Evita y sus funerales

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A 52 años de la muerte de Eva Perón recordamos el film que registra sus exequias: la primer película documental en colores realizada en el país. Y la Argentina detuvo su corazón. Y la Argentina detuvo su corazón. Evita y sus funerales (1952) .
Los colores del día más gris de Buenos Aires.

Después de la segunda guerra mundial, en Italia, como en otros países europeos quedaron capitales norteamericanos inmovilizados. Esto devino en que Hollywood filmara en este país europeo costosas películas de época para poder activarlos, de las que Quo Vadis (Idem, Mervyn Le Roy, 1951) es tal vez el ejemplo más conocido. En la Argentina del primer gobierno del general Perón los capitales estadounidenses no las tenían todas consigo. Dentro de una política argentina alejada (por poco tiempo más) del dólar, el cine mainstream por excelencia sufría el recorte de estrenos en las pantallas locales. Así fue como en estas pampas se filmó la producción de la Fox El camino del gaucho (Way of a gaucho, Jacques Tourneur, 1952), de la que Diego Curubeto hace un profundo y divertido relato en el primer tomo de su libro Babilonia Gaucha.

El tema es que, por fatalidad o quién sabe qué, durante la filmación se produjo la muerte de Evita. La Subsecretaría de Informaciones contactó ¿pidió, sugirió, contrató? a un equipo de cámaras de la crew de la Fox para que filmara en technicolor las exequias de la primera dama. El resultado fue un documental cuyo texto pomposo y propagandístico está a tono con las producciones locales de la época, pero valioso como documento visual acerca de lo que fue ese momento único de la historia argentina. Cada fotograma nos muestra el gris de ese invierno y de la ropa de los porteños, las flores, las calles, los carteles, los lugares que aun hoy, cincuenta años después, se reconocen iguales pero distintos. El Congreso, cubierto de flores. La Confitería El Molino, cerrada circunstancialmente ese día y hoy de manera definitiva, los negocios de Callao. Los policías. El enorme desfile de reminiscencias mussolineanas, las flores llorando desde los balcones. Tomas que en algunos casos y subrepticiamente, fueron utilizadas como insólito material de stock en alguna película como Batman (Leslie Martinson, 1966).

Con su excelente fotografía y su guión naïf que termina con Perón volviendo a las actividades Y la Argentina detuvo su corazón es un documento insoslayable para todo el que quiera ver cómo era ese país de entonces, en los cada vez más lejanos días del lluvioso invierno de 1952.

Publicado el 6-12-2001

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