Dos pasos hacia afuera

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Poco importa adonde fueron tomadas estas fotos. Tal vez en Colombia, tal vez en su propia casa. Para Gonzalo Morales lo esencial es una corta y fundamental distancia que separa a la cámara del lugar en donde está parado su autor.Dos pasos hacia afuera

por Pablo Garber

La serie de fotografías tomadas por Gonzalo Morales en la serie “Dos pasos hacia afuera” son imágenes tomadas durante un viaje de tres meses, en 1999. Como él bien señala, poco importa adonde fueron tomadas estas fotos. Tal vez en Colombia, tal vez en su propia casa: lo esencial en estas vistas es una corta y fundamental distancia que separa a la cámara del lugar en donde está parado su autor. Como si un tercer observador estuviera registrando sus vivencias; o – a la inversa – como si el espíritu del fotógrafo encarnara en los personajes y lugares que se presentan en su camino. El resultado es puro clima, pura emoción. Vértigo en algunos casos, quietud en otros; y siempre meros extractos de la cotidianeidad.

Miembro integrante del TSO – un grupo de Teatro de Acción que se inscribe en la línea inaugurada por La Fura del Bauss -, “Moro” encuentra a la fotografía como el medio más justo para decir lo que quiere. Si a través del despliegue físico por escenarios sin límite es capaz de descargar energía de una manera casi animal, cuando utiliza la mirada su ojo se ancla en situaciones que irradian el calor de la serenidad. Un desayuno, un despertar, la música que lo acompaña encerrada en un artefacto de bolsillo. Pequeños símbolos de lo que le da vida a la vida.

Moralito – como le dice su viejo – nació en 1976. Empezó a fotografiar a los dieciseis y se metió de lleno en ese mundo a partir de los dieciocho, impulsado por el reconocido reportero Fernando Dvoskin. (También estudió con el autor de esta nota, de quien tal vez aprendio algo de fulból ). Se desempeña como free-lance, habiendo colaborado con varios medios gráficos de Capital Federal y del interior del país. Ferviente admirador de Nan Goldin y de Salgado, Gonzalo deambula entre su mundo íntimo y el exterior. Ló último desarrollado es un ensayo sobre la ceguera que le implicó varios meses de investigación -, continúa retratando sus domingos y sus colectivos, porque – como él dice – ya esta marchando “Dos pasos, dos”.

Publicado en Leedor el 27-7-2004

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