó a Zürich , donde falleció al poco tiempo, en enero de 1941.

Aunque Joyce no hubiera escrito ni Ulises ni Finnegans Wake, su puesto en la historia de la literatura estaría garantizado por el Retrato del artista adolescente, novela de 1916. La primera versión de este trabajo autobiográfico iniciado en 1903 se llamó Stephen el héroe. En 1907, durante una breve estancia en Roma, decidió modificar notablemente el libro, eliminando varios capítulos iniciales y cambiando a un estilo narrativo que denotara su creciente interés por el naturalismo y el simbolismo francés. La nueva versión del libro se terminó en 1915, pero no fue publicada hasta 1916. Harriet Shaw Weaver, que ya había publicado una buena parte de la obra en su revista The Egoist, consiguió que el libro se imprimiera en Estados Unidos, debido a las dificultades que Joyce había experimentado al publicar Dublineses.

Joyce y el modernismo

A James Joyce se le suele definir como un escritor modernista. Este término, por lo general, alude a aquellos escritores que no se ciñen a las convenciones de los géneros tradicionales y buscan subvertir o re-imaginar las estructuras literarias recibidas. En Ulises Joyce nos cuenta lo que acontece en un solo día y en un solo lugar, pero desde diferentes puntos de vista. Hay muchos narradores, algunos identificables y algunos anónimos, cada uno con su estilo distintivo y peculiar. Joyce es el mayor exponente del método denominado ?flujo de conciencia?, una expresión que hace referencia al intento por parte del autor de recrear con la mayor precisión posible los caminos irregulares por los que discurren los pensamientos corrientes de los personajes en el momento en que se producen. Para ello se inspiró en predecesores de otros países, de manera especial en el ruso Leon Tolstoy y en el escritor francés Edouard Dujardin.

Para poder comprender en plenitud la obra de Joyce es necesario hacer referencia a sus problemas con la vista. En su novela autobiográfica Relato del artista adolescente el personaje Stephen Dedalus es castigado injustamente por no haber hecho sus deberes debido a que las gafas se le habían roto y no podía ver ?circunstancia que le había sucedido a Joyce en la vida real. Desde 1917 hasta 1930 se sometió al menos a 25 operaciones de ojos, por lo que con frecuencia le resultaba imposible trabajar. A veces les pedía a los amigos que escribieran al dictado para poder cumplir con los plazos estipulados. Debido a esta circunstancia tardaba mucho en completar sus libros, en los cuales, por otra parte, abundan más las descripciones de sonidos y olores que de elementos visuales.

Ulises y el método de escritura joyceano

Joyce escribió sus obras de manera muy lenta y cuidada. Escribía los pasajes una y otra vez tras muchos borradores, y añadía nuevos materiales siempre que se le presentaba la ocasión. Los amigos se percataban de que solía llevar consigo pequeñas libretas allá a donde iba, y cuando oía una palabra o una frase que le gustaba, la anotaba sin dilación. Estas aportaciones las añadía después al revisar los borradores. La ingente cantidad de detalles añadidos a las historias supone todo un reto y al mismo tiempo una satisfacción para el lector.

La censura

James Joyce sentía que el deber de todo artista es representar cada elemento de la vida lo más fielmente posible y de manera especial aquellos aspectos que no son tema de conversación en las sociedades bien educadas: el comportamiento sexual, las funciones orgánicas corporales o las controversias religiosas. Su libro de narraciones breves, Dublineses, tardó casi diez años en imprimirse. Algunos editores ponían objeciones a lo que ellos consideraban un lenguaje vulgar; incluso uno de ellos llegó a oponerse a la inclusión de nombres reales de negocios, así como a la presencia de lugares y personas que pudieran ser identificados. Ulises estuvo prohibido en Estados Unidos entre 1920 y 1933, y en Gran Bretaña todavía más tiempo. Joyce podía haber alterado el texto según las directrices y demandas de los censores, pero se negó arguyendo razones de integridad artística. Ulises nunca fue prohibido en Irlanda.

