La mala educación

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Polémica, barroca, autobiográfica, La mala educación es la nueva película de Pedro Almodovar.Las Cajas Chinas de Pedro

Por Nicolás Kusmin.

Cuando un artista madura, ¿pierde espontaneidad y se vuelve frío? Esta es la pregunta a realizarse ante el nuevo film de Pedro Almodovar. Arrastrando una gran polémica, la nueva cinta del director español es la más autobiográfica de su carrera, y llega a estas tierras envuelta en muchos interrogantes y con ?pistas? que dejan entrever (mínimamente) cuánto habrá de real y cuánto de ficción. ?Todo lo que no es autobiografía es plagio?, dijo en una reciente entrevista, ?es autobiográfica pero en un sentido más hondo, yo estoy detrás de los personajes, pero no cuento mi vida?.

La Pasión.

El film transita los ´60, ´70 y ´80. Si Almodovar se caracterizó por la fuerza de los personajes femeninos para luego volcarse a los masculinos, aquí hace un ?mix? entre esos dos géneros naturales. En Carne Trémula de 1997 se centraba en la vida descarriada de un joven nacido en la ultima etapa del franquismo. Luego en Todo Sobre Mi Madre, volvía a las mujeres, conseguía el Oscar y el reconocimiento mundial (pese a que en su excitado discurso casi nadie pudo comprender su inglés). Luego con Hable con Ella retomó la mirada masculina del amor.

Ahora, entonces, presenta un conjunto de cajas chinas: una historia dentro de otra. Enrique, un joven y exitoso director de cine, se sorprende ante el reencuentro con un compañero del que estuvo enamorado en el colegio de curas, Ignacio (Gael García Bernal) o Angel, como se hace llamar ahora, que le acerca una historia titulada ?La Visita? para que la lleve a la pantalla. Cuando Enrique empieza a leerla da inicio a la otra película: la infancia, el amor, los celos, los abusos y la presencia del Padre Manolo, el profesor de literatura que marcará la vida de los dos amigos.

Filmado exquisitamente; barroco, como la mayoría de sus films y lleno de citas cinéfilas. Con una música, por un lado, de gran suspenso, y otra coral y litúrgica que torna a todo de una tristeza y melodrama que hace extrañar el humor y las extravagancias a las que acostumbra este director. Si en Carne Trémula consiguió plantear un melodrama con ribetes de policial negro, aquí, parece haberse quedado a mitad de camino; la historia va tejiendo una serie de complicaciones que le quitan espontaneidad.

Hay un guiño para el espectador más atento: en los primeros minutos del film, cuando ante la falta de ideas, Enrique recorta historias macabras de los diarios se puede ver (por pocos segundo) el afiche original de La Mala Educación.
La palabra ?Pasión? envuelve al final del film, cuando los carteles ya anunciaron la dicha y desdicha de los personajes. Almodovar sigue filmando, produciendo a nuevos directores (como Lucrecia Martel con La Niña Santa) y experimentando, jugando con la ambigüedad. Se escapa de Hollywood (para el que ya es una figurita difícil de conseguir). Se da el lujo de trabajar y desarmar al galán de moda del cine latino como Gael G. Bernal, vistiéndolo de mujer. Puede no ser su mejor film, pero sigue siendo él.

Cabe la pregunta de la maduración, ¿un artista si se concentra demasiado en las formas perderá el contenido? En La Mala Educación parece que sí.

Publicado en Leedor el 16-10-2004