Chicas de calendario

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De final feliz, y esperable desarrollo conflictivo, Chicas de calendario no es más que una película amena, de apacible diversión, y de no menos tenue proposición política. Ideal para señoronas (o jóvenes damas de conservadurismo afincado) necesitadas de la acción caritativa para que sus sosegadas vidas posean una razón de ser.Por Sebastián Russo

Si el titulo de esta película le sugiere (como me sugirió) rubias tetonas posando encima de motos de potentes cilindradas, lamento informar que nada más lejos de eso sucede. Las “chicas” son un grupo de señoras burguesas que, aburridas de sus aburguesadas existencias, deciden desnudarse “artísticamente” para la realización de un calendario, en plan de recaudar fondos para beneficencia. Señoras que comparten con sus respectivos maridos (burgueses ellos también, claro) una vida reposada en un pequeño y bucólico pueblo en algún lugar de Inglaterra. Señoras que cansadas de la pacatería (que ellas mismas profesan y reproducen, aunque de repente critican) deciden animársele al desnudo (para una causa -siempre- noble y justa), enfrentando prejuicios (tan propios como ajenos) y temores, en un climaterio que en tanto provoca crisis de distintos grados se transforma en propicio momento (entienden) para afrontar desafíos.

La historia se centra en una congregación de féminas cristianas, conservadoras, estereotipadamente mujeres, que una vez por semana reciben la visita de alguna (otra fémina en conserva) especialista en artes “femeninos”, a saber, cocina, bricolage, jardinería, etc. Pero no todas son iguales: dos casi hermanadas amigas no pueden contener la risa en cada intervención de estas dedicadas maestras en oficios no varoniles, y es en ellas donde el protagonismo del film recaerá, y serán ellas las que finalmente traerán las ideas “alocadas” a dicho antro mujeril, y de esa forma generar un, inesperado y nunca antes vivenciado, espíritu de cuerpo, una fructífera experiencia grupal que les aportará nuevas herramientas para con sus conflictivas vidas privadas.

Parecería que se intentan plantear algunas díadas conceptuales y en pugna: el papel de la mujer actual en un universo femenino tradicionalista; la tensión entre intereses propensos al cambio y conservadurismos reaccionarios; lo comunitario -ideológicamente- enfrentado a la lógica individualista; la tradicional sobriedad inglesa a contrapelo del exitismo norteamericano. Díadas que apenas llegan a desarrollarse, que solo son bosquejadas inmiscuyéndose en un relato que avanza decidido, sin vacilaciones formales, ni mayor pretensión que autoengendrarse lineal, narrativamente sin fisuras.

De final feliz, y esperable desarrollo conflictivo, Chicas de calendario no es más que una película amena, de apacible diversión, y de no menos tenue proposición política (por lo del comunitarismo benéfico, liderado por mujeres). Ideal para señoronas (o jóvenes damas de conservadurismo afincado) necesitadas de la acción caritativa para que sus sosegadas vidas posean una razón de ser, atravesadas a su vez por una supuesta paradoja que acosaría a la mujer actual, por la cuál además de tener que cumplir sus tradicionales roles, debe poseer audacia, iniciativa, y autosuficiencia (aunque esto último, con aparentarlo alcanza -y sobra-)

Publicado en Leedor el 23-6-2004