Elma Mut en la bañera

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Elma Mut en la bañera de Alberto Félix Alberto
es una dramaturgia de sujetos sensuales en pos de un ritual que jamás se consuma pero que una y otra vez se ensaya. Por Armando Capalbo

Cuerpos desnudos, estrategias de seducción, luces de cabaret. Alberto Félix Alberto regresa para sumergirnos nuevamente en su espacio de deseo, proliferación física, glamour, pero también un humor sutil.

Los temas de siempre reaparecen, pero quizás con más atrevimiento, como si el nuevo siglo emprendiera una búsqueda de superficies sensuales en el escenario. El vínculo entre el amor y la muerte, la represión del deseo, las pulsiones homosexuales y lésbicas, las experiencias límite, la difusa frontera entre el pecado y la pureza, la iniciación adolescente, el viaje y los recorridos introspectivos, se potencian y estilizan en una puesta que se adecua a las estéticas más exigentes de la escena porteña. Una gran amalgama temática que jamás satura y que con sutileza se va desgajando en una sucesión de cuadros. No se trata de una historia que avanza, sino más bien de situaciones que se van modificando, en las que el erotismo del cuerpo y del pensamiento imprimen sus formas y sus experiencias.

Como un trompe-l�oeil de secretos, el peligro de la inversión de roles se ausculta, se explora, se refleja. La seducción de la puesta y en la puesta es un modo de perderse en una ilusión de realidad. Una realidad que eclipsa los distintos simulacros de los personajes en pos de pertrecharse tras una máscara doble, triple, múltiple. Casi como la invitación al crimen de Luis Buñuel, Elma Mut en la bañera es una dramaturgia de sujetos sensuales en pos de un ritual que jamás se consuma pero que una y otra vez se ensaya. Ensayo de libertad, de sentidos, de analogías con lo social y lo cultural, de un país �Argentina� y un mundo en los que hasta no hace mucho el silencio era ley.

La estética de cabaret no es nueva en las puestas de Alberto Félix Alberto, pero en esta ocasión hace gala de una novedosa concepción al hacer interactuar breves coreografías, con fragmentos musicales e incidentes cómicos. Todo lo cual no obsta para que Elma Mut en la bañera no signifique una prueba del talento artístico a la hora de componer un enjambre de distintas tendencias en escena. Más aún, el touch albertiano se privilegia mucho y su reflexión sobre la seducción y la búsqueda de sensualidad se afirma en notas de refinados efectos.

El tono de la puesta no decae en ningún momento y podría decirse que el leit motiv es una desnudez desprovista de impudicia, una festividad del cuerpo que se remonta tanto a su condición deseable como a su exhibicionismo no provocador. Un difícil registro que quizás en nuestro medio sólo Alberto está capacitado para resolver.

Nota gentileza de El menú de Buenos Aires, Nº103 Julio 2004

Publicado en Leedor el 7-7-2004