En el verano de 1920 la familia Joyce se trasladó de Trieste a París. Pensaban en un principio permanecer allí solamente unas semanas, pero animados por el editor y poeta norteamericano Ezra Pound acabaron quedándose veinte años. París era el lugar ideal para que Joyce pudiera trabajar: contaba con una animada comunidad de artistas, con muchos amigos y seguidores, y con unas rentas razonablemente baratas. Los escritos de Joyce se hicieron cada vez más experimentales y atrevidos. Allí escribió los cuatro últimos capítulos de Ulises y todo Finnegans Wake. Cuando Ulises se publicó, en 1922, Joyce gozaba ya de una considerable reputación literaria. El escritor abandonó París al inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1940, al igual que había hecho con Trieste 25 años antes.

Un trabajo tan imaginativo y valiente como el de Joyce no podía haberse producido de no mediar la generosa ayuda de gente que le apoyó de muy distintas maneras. Ulises se publicó merced a una joven norteamericana residente en París, Sylvia Beach, y gracias a la ayuda de Adrienne Monnier y del impresor Maurice Darantière. Ellos hicieron que Joyce pudiera disponer de la mayor parte de las ganancias de la primera edición. Otros patrocinadores, tales como el abogado norteamericano John Quinn, le proporcionaron asesoramiento legal gratuito y compraron sus manuscritos. No obstante, el auxilio más relevante procedió de una dama inglesa llamada Harriet Shaw Weaver. Esta mujer fue extraordinariamente generosa con Joyce desde el punto de vista económico, artístico y personal, pues le dio decenas de miles de libras, publicó sus trabajos y se convirtió también en su consejera.

¿Por qué es Ulises importante?

Algunos han definido el Ulises de Joyce como el libro más importante del siglo veinte. Mucha gente ha oído hablar de él, pero es menor el número de quienes en realidad han llegado a leerlo, debido a su reputación como libro de difícil lectura. Se trata de una obra excepcional. Joyce experimenta con las convenciones de la novela tradicional y demanda un gran esfuerzo por parte de los lectores para poder captar algunos de los detalles más elementales y básicos tanto de la acción como del argumento. En esencia, sin embargo, Ulises es un libro acerca del heroísmo de la vida cotidiana. Algunas de sus partes pueden parecer oscuras, pero sólo porque no estamos acostumbrados a que cuestiones tan familiares se nos presenten de forma tan vívida y honesta.

Finnegans Wake

Poco después de concluir Ulises Joyce comenzó a trabajar en una nueva novela a la que se refería como Work in Progress. Durante muchos años el verdadero título de Finnegans Wake se mantuvo en secreto. A Joyce le llevó diecisiete años, de 1922 a 1939, la escritura de esta obra, aún considerada como la más radical y experimental que se haya escrito en toda la literatura. Si Ulises narra muchas historias de un solo día, Finnegans Wake es un libro sobre una sola noche, en el que su autor recurre a la lógica de los sueños para contarnos la historia de una familia de dublineses sirviéndose para ello de múltiples capas y niveles de juegos de palabras extraídas de diferentes lenguas, alusiones y mitos. Joyce se mostró muy sorprendido por la gran confusión generada y por la crítica con que se recibió la obra al ser publicada en 1939. Él creía que había escrito un libro en el que todo el mundo podría llegar a identificar y reconocer algún aspecto diferente.

El legado de Joyce

La importancia de Joyce como escritor puede llegar a calibrarse más por el número de autores y artistas en los que influyó que por el número de libros vendidos. Como Pablo Picasso, Joyce hace que sus lectores se cuestionen los presupuestos sobre los que creen que se asientan las obras de arte. Autores tan dispares como Salman Rushdie, Thomas Pynchon, Ralph Ellison, Margaret Atwood y Mario Vargas Llosa reconocen explícitamente la influencia de Joyce. Muchas de las mejores novelas escritas en el mundo puede decirse que o han seguido la tradición o han reaccionado frente a Ulises, y una buena parte de la poesía experimental contemporánea ha bebido en las fuentes de Finnegans Wake. Tal vez el legado más importante de la obra de Joyce se encuentre en el modo en que su innovación estilística está indisolublemente unida al respeto y a la necesidad de representar con rigor y honestidad la experiencia común del ser humano.

Publicado en Leedor el 19-10-2004