El Bardo

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Estuvimos recorriendo uno de los Teatros “mudados” este año: se trata de El Bardo un espacio teatral donde el espectador también es protagonista. Escribe Ivanna Dapcich.En el barrio de San Telmo, Teatro ?El Bardo?

Por Ivanna Dapcich

Cada vez más actores contemporáneos sostienen una visión cultural integral que excede los límites de la simple apreciación artística, porque comprenden al hecho teatral como un hecho cultural que comienza desde el momento en que el espectador ingresa al edificio o a la sala donde va a llevarse a cabo la obra.

?El Bardo? teatro-estudio expresa claramente esta idea, advirtiendo al espectador potencial que la obra teatral comenzó desde el momento en que atraviesa el portal del espacio que inauguró en abril este año en Cochabamba 732, San Telmo.

?No es fácil convertir la casa de uno en un espacio teatral… Como los actores, sufrimos del síndrome de no ser nadie cuando no podemos trabajar, cuando no se nos ve, cuando no podemos comunicarnos con el otro, no tuve más opción, y el proyecto se convirtió en una necesidad insoslayable de plasmar aquellos primeros sueños que nos nacieron cuando decidimos ser actores, de hacer teatro nada más…?, cuenta Edward Nutkiewicz, ?El Polaco?, que vive y trabaja en el teatro-estudio, y aclara que el espíritu cultivado a lo largo de tres años de trabajo en ?El Bardo? permanecerá intacto, sumando ahora, en palabras del actor: ?las comodidades y funcionalidades de una sala adecuada para un publico ávido de participar en proyectos renovadores?.

Acogedor, alegre y funcional, con estilo moderno lleno de colores primarios, ?El Bardo? tiene una entrada amplia que conduce directamente hacia una larga barra de bebidas de los mas diversos colores, llena de lucecitas que logran despertar el fondo que se aprecia desde la entrada principal: un patio calido, pequeño y color pastel, con plantas y velas sobre el piso de cemento.

Como en un bar, la gente que ingresa al lugar pide refrescos en la barra, se sienta en los sillones bajos, observa los memorables cuadros de artistas históricos de la Argentina, o lee la gran cartelera ubicada en la entrada, donde los medios de comunicación emiten sus criticas respecto de la obra que está por verse, en instantes, desde la sala ubicada en el piso superior.

El hecho de contar con dos ambientes separados permite que el teatro adopte una función dual: por un lado, representa un lugar de encuentro donde el espectador, que sin saber de que se trata, apenas ingresa al lugar, tiende a buscar el lugar donde comprar la entrada para sentarse rápido en la sala, se encuentra, en cambio, con gente desconocida que también va a presenciar la obra, y que conversa y toma refrescos con los actores del elenco antes del comienzo de la función.

El ?efecto? logrado por ?El Bardo? teatro-estudio, es el de ?integrar? al espectador, haciendo que a través de determinadas formas y diseño arquitectónico, deje de percibir a la obra teatral de forma ajena y pasiva, como tradicionalmente sucedió, y se involucre con los actores del elenco, antes, durante y después de cada función, por las variadas formas del contacto humano.

Una buena idea para hacer de cada huésped un granito de arena en la historia de ?El Bardo?, que este año decidió darle la bienvenida desde las calles empedradas del barrio de San Telmo.

FOTO: En escena y desde julio El Bardo presenta la obra El Monje con Dirección general y puesta en escena: Marcelo Mangone.

Publicado en Leedor el 23-9-2004

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