Kacero

0
8

Un ambiente ascético, ordenado, blanco inmaculado, como si fuera la sala de quirófano es el que alberga las obras de Fabio Kacero que hasta el 17 de julio podrán verse en la Galería Ruth Benzacar de Buenos Aires.Las vidas silenciosas de Fabio Kacero

Por Julio Portela

Ruth Benzacar ? Galería de Arte.
Florida 1000 ? Buenos Aires

Al penetrar en la sala de exposición de las obras de Fabio Kacero nos encontramos con un ambiente ascético, ordenado, blanco inmaculado como de sala de quirófano. Es ese ambiente el que alberga, pero también envuelve, los elementos que en una primera apreciación aparecen reunidos en grupos que se suceden linealmente expuestos también con rigurosidad y prolijidad extremas.

Se trata de una nueva forma de expresión de la naturaleza muerta?, Los historiadores del arte encontraron los primeros vestigios de ellas en la Italia de la primera mitad del siglo XVI. Aquí la representación de los frutos de la huerta resaltaban el poder del príncipe, por tratarse de productos que sólo se asomaban a su mesa.
Pero la época de oro de estas pinturas fue ubicada en el siglo XVII, en los Países Bajos. Allí los objetos se presentaban en el plano, como observados por el espectador desde el vano de una ventana abierta. Los conjuntos representados constituían verdaderas imitaciones de los elementos naturales, forma de expresión posiblemente heredada del Renacimiento. Se trató de composiciones intimistas que invitaban a la serena contemplación.
Les correspondió a los franceses denominarlas con el término ?vie silencieuse?, a nuestro entender más adecuado ?quizás de mayor exquisitez- que opone la vida silenciosa a la expresión fría y poco feliz de naturaleza muerta, que prevaleció en las lenguas latinas.

Nos estamos alejando del tema de la exposición de Kacero?. Nada de eso. Se trata sólo de ubicar nuestro razonamiento frente a las obras del artista y a los antecedentes de una expresión artística a la que por su fascinación se vuelve en toda época.

En las creaciones de Kacero las composiciones se encuentran encuadradas y en su interior se disponen los objetos de formas más bien geométricas. Todos ellos están realizados en goma espuma, tela vinílica y pvc, materiales síntético representativos de una sociedad que los adoptó como símbolo del consumo. Podemos establecer una primera analogía entre estas expresiones y lo observado en las pinturas holandesas, ya que en éstas también se invitaba a asomarse a ellas por el marco ventana. En este caso el uso de los materiales sintéticos simbolizarían el consumo privilegiado del mundo actual, del que presumiblemente, no se puede prescindir sin excluirse de la mesa del príncipe.
Los módulos acolchados ?tapizados? en telas sintéticas presentan diversas formas geométricas expresivas de señalizaciones imaginarias de la sociedad moderna. Sus colores saturados en tonalidades mate nos llevan más a advertencias de sosiego que a señales de peligro.

Pero la exposición de Kacero presenta otras variantes, como el libro encuadernado con una enumeración de palabras sin sentido alguno que no son ajenas a muchas que encontramos en el lenguaje de la computación.
También un filme de 16 milímetros documenta la indiferencia del público de la gran ciudad frente a aparentes tragedias de la vida cotidiana que no despiertan su atención.

Publicado en Leedor el 13-7-2004