Taller sobre Macedonio

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Elena Bisso nos explica en esta nota por qué encarar un taller de lectura sobre la obra de Macedonio Fernández.?¡Buenos días, Mundo!, siempre fenomeneando?
¿Por qué un taller de lectura Acerca de Macedonio Fernández?

Lic Elena Bisso

Conocida la advertencia de Harold Bloom acerca de lo contaminante de la ficción de Borges, pero aún así, leyendo en grupo sus cuentos sábado a sábado, fue inevitable el encuentro con Macedonio Fernández. Y más aún, ya recorridos los mejores cuentos de Julio Cortázar durante el 2003.
El camino regresivo hacia la fuente es inevitable si se lee de modo intenso y si uno acepta dejarse llevar por el mapa literario. Llegar a Macedonio tiene una lógica, podría decir, ?rigurosa?.
Leer ficción y crítica, también ilumina estos caminos y los confirma. Leer ficción y crítica es acercar dos campos antagónicos, y sin embargo, de enorme riqueza en su proximidad y entrecruzamiento.

Al pensar en el diseño de un taller sobre los textos de Macedonio me encontré con dos particularidades:

? lo específico de su obra no admite un diseño ?modular? al modo de un cuento por vez, como la estructura de los talleres anteriores
? el ?mito? Macedonio se podía presentar como un obstáculo a la lectura de su obra. Quienes caen en la fascinación de la anecdótica de Macedonio, poco o nada leen sus textos.

Me pregunté cómo resolver estos dos posibles problemas.

Es importante destacar el propósito de Ana Camblong, en el prólogo de 1983, cuando se publica ?Macedonio Fernández: relaciones textuales más-hedónicas?: ?…nosotros hemos perdido a Macedonio, pero heredamos su escritura y en virtud, de ella lo reconocemos. Los procesos históricos son bastante autoritarios en la distribución del trabajo; a nosotros nos ha tocado investigar el texto macedoniano: hagámoslo pues con el mayor rigor del que seamos capaces.?

También es cierto que puede ser atrapante para cualquier lector, conocer lo que cuentan quienes han conocido a este escritor. Puede causar la lectura de su obra. Y si algo importa en estos talleres, es causar lectura compartida, un refugio donde generar y consolidar lazos, en este contexto que empuja al aislamiento. Sabiendo que la lectura crítica es una práctica sumamente valiosa y que es necesario que podamos defender, uno de los tantos modos de preservar nuestro derecho a disentir, a opinar y a pensar la realidad que sabemos muy bien que tiene estructura de ficción.

En este sentido, los textos de Macedonio pueden dejarnos muy solos, y esta característica de su literatura, muy probablemente, no es un artificio literario deliberado. Tal vez haya sido inevitable para él. Y con esto me refiero a lo que trata Germán García, en su libro ?Macedonio Fernández, la escritura en objeto?.

Macedonio cuenta:

?Nací porteño y en un año muy 1874. Todavía no, pero muy poco después empecé a ser citado por Jorge Luis Borges, con tan poca timidez de encomios que por el terrible riesgo a que se expuso con esta vehemencia comencé a ser yo el autor de lo mejor que él había producido. Fui un talento de facto, por arrollamiento, por usurpación de la obra de él. Qué injusticia, querido Jorge Luis Borges, poeta del ?Truco? de ?El General Quiroga va al muere en coche?, verdadero maestro de aquella hora?.

Después de esta declaración ¿cómo no intentar la aventura de comenzar a leer sus textos?

Así como en los talleres realizados hemos podido entrecruzar ficción y crítica literaria, sin que se eclipsen, y volviéndonos a esta altura algo selectivos con aquello que leemos, esta vez me propongo articular al mito Macedonio y a sus textos. Y para que sus textos no nos dejen muy solos, comenzar gradualmente del mito a la escritura, hasta gane la escritura, pero dejándonos fascinar provisoriamente por el mito. Es un modo de conducirnos gradualmente a lo ininteligible que vendrá de modo inevitable en su producción más avanzada.

Porque es paso a paso, y en un grupo, porque es siempre con la aliviadora condición de lectores y que llegarán a comprender, tal vez, y cada cual a su modo sin que esto detenga el trabajo, es posible diseñar un taller de lectura con Macedonio-mito y Macedonio-escritor, ajustando las proporciones y regulando la secuencia, para poder ingresar juntos en la obra de este precursor de Borges y de Cortázar, para nombrar a los más convocantes de nuestra herencia literaria argentina reciente.

El inicio del taller está propuesto para el sábado 06.11.04 a las 15 hs, en el barrio de Almagro. Y se ha diseñado para siete sábados consecutivos. La reunión informativa será el sábado 16.10.04, también en ese horario.

Emir Rodríguez Monegal, en 1952, en el texto ?Macedonio Fernández, Borges y el ultraísmo? plantea:

?Un raro que se salteó Darío ? lo definió alguien cierta vez -. Y es ya bastante decir. En una literatura como la rioplatense que inevitablemente tiende a la retórica y al manual, a la incipiente y ya mohosa Academia, al fatigoso rumiar de autoridades y de clásicos criollos anotados, una postura literaria como la de Macedonio sólo merecía ese calificativo: raro. Y sin embargo, tras esa auténtica nonchalance, ese desdén publicitario, esa pasión iconoclasta, se esconde la única actitud literaria posible. Cuando Macedonio niega la literatura oficial, lo que hace es dar todo su apoyo a la Literatura.?

Borges ha dicho en 1952:

?Yo por aquellos años lo imité, hasta la trascripción, hasta el apasionado y devoto plagio. Yo sentía: Macedonio es la metafísica, es la literatura. Quienes lo precedieron pueden resplandecer en la historia, pero eran borradores de Macedonio, versiones imperfectas y previas. No imitar ese canon hubiera sido una negligencia increíble.?

Lo que importa es el interés que puede llegar a despertarnos un camino de Macedonio-mito a Macedonio-escritor y que podemos construir en el mapa de la literatura argentina.

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