Ars Higiénica

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Apoyado en una intención simbolista de la sociedad y sus órdenes y reglamentaciones, la obra de Ciro Zorzoli es una definición del espacio de la higiene en el proyecto modernizador y positivista del siglo XIX, revisado en el presente, realizado apartir del Manual de urbanidad y buenas maneras, de Manuel Antonio Carreño, escrito en 1853.Buenas y malas costumbres de higiene

Por Armando Capalbo

A partir del Manual de urbanidad y buenas maneras, de Manuel Antonio Carreño, escrito en 1853, Ciro Zorzoli organiza un espectáculo que se apoya en una intención simbolista de la sociedad y sus órdenes y reglamentaciones, a la vez que plantea una definición del espacio de la higiene en el proyecto modernizador y positivista del siglo XIX, revisado en el presente.

Las fobias y las astucias del modo organizador de la conducta tanto pública como privada que Zorzoli opera en escena, no constituyen simplemente una interpretación del Manual, sino también una forma de teatralizar su literalidad. Es decir que lo que se escenifica es una transversalidad del texto, un modo de ser leído en la acción escénica. Tenemos por un lado, la acción de conjunto que desiste de proponer un protagonismo, y por otro la oralidad que va citando párrafos y propuestas de urbanismo e higiene. Ambos modos se unen en una misma ironía que se transforma en la sustancia de la relectura del texto de Carreño.

Son apropiadas para la intención tanto la luz como el manejo de los cuerpos y las acciones en escena, con situaciones paralelas, intensidades en la exploración de la limpieza del cuerpo, y los ejemplos de conducta como el modo de irse a dormir, el de procesar la carne vacuna, la limpieza dental, el atuendo social, el comportamiento ante una invitación, ante una dama, ante la autoridad, etc. El sentido de esta visión simbolista es, una vez más, una crítica a los automatismos que gobiernan nuestra conducta y que nos docilizan a la hora de tomar decisiones o de proyectarnos en nuestro libre albedrío. En definitiva, es una reflexión sobre la internalización inconsciente de una restricción de la libertad.

En este aspecto la puesta, si bien privilegia esas intensidades, propone un tempo que combina la lentitud con el dinamismo. Inscripta en las relecturas contemporáneas de textos de comportamiento originados después de la égida de la burguesía ilustrada, el revisionismo del mensaje de Carreño ubica al experimento teatral en un lugar equidistante entre el intelectualismo y la vanguardia.

Nota Gentileza de El Menú de Buenos Aires, Numero 101, mayo 2003