Huarcaya

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Paula Salischiker entrevista al autor peruano Roberto Huarcaya, uno de los invitados ?estrella? del Festival de la Luz 2004.Por Paula Salischiker

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¿Cómo fueron tus primeros pasos en la fotografía?

Yo estudié psicología como carrera y luego realicé un curso corto de Cine en Lima. Luego viaje a Madrid, hice un curso de fotografía ahí que se enfocaba más a lo técnico, pero igualmente me sirvió mucho, porque ese año Madrid era la Capital Europea de la Cultura, así que artísticamente pude ver cosas interesantes. Era la primera vez que vivía fuera de Lima, y ya para ese entonces tenía 30 años. Al final del curso, hubo una exposición de los trabajos de los alumnos y una de mis fotos fue utilizada para la invitación de toda la muestra. Estaba sorprendido con que hubieran elegido mi foto, porque yo no pensaba en ese momento en ser fotógrafo.

¿Eran fotos que trataban los mismos temas que luego fuiste desarrollando?

No, eran fotos en blanco y negro de una pareja que nunca se encuentra en una habitación, un desencuentro amoroso.

¿En Madrid te diste cuenta que tal vez te iba bien con la fotografía y que te dedicarías a eso?

No, todavía no pensaba que iba a querer dedicarme exclusivamente a la fotografía. Casi me quedo a vivir en Madrid pero regresé a Lima y una vez ahí intenté meterme en el mundo fotográfico limeño, lo cual fue difícil porque no conocía a nadie. En el momento de mi regreso (1989) justamente se estaba haciendo un I Coloquio Peruano de Fotografía, y pude mostrar las fotos que venían de la muestra de Madrid. Con el trabajo que mostré terminé obteniendo un puesto como profesor en la Universidad de Lima durante tres años, en la carrera de Comunicación.

¿O sea que consideras haber tenido suerte?

He tenido mucha suerte al principio.

¿Cuánto ha influenciado tu trabajo la obra de otros fotógrafos?

Cuando comencé conocía mucho más del mundo cinematográfico que del fotográfico. Me interesan Buñuel, Pasolini, en cine, y mucho la pintura del Bosco. Aprecio la obra de muchos fotógrafos clásicos, y también otros como Witkin, Fontcuberta. También Boltanski, no sólo gente que trabaja exclusivamente con la fotografía.

Tus fotos siempre son parte de una secuencia ¿por qué?

No se me ocurre trabajar con una sola imagen, siempre trabajo con series o grupos de fotos.

¿Qué estás haciendo actualmente?

Ahora estoy viajando a Lima, donde tengo una galería y una escuela, luego de ahí a Santiago, para el festival de Foto America, donde expongo en la Galería Patricia Ready. Es un trabajo medio interactivo, es una ruleta con sesenta fotos que son diapositivas hechas con juguetes. Hay plata, pistolas, cuchillo, gente, dinero. La gente gira la ruleta, y según las fotos que le toquen, analiza las imágenes como un mensaje. Así, es una especie de oráculo que se define para cada persona, con lo cual la obra pasa a tener un valor independiente, que va a ser único para cada espectador.

¿Las fotos tuyas de La Nave del Olvido (retratos realizados en el Instituo de Salud Mental Victor Larco Herrera), parten de tu visión del mundo como psicólogo?

Seguramente en todos los trabajos, o en la mayoría de mis trabajos, hay una influencia muy fuerte que tiene que ver con lo que estudié, con el costado psicológico de las cosas, con mi necesidad de despertar en la gente ciertas emociones, o provocar una reacción en el que esté observando la foto.

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¿Tus fotos siguen una línea de trabajo?

Mi último trabajo (que se expone en el Centro Cultural Borges) está en proceso de creación. Se me ocurre pensar que, comparando esta última con obras anteriores, tal vez hago cosas que parecen muy distintas pero tratan de decir lo mismo. En otros trabajos míos, por ejemplo en el que se muestran cuatro fotografías de manos de gente de distinta edad y sobre las líneas de esas manos se escribe la historia de cada persona, se intenta transmitir una sensación de cuanto vivió cada una, o de cuanta historia tiene cada persona. En la mano de la más adulta, ya esta casi todo cubierto, y hay poco espacio en el que seguir escribiendo. A uno le falta vivir prácticamente todo y el otro vivió casi todo lo que tenía para vivir. En mi trabajo siempre hay espacio y tiempo como dos factores importantes. Creo que, sin darme cuenta, sigo siempre sobre una línea, un concepto, y mis fotos tienen, una vez terminado el trabajo, mucha más relación de la que creía con el trabajo anterior.

Publicado en Leedor el 1-9-2004

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