Acerca de Roderer

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La novela de Guillermo Martínez es sensiblemente comentada por Elena Bisso.De la inocencia y el olvido

Por Elena Bisso

Comprá Acerca de Roderer en Leedor.com

Existen extrañas líneas de lectura, tal vez causadas por los azares de las bibliotecas personales y la vida de los lectores
¿Por qué no pensar en una lógica posible de la intertextualidad?

Mi amigo Augusto Garrido Huergo me ha regalado, el lunes 19 de julio, ?Acerca de Roderer?, una novela de Guillermo Martínez. Me advirtió que no es de esas novelas que uno lee mientras puede leer otros textos.
Siendo el olvido más misterioso que la memoria, recordé ?Demian? de Hermann Hesse, ?The catcher in the rye? de Salinger y ?El juguete rabioso? de Roberto Arlt. Algo de cada una de estas novelas también se puede encontrar en ?Acerca de Roderer?. La referencia a un cuento magnífico como ?La figura en el tapiz?, de Henry James, me acerca aún más como lectora.

En esta novela se preanuncia el estilo de ?Crímenes Imperceptibles?, y contamos con la aparición de Seldom. También uno puede volver al cuento ?Infierno grande?, porque la historia también ocurre en Puente Viejo, ciudad al borde de ?un mar de toda la vida?.

Roderer se enfrenta, en la edad de la filosofía, con un problema que lo lleva más allá de Aristóteles. Se ha embarcado en el camino del no-ser, el que la Diosa en el ?Poema del Ser? de Parménides, indica no tomar porque puede dejar a los hombres en el desvarío, vagando bicéfalos.
Personifica el mito prometeico, no exactamente al modo en que este mito aparece en ?La mujer del maestro?: en Roderer será la enfermedad física el castigo que padecerá durante la captación paulatina del logos que Dios y el Diablo atesoran.
Es un personaje construido con precisión y misterio. Tampoco el amor podrá salvarlo de su gran mal. Entregado al encuentro con ese saber, silencioso y terrible, nada habrá que lo retenga en este mundo porque su modo de inteligencia no se lleva bien con la vida.

Rago, profesor y médico, es el personaje más cercano a Roderer, porque su síntoma salvaje, la adicción, lo acerca mucho a la zona mortífera de ese saber que Roderer busca al modo de un ideal. Rago ?sabe? por su adicción, lo que Roderer idealiza como un modo de conocimiento último.
Rago anticipará el destino de Roderer en una escena, pero no podrá aliviarlo en el momento preciso. Rago, su posible Quirón, habría llegado tarde a la cita. ¿O bien podemos pensar que es él quien está allí para que Roderer acceda a ?la inmortalidad??

Finalmente Roderer logrará ese saber inefable. Y el tiempo, lo que le faltaba desesperadamente, es parte del logos. Tampoco es necesario aclarar que ese saber preciado falsa, inquietante e irrefutable, las frágiles tramas de la razón.

Publicado en Leedor el 21-7-2